Los perros dividen a los vecinos de Avilés

Los perros dividen a los vecinos de Avilés

Existen discrepancias sobre la obligatoriedad de llevar correa o el uso del ascensor | Los dueños de perros piden espacios reservados para mascotas en el centro y consideran más urgente castigar a quienes no recogen los excrementos

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

El Ayuntamiento de Avilés ya prepara una nueva ordenanza municipal sobre la tenencia de animales de compañía y algunas de las limitaciones que incluirá la norma han generado división de opiniones entre los vecinos que tienen perros como mascotas y los que no. En el artículo 14 del borrador en el que trabajan los grupos políticos municipales especifica que a partir de ahora «todos los perros que circulen por las vías públicas, espacios libres públicos o privados de concurrencia pública irán sujetos con correa», bajo multas de 750 euros. Esta norma ha molestado a muchos dueños que consideran que «lo correcto que se deban atar cuando se pasea por la ciudad, pero no pueden prohibirnos que soltemos a los perros en los parques, que son los espacios donde pueden jugar libremente», aseguraban José Ramón González y Ana Mari Yagüe, un matrimonio que suele llevar a su perro Tommy al parque Ferrera.

Otros van más allá y consideran que se debería de crear un espacio cerrado de uso únicamente para los perros en el centro, aunque ya existen dos en Valgranda y en el parque de La Magdalena. «Esa es una medida que han tomado en muchos países de Europa, donde también dejan llevar a los perros a las universidades o cafeterías, el problema es que aquí la gente no sabe comportarse», comentaba Loli Fernández junto a su perra Sidra.

No todos están de acuerdo en que haya libertad a la hora de pasear con los animales por las ciudades. Muchos comerciantes del centro se quejan de que los perros sueltos se acercan libremente a sus comercios y orinan en las puertas y fachadas. «Es algo que sufrimos desde siempre y es una vergüenza, los dueños les dan libertad y ni se inmutan o se preocupan por limpiarlo», denuncia Yolanda Rodero, dueña de una tienda de lencería del centro.

«También es cierto que quienes tenemos perro debemos respetar al resto de vecinos y peatones que no los quieren sueltos. En ese sentido si que deben obligar a que los atemos porque pueden molestar o incluso generarse conflictos entre varios animales», opina en contraposición Antonio Suárez.

Otras de las normas que incluye la nueva ordenanza municipal hacen referencia a cuestiones en las que los vecinos están más de acuerdo, como en la prohibición de dejar al animal durante más de dos horas en un vehículo estacionado, más de tres días solo en casa o que beba o se bañe en fuentes o estanques, entre otros. Lo que no les ha hecho tanta gracia a algunos es la nueva obligación de pedir permiso a las comunidades de vecinos para poder subir al ascensor con los perros. «Los dueños tenemos nuestros derechos y claro que no podemos crear una situación molesta, pero de ahí a pedirle permiso a los vecinos hay un trecho», lamenta Alejandro Merín.

La ordenanza también prohíbe de forma tajante el maltrato o la tortura a los animales, así como aquellas intervenciones quirúrgicas con motivos meramente estéticos, como el corte del rabo o las orejas de los animales. «Que sigan ocurriendo estas cosas es el verdadero problema, donde empieza todo el debate. Muchas veces las personas son más animales que los propios perros y se debe castigar severamente su mala conducta», apoyaban varios vecinos, como Inmaculada Reiriz y Alejandro Méndez.

Los grupos políticos municipales acaban de empezar a trabajar en el borrador de esta nueva normativa, y los dueños de perros solicitan que se les escuche antes de que entre en vigor. «Que nos tengan en cuenta, que somos los afectados», destacaban. También solicitan que una vez aprobadas se expongan las normas en un lugar público y visible, «o al final no nos enteraremos y nos acabarán multando», concluían.