«Pedro Menéndez fue clave para definir la carrera de Indias»

José Ramón Vallespín, ayer en Avilés. /  MARIETA
José Ramón Vallespín, ayer en Avilés. / MARIETA

El capitán de navío José Ramón Vallespín analiza la figura del marino avilesino en las relaciones con el Nuevo Mundo

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Los conocimientos náuticos de Pedro Menéndez prestaron servicios durante muchos años a la Corona española, incluso después de muerto, ya que su sabiduría náutica sentó las bases de lo que se ha denominado la 'carrera de Indias'. Así lo aseguró ayer José Ramón Vallespín, capitán de navío y, actualmente, director de la revista 'Historia naval', en una de las ponencias de las LVIII Jornadas de Historia Marítima que se celebran en el hotel NH Palacio de Avilés y que se han centrado en el análisis de la figura del marino avilesino como parte de los actos del quinto centenario de su nacimiento.

Vallespín recordó los importantes conocimientos náuticos de Pedro Menéndez, aprendidos en las costas del Cantábrico, en su actividad corsaria y luchando contra los piratas del norte de Europa que entonces aspiraban a apoderarse de la plata y oro que llegaba desde el Nuevo Mundo a España. «Pedro Menéndez fue un hombre muy leal al rey, lo que le sirvió para numerosos conflictos con la Casa de Contratación; también es cierto que interpretaba las órdenes con mucha libertad. Le decían que regresase inmediatamente e igual tardaba varios meses en zarpar», explicó.

Para facilitar que el público que casi llenaba el salón invernadero del NH comprendiese la importancia de las aportaciones de Pedro Menéndez, Vallespín dedicó una buena parte de su conferencia a explicar la carrera de Indias. Una vez descubierta América, el reto era «construir el Nuevo Mundo». De hecho, destacó que «Europa mandó muchas más cosas, sobre todo tecnología, a América, que las que recibía».

«Era muy leal al rey, aunque también muy libre a la hora de interpretar las normas»

En un época en la que la navegación se basaba en los vientos y las corrientes, la naturaleza creaba el circuito natural por el que la flota española salía de Sevilla para llegar a Canarias para terminar de aprovisionarse y, posteriormente, zarpar hasta el Caribe. Allí las flotas se dividían. Una parte iba hacia las costas colombianas y venezolanas y otra hacia México-Honduras. Posteriormente, se juntaban en La Habana para regresar por el Atlántico Norte, con el punto de descanso de las Azores en la parte final de la singladura.

Seguridad y lógica

En ese marco, la mayor parte de las decisiones que se tomaban se basan en una lógica que buscaba la mayor seguridad de los barcos, tripulaciones y cargas. Así, Sevilla se consolidó como puerto natural por la seguridad que ofrecía frente a los piratas berberiscos en una época en la que el calado de los barcos permitía que remontasen el Guadalquivir hasta la gran capital comercial que había surgido desde la Baja Edad Media.

Los riesgos de los ataques piratas y de la propia navegación obligaba a los barcos a salir en pequeñas flotas o «navegar en conserva». El propio Cristóbal Colón, recordó ayer Vallespín, lo hizo así. De esta manera superó el hundimiento de la Santa María en su regreso de América. La seguridad aportaba tenía contrapartes, como que la velocidad de la navegación venía dada por la nave más lenta.

Después del descubrimiento de América, las primeras flotas se iban organizando con cierta libertad, de ahí la fundación por los Reyes Católicos de la Casa de Contratación en 1503 para ordenar todo ese tráfico y, de paso, poder fiscalizarlo.

En los primeros años de actividad, la Casa de Contratación aportaba sugerencias y posteriormente órdenes, pero después de mandar varias flotas hacia América, Pedro Menéndez redactó un informe para la Casa de Contratación. En él se aconsejaba aprovechar las corrientes del canal de Bahamas para el retorno, fijaba las épocas del año para evitar la temporada de huracanes y daba consejos para luchar contra el contrabando tan frecuente en esos años. Todas esas ideas se reflejarían posteriormente en un reglamento que, durante dos siglos, determinaría las flotas entre España y América.