El plan B para que nunca falte el agua

Siete zonas. La estación se compone de la zona de captación del agua, la de pretratamiento, la de ozonización y coagulación, la de filtración, el depósito de agua tratada, la sala de bombeo para llevarla hasta los depósitos de Núñez y la sala de control y gestión de residuos. / FOTOS: MARIETA
Siete zonas. La estación se compone de la zona de captación del agua, la de pretratamiento, la de ozonización y coagulación, la de filtración, el depósito de agua tratada, la sala de bombeo para llevarla hasta los depósitos de Núñez y la sala de control y gestión de residuos. / FOTOS: MARIETA

La Estación de Tratamiento de Agua Potable de Corvera garantiza el suministro en caso de sequía o averías | Entra en funcionamiento todos los años, pero su máximo uso ha sido en 2006 y 2015 por la falta de lluvia

YOLANDA DE LUIS AVILÉS.

La Ablaneda, en Corvera, es uno de los puntos claves de la red de suministro que gestiona el Consorcio de Aguas de Asturias, Cadasa. Allí se ubica la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) que garantiza que cuando se producen averías o hay que realizar obras de mantenimiento en la red que parte de los embalses de Tanes-Rioseco o bien hay problemas de abastecimiento por sequía siga llegando el agua al grifo de las viviendas y empresas de toda la franja costera entre Muros de Nalón y Gijón, con una población cercana a los 350.000 habitantes a la que se suman las grandes industrias asturianas. Es el plan B de Cadasa para garantizar el suministro a los hogares ante cualquier imprevisto. Un sistema que ya ha tenido que ponerse en marcha en numerosas ocasiones, pero de forma especial en los años 2006 y 2015 cuando desde estas instalaciones se suministraron en cada ejercicio más de cinco millones de metros cúbicos de agua debido a la sequía vivida esos años.

A La Ablaneda llega el agua que se capta del río Narcea en Quinzanas, Pravia. Discurre a través del canal construido en su día para suministrar a Ensidesa y que antes de llegar al pantano de Trasona tiene su tramo final en esta zona de Corvera situada en uno de los márgenes de la carretera que une Los Campos y Trubia.

Su construcción ha vivido tres fases que han supuesto una inversión cercana a los 25,2 millones de euros. La última ha supuesto ampliar el tratamiento de depuración que se realiza al agua que llega a esta estación añadiendo la ozonización y la coagulación y floculación al sistema de filtración con lechos de arena que ya existía después de la segunda fase de mejora de estas instalaciones.

Aunque se podría pensar que esta estación, por su cercanía, sería la más óptima para suministrar el agua a la franja costera en lugar de hacerlo desde Rioseco, lo cierto es que no es así. La razón no es otra que la altura a la que se encuentran los depósitos a los que se lleva el agua ya tratada. Es necesario bombear el agua desde La Ablaneda a Núñez y eso implica un alto consumo de energía eléctrica, mientras que desde Rioseco llega el agua a la zona central y costera básicamente por gravedad, sin necesidad de bombeos. Ese elevado coste hace que, de momento, sea solo ese plan B, pero fundamental, como ya se ha demostrado en los últimos años, para que cuando se abra el grifo salga agua de él.

LA VOZ DE AVILÉS realizó una visita a las instalaciones en la que Rubén González, jefe accidental del Servicio de Explotación y Mantenimiento de Cadasa; Noé Meana, de la empresa Valoriza Agua con la que el consorcio tiene contratado la gestión de esta planta; y Sergio Álvarez, de la misma empresa, pero en Rioseco, explicaron el funcionamiento de las instalaciones.

Desde Quinzanas

Cadasa dispone desde comienzos de los años setenta de una toma mediante una estación de bombeo situada al final del canal del Narcea propiedad ahora de ArcelorMittal que conduce el agua del río Narcea desde Quinzanas al embalse de Trasona. Fue hasta 1982 la única toma que tenía Cadasa para suministrar agua. En ese año entró en funcionamiento el sistema Tanes-Rioseco, ya ideado con anterioridad pero dejado de lado hasta contar con recursos suficientes para afrontar una obra con tan alto coste económico.

Se pudo hacer gracias a los recursos captados para la celebración del Mundial del 82 y supuso un salto en el suministro de agua a la zona central y costera asturiana garantizando el abastecimiento, algo que hasta ese momento no era posible.

La primera gran inversión en la estación de potabilización de Corvera se produjo en el año 1993. Se invirtieron 345 millones de pesetas, casi 2,1 millones de euros, para aumentar la capacidad de bombeo de la estación hasta un caudal de 2.500 litros por segundo. La segunda gran inversión llegó ya en esta década y fue de 17,19 millones de euros. Supuso la construcción de las instalaciones en las que se modernizaba el tratamiento del agua con un sistema de filtración por arena. La última de las inversiones ha supuesto una mejora notable en el tratamiento introduciendo la ozonización y la coagulación-floculación a través de un sistema de decantadores. La inversión fue de 5,9 millones de euros y se efectuó gracias a un convenio con ACUAES, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.

Con todo, la estación de La Ablaneda es ahora un centro de tratamiento que cuenta con un sistema que no requerirá inversiones en muchos años, si la normativa no se varía. El agua se pretrata inicialmente quitando todas las hojas o maleza que pueda llevar, estos restos van a un contenedor para su tratamiento posterior y depósito en vertedero. De ahí continúa hacia la línea en la que se produce la ozonización y pasa seguidamente a un nuevo tratamiento físico-químico de clarificación con decantadores lamelares con recirculación de fangos. Antes de llegar a la cloración el agua pasa por otro circuito de filtración a través de arena de 0,78 milímetros de forma que se eliminan completamente todos los elementos que pudieran quedar después de los tratamientos anteriores. Finalmente pasa al depósito de agua tratada que tiene una capacidad de 14.052 metros cúbicos.

En la planta hay también una línea de biosólidos en el que se deshidratan los fangos y lodos que se han ido depositando en las distintas fases del tratamiento. Estos biosólidos van después al vertedero de Cogersa.

Para que el agua llegue desde el depósito en el que se almacena a los grifos de los hogares se bombea desde una estación que cuenta con tres bombas y una capacidad máxima de subir 2.500 litros por segundo a los dos depósitos de Núñez que pueden almacenar 50.000 metros cúbicos.

 

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