La población de la ciudad lleva dos años por debajo de las 80.000 personas

Una embarazada junto a su marido en la zona de partos del Hospital San Agustín. / MARIETA
Una embarazada junto a su marido en la zona de partos del Hospital San Agustín. / MARIETA

El número de niños con menos de cinco años de edad ronda los 2.500, una cifra que podría descender en los próximos ejercicios

R. A. AVILÉS.

Los movimientos migratorios restan a Avilés alrededor de un centenar de habitantes al año, mientras que la caída de la natalidad rebaja el censo en más de cuatrocientos. Con estas cifras, la ciudad lleva ya dos ejercicios por debajo de la barrera psicológica de los 80.000 habitantes, cuando no hace mucho, en los 80, llegó a rondar los 90.000.

Con una sociedad que prestigia estudiar y trabajar fuera de Asturias y de España, y donde el número de hijos por pareja muy rara vez supera los dos, y muchas veces se queda incluso en uno, a todas luces insuficiente para que pueda haber un recambio generacional, el envejecimiento de la población es un fenómeno imparable contra el que llevan años pidiéndose medidas sin que nada haya podido hacer nada para frenarlo, ni siquiera tímidamente.

Al cierre del año pasado apenas había 2.500 niños por debajo de los cinco años de edad, una cifra que los sociólogos pronostican que irá hacia abajo en los próximos años habida cuenta de la cantidad de mujeres en edad fértil que hay en la ciudad, el escaso porcentaje de ellas que se convierten en madres y las que, además de eso, trasladan su residencia fuera de Avilés, el escenario es más que negativo.

Entre los factores que frenan un incremento de la natalidad no pesan solo los económicos, sino otros como el fomento de la cultura del bienestar y la satisfacción personal o los extendidos horarios laborales de una buena parte de los trabajadores.

El nivel de nacimientos se sitúa en medio millar al año, la mitad que en los años 70, mientras que las defunciones superan las setecientas. La emigración se ve incapaz de compensar esta balanza, sobre todo porque el empleo es algo que tampoco abunda ni en Avilés ni el conjunto de Asturias.

La ciudad cuenta además con otro handicap, y es su pequeña superficie y el hecho de que algunos de los principales núcleos residenciales no se hallen en suelo avilesino, sino en Corvera o en Castrillón, y la cercanía y buenas comunicaciones con Oviedo y Gijón, ciudades de mayor tamaño y con más recursos que muchos trabajadores escogen para vivir en detrimento de Avilés, sobre todo los que vienen desde fuera a trabajar en las grandes empresas tecnológicas. Son pocos los que se quedan residiendo en Avilés, ya que en apenas veinte minutos pueden llegar a ciudades que encuentran más atractivas.

Gijón y Oviedo, no obstante, pese a que ganaban población a principios de este siglo, cuando el declive demográfico de Avilés ya había comenzado, han entrado en los últimos años en una dinámica similar tanto de pérdida de habitantes como de envejecimiento.

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