55 perros esperan su traslado de la perrera clausurada por el Ayuntamiento en La Luz

A medida que han ido saliendo los perros se ha ido limpiando la finca en la que se encontraban cuidados por una mujer y voluntarios que la ayudaban. / MARIETA
A medida que han ido saliendo los perros se ha ido limpiando la finca en la que se encontraban cuidados por una mujer y voluntarios que la ayudaban. / MARIETA

El Pleno aprueba la comparecencia del concejal Manuel Campa para explicar las causas que llevaron al desalojo

J. F. GALÁN AVILÉS.

El desalojo de la improvisada perrera que operaba desde hace años en una finca de La Luz bajo gestión de una particular avanza a buen ritmo. Dos semanas después de su inicio, por orden del Ayuntamiento, ya se han evacuado 99 de los perros que allí se hacinaban en insalubres condiciones. «Nunca había visto nada así. Me ha impresionado. Esto se tenía que haber hecho mucho antes», clamó aquel día la veterinaria del Principado encargada de supervisar la operación.

Finalmente eran 154, ocho más de los contabilizados inicialmente. «Muchos nacieron allí, cuatro de ellos el mismo día que entramos. Si insistimos tanto en el tema de la esterilización es por algo», manifestó ayer Alejandra Mier, responsable de la protectora a la que el Ayuntamiento ha confiado la coordinación del desalojo, la Fundación Protectora de Animales Principado de Asturias.

El grueso de los perros que ya han sido trasladados se encuentra en sus instalaciones, en Siero, y en las de Alma Animal, en Mieres. Otros han encontrado refugio en distintas protectoras de Asturias, entre ellas Una y Mil Huellas, Occidente Astur o Adopta Astur, así como de Cantabria y León. «Hoy mismo una protectora de Villablino (León) nos ha confirmado que tiene capacidad para recibir veinte, y otra de Madrid se ha mostrado interesada. La verdad es que va todo muy bien. Encontrar acomodo para 99 perros en dos semanas no es sencillo», manifestó Mier con satisfacción.

Algunos, añadió, «ya están en preadopción, y otros permanecen en cuarentena para evitar posibles contagios parasitarios, principalmente sarna». El desalojo se lleva a cabo «siguiendo estrictamente el procedimiento legal establecido. Antes de sacarlos de allí se le implanta el chip, se vacunan y se desparasitan. Después son trasladados a una de las protectoras de acogida, adonde necesariamente han de dirigirse los interesados en adoptar un perro. Es un requisito indispensable», subrayó.

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Al mismo tiempo que se lleva a cabo el traslado, los voluntarios de las protectoras se afanan en mejorar las condiciones de habitabilidad de la insalubre perrera de La Luz, sita al pie del ramal de acceso a la Autovía del Cantábrico.

«Hemos limpiado la finca y ampliado las jaulas. Hacemos una por cada dos, eliminando al mismo tiempo cualquier cosa susceptible de ocasionarles lesiones, tales como salientes de hierro y cosas así. La verdad es que la finca presenta ahora un aspecto muy diferente al que nos encontramos cuando llegamos. Se nota hasta en el olor».

Los perros que aún siguen allí «salen a correr todos los días. Hay unos veinte que todavía no se dejan tocar, y estamos trabajando con ellos para que poco a poco vayan cogiendo confianza en las personas». Si bien no se marca un plazo concreto, la responsable de la Fundación Protectora de Animales Principado de Asturias estima que el desalojo podría completarse en un par de semanas. «A nosotros nos gustaría que estuviesen todos fuera, pero no puede ser. Hay que seguir escrupulosamente el procedimiento», concluyó Mier.

Vigilancia policial

El desalojo se lleva a cabo bajo vigilancia de la Policía Local, que además de patrullar la zona con frecuencia supervisa los traslados y contabiliza el número de animales que van saliendo de la improvisada perrera. En la sesión plenaria municipal celebrada ayer, se acordó a instancias de la oposición que el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa, detalle en una próxima comparecencia tanto el desalojo en sí como los motivos que llevaron al Ayuntamiento a tomar tal decisión.

El 'albergue' había iniciado actividad en 2005, y desde entonces ha sido objeto de numerosas denuncias tanto de particulares como de protectoras y del Seprona. El desalojo comenzó a media tarde del jueves 5 del mes en curso y según manifestó entonces el concejal del área, Miguel Ángel García Balbuena, está avalado por una serie de autos judiciales.

La veterinaria del Principado que supervisó la operación calificó de «dramática» la situación de los perros. «Varios están ciegos, incluso algunos no tienen ojos. Otros presentan fracturas abiertas, tumores, úlceras, heridas y todo tipo de enfermedades cutáneas. La práctica totalidad están desnutridos, y las condiciones son absolutamente insalubres, heces y porquería por todas partes. Esto no cumple ni las más elementales normas higiénico-sanitarias», lamentó.