«Pedro Menéndez forjó nuestra historia»

Marcelino González disertó sobre la faceta de Menéndez como marino y corsario. /  MARIETA
Marcelino González disertó sobre la faceta de Menéndez como marino y corsario. / MARIETA

El almirante Rodríguez Garat califica en la inauguración de «acto de soberbia» la retirada de estatuas de Colón o de Hernán Cortes La Armada abre sus Jornadas de Historia Marítima sobre al marino avilesino

J. F. GALÁN AVILÉS.

El almirante Juan Rodríguez Garat, director del Instituto de Historia y Cultura Naval, definió a Pedro Menéndez como «un héroe que forjó nuestra historia» y calificó de «acto de soberbia» la retirada de estatuas de Colón o de Hernán Cortes que se ha llevado a cabo en algunas ciudades. «Dentro de quinientos años podrían derribar las suyas, dijo ayer durante la presentación de las Jornadas de Historia Marítima centradas en la vida y obra del ilustre marino avilesino. «Fue un ejemplo. Cumplió con honor, lealtad y valentía las órdenes de su soberano, los mismos valores que hoy se transmiten en las academias navales».

Organizadas por la referida fundación de la Armada, las jornadas se celebran en el Hotel NH Palacio de Avilés y concluirán mañana sábado. En palabras de Rodríguez Garat, constituyen «un tributo de la Armada dedicado a a Pedro Menéndez de Avilés, corsario del Rey, comandante de escuadras y flotas por Europa y en la Carrera de Indias, Adelantado de La Florida, su conquistador, gobernador de Cuba y fundador de la ciudad de San Agustín de la Florida».

El acto fue seguido por numeroso público, entre el que se encontraba a la alcaldesa, Mariví Monteserín. Tras la inauguración, Marcelino González, capitán de navío en la reserva, impartió la primera de las seis ponencias del programa. 'Marino y corsario', centradas en la primera etapa de la vida de Pedro Menéndez de Avilés.

Antes de entrar en materia aludió a él como «uno de los marinos más prestigiosos del siglo XVI y de toda la historia de la Armada que sin embargo no es muy conocido salvo en lugares como Avilés, su ciudad natal, o en La Florida, donde su nombre sí figura en los libros de texto». Como causa de tal olvido histórico apuntó que, «al contrario que otros conquistadores de la época, no descubrió nuevas tierras llenas de riquezas. Lo único que se encontró en Florida fue a hugonotes a los que no le quedó mas remedio que cortarles el cuello y a indios que estaban en la edad de piedra».

Tras este preámbulo, Marcelino González retrocedió al 15 de febrero de 1519, el día que nació Pedro Menéndez. Su pasión por el mar «se forjó en los ambientes portuarios de Avilés. A los dieciséis años se alistó en Santander como grumete en un barco para luchar contra los corsarios franceses en el Golfo de Vizcaya. Regresó a los dieciséis, y con el dinero que había ganado y la parte correspondiente de la herencia de su padre, que había muerto cuando él tenía ocho, se compró un patache, un barco ligero, en el que enroló a cincuenta tripulantes».

Con el lograría en 1539 su primera victoria, rescatar a una comitiva nupcial apresada en aguas de Vigo por una flota francesa compuesta por una nao y tres zabras. «Atacó el solo. Les dijo a los franceses que soltaran a los prisioneros o que los ahorcaría a todos, y ante la negativa inició una retirada táctica. Fue así como, en una hábil maniobra, atrapó a dos de las zabras enemigas, rescató a los prisioneros y puso en fuga lo que quedaba de la flota francesa».

Con y sin patente

Marcelino González narró otros de sus episodios como corsario con o sin patente, entre ellos el rescate de unos barcos vizcaínos apresados por los franceses y su raid en el puerto de La Rochelle, donde mató con su espada al comandante enemigo. «Su fama llegó a la corte, y en 1554 fue nombrado capitán general de la Armada de la Flota de Indias, germen de su enfrentamiento con la Casa de Contratación». También se refirió a sus dos viajes hacia y desde Inglaterra al mando de la flota en la que viajaba Felipe II, a su primera experiencia en América... «Lo más sorprendente es que fue un autodidacta, todo lo a prendió en la mar», concluyó Marcelino González.

Tras una pausa, José María Moreno, jefe de la sección de Cartografía e Instrumentos Científicos de la Armada, tomó el relevo con una ponencia titulada 'El mundo de Pedro Menéndez de Avilés (1519-1574) del viaje de Magallanes a la proyección Mercator', en la que abundó en otra de las facetas en las que destacó Pedro Menéndez, la cartografía, entonces «una arma poderosa».