«En política falta sentido del humor y filosofía antroxera»

Chus Rodríguez , cofrade del Santo Entierro de la Sardina junto a su musa 'La Monstrua'. /  OMAR ANTUÑA
Chus Rodríguez , cofrade del Santo Entierro de la Sardina junto a su musa 'La Monstrua'. / OMAR ANTUÑA

La Cofradía del Santo Entierro de la Sardina representa la faceta social más crítica y sarcástica del carnavalEl cofrade Chus Rodríguez hace bandera de la irreverencia y reivindica la libertad de expresión en la fiesta que rompe con lo establecido

EVA FANJUL AVILÉS.

Chus Rodríguez es uno de los decanos del antroxu avilesino. Ha estado vinculado desde hace cuarenta años a diferentes entidades que impulsaron el carnaval de Avilés tal y como se disfruta hoy en día, desde el grupo cultural Escontra'l Raigañu, a la charanga la Faragaya, la peña La Pecera y la propia Cofradía del Santo Entierro de La Sardina.

-Es usted uno de los impulsores del actual antroxu de Avilés.

-Fuimos un grupo de entusiastas del carnaval los que empezamos a intentar revivir la tradición antroxera de la ciudad en la transición. Ya en 1980 se funda la Gran Orden del Antroxu que ideó la figura del Rey del Goxu y de la Faba, inspirada en las antiguas mascaradas de invierno, y dos años después la asociación de investigación etnográfica Escontra'l Raigañu fue la que recuperó el Entierro de la Sardina.

-¿Y cómo surgió la cofradía?

-La mayoría de los miembros de Escontra también estábamos con Faragaya, una charanga reivindicativa con la que íbamos a las manifestaciones antiOTAN. En el año 1990 fuimos escogidos Reyes del Goxu y de la Faba, y aquel año fue cuando se fraguó todo y liamos una bastante grande que dio un giro a la celebración del antroxu en Avilés.

-¿Cómo lo hicieron?

-Pues cambiamos el pequeño escenario de plaza de España por uno mucho mayor donde escenificamos la batalla entre Don Carnal y doña Cuaresma del arcipreste de Hita, al estilo de Jerónimo Granda. Llevamos hasta una grúa del Roxu que sostenía una jaula en la que estaba Manuela, y en un momento determinado pasaba por encima de la torre del reloj y descendía con la música de las Valkirias de Wagner y coronaba a Faragaya como los Reyes del Goxu. Así se dio origen al actual formato de decoración del escenario y de la coronación. Fue una locura maravillosa, la verdad.

-¿Y de ahí salió la Cofradía?

-Ese año del reinado, Faragaya estábamos tan liados que teníamos 'cojo' el Entierro. Así que entre Teo Siñeriz, Rubín y yo elaboramos unos estatutos y conformamos una cofradía. Eran unos estatutos bilingües, muy irreverentes y muy absurdos, en una línea totalmente antroxera de ruptura absoluta con lo establecido y ese es el origen de la cofradía, que tenía la sede en el Lar Gallego, cuando lo llevaba Marcos.

-Pero ¿cuál era el objetivo?

-Pues meter caña al más fiel estilo antroxeru, es decir, sacar punta a todo lo que pasaba. De aquella, el Ayuntamiento tardó muchos años en meter el Entierro en la programación de Antroxu. ¡No nos quería ver ni en pintura! Porque en el testamento vas repartiendo metralla y, claro, los gobernantes son los que más reciben. Pero en general, los partidos políticos no tienen sentido del humor y no asumen la filosofía antroxera.

-¿Cómo elaboran el testamento?

-Durante todo el año, vamos recopilando todo lo que sale en prensa por categorías: internacional, nacional, autonómico y local. Luego, con lo más relevante hacemos la cuarteta que la Sardina lega a cada uno.

-¿Han recibido quejas por ello?

-Directamente no, pero siempre nos llega algún comentario suave del tipo «este año os pasasteis un poco, repartir un poco la tralla, ¿no?». Como digo, en política falta sentido del humor y espíritu antroxeru, pero es lo que hay.

-Quizá por eso se empeñan ustedes en conservar el carnaval.

-Antiguamente era un pequeño desahogo al pueblo antes de la Cuaresma. Hoy en día si la gente fuera consciente de lo que representa esta fiesta tendría más valor que nunca, porque mira que estamos quemados, tras esta crisis tan gorda. Nos serviría de terapia para durante una semana mandarlo todo a paseo y coger aliento, para disfrutar de manera sana y llevar mejor la vida.