Movilización ciudadana para reparar la carretera de Avilés a Grado

Concentracón vecinal de protesta ante el mal estado de la carretera AS-237. / LVA
Concentracón vecinal de protesta ante el mal estado de la carretera AS-237. / LVA

«Es tercermundista», lamenta su portavoz, Nuria Cuervo, que pide a los conductores que se sumen a una campaña reivindicativa

J. F. GALÁNAVILÉS.

Un grupo de vecinos de Candamo ha creado una plataforma que reivindica la reparación urgente e integral de la carretera AS-237, Avilés-Grado, la principal vía de comunicación del referido municipio, iniciativa a la que rápidamente se han sumado numerosos conductores que la padecen a diario. Al margen de su retorcido trazado, estrecho y sinuoso, el deterioro y la falta de mantenimiento resultan evidentes. Grandes baches, grietas en la calzada, maleza sin desbrozar que oculta la señalización, hundimientos... Tal es su abandono y la peligrosidad que entraña circular por ella que no son pocos quienes prefieren dar un rodeo con tal de evitarla

«Para viajar de Avilés a Grado es mucho más recomendable ir por Pravia», manifiesta Nuria Cuervo, presidenta de la Plataforma por la Recuperación Integral de la AS-237. El problema, claro está, «es que para acceder a los pueblos que están en los puntos intermedios no queda otra que arriesgarse a coger esa carretera. Tal y como está es muy peligrosa, pero no hay alternativa. El deplorable estado de la AS-237 nos afecta a todos en nuestro día a día», subraya Cuervo.

Una vez constituida la plataforma el siguiente paso ha sido iniciar una campaña de firmas. Así, además de en Candamo se han establecido puntos de recogida en distintos lugares del recorrido, entre ellos en Avilés. Algunos de ellos son el Café de Mario, en Las Meanas, el quiosco Pica Pica, en El Quirinal, o el bar Valsa, en La Magdalena.

Los integrantes de plataforma tienen previsto remitir las firmas a la Dirección General de Carreteras en Asturias, de la que depende al tratarse de una vía de titularidad autonómica, junto a un escrito que refleje la realidad de la vía y reivindique su reparación. «Todavía no lo hemos redactado. Con tal fin vamos a reunirnos con las asociaciones de vecinos, de mujeres, de mayores y de toda índole de los concejos afectados. Solo en Candamo somos diecisiete», subraya Cuervo.

Al margen de su trazado, con tramos de no más de cuatro metros de anchura en los que difícilmente se cruzan dos vehículos, «el problema es la falta de mantenimiento. Nos sentimos abandonados. Es que es una carretera muy peligrosa. Donde no hay un bache hay una grieta o la calzada está hundida. La maleza cubre la señalización y las pocas veces que se desbroza en lugar de recoger los restos se dejan en las cunetas. También hay desprendimientos, faltan vallas de protección, las curvas son muy cerradas y sin visibilidad y muchos de los numerosos cruces no están correctamente señalizados, como tampoco los están los continuos estrechamientos».

Lo peor, lamenta la portavoz de la plataforma, llega en invierno. «No hay un sistema que canalice el agua de lluvia. Acaba en la carretera y con el frío se forman grandes placas de hielo. Ya ha habido muchos accidentes, y estamos hartos. Es una carretera tercermundista». Las últimas obras de mejora de cierta envergadura «se realizaron en 1991. Desde entonces solo se han puesto parches». Así, en 2013, el Principado acometió el ensanche de un tramo de carretera a su paso por Sandiche y Villamarín, en Candamo. La inversión ascendió a 213.359 euros.

La Carretera Avilés-Grado tiene una longitud de 26,6 kilómetros , atraviesa los concejos de Illas, Castrillón, y Candamo y recorrerla en su totalidad requiere unos cuarenta minutos, aproximadamente el mismo tiempo que lleva ir desde Avilés a Grado por Pravia pese a que la distancia es de 45 kilómetros.