«Si no se pregunta al sector, sólo se negocia desde la estadística»

Francisco Rodríguez./OMAR ANTUÑA
Francisco Rodríguez. / OMAR ANTUÑA

El fundador de Industrias Lácteas Asturianas expresa su inquietud por el secretismo de las negociaciones para el acuerdo con Mercosur Francisco Rodríguez. Presidente de ILAS

F. DEL BUSTOLA GRANDA.

Los cursos de La Granda analizaron ayer las consecuencias de los acuerdos de libre comercio de la Unión Europea con Mercosur, un pacto internacional aún pendiente de ratificar para lo que se espera un largo y complejo proceso que se demorará varios años. Jesús Zorrilla, funcionario alto nivel de la Unión Europea hasta su jubilación el pasado abril, apuntó que el proceso de ratificación no culminaría, en el mejor de los casos, hasta 2023, y posteriormente se abriría un periodo de aplicación de las medidas liberalizadoras que se alargará durante diez años.

Los acuerdos UE-Mercosur, según explicó Zorrilla, recogen un paquete de medidas liberalizadoras para fomentar el intercambio comercial entre Europa y los países de América del Sur. A partir de este marco teórico, Zorrilla no ocultó que la situación americana es muy diferente a la europea, ya que al otro lado del Atlántico no existe la plena unión aduanera de la vieja Europa y existen importantes barreras. De ahí la incertidumbre de lo que pueda suceder después de las últimas elecciones en Argentina.

Sin embargo, aunque Zorrilla desgranó algunos detalles de los acuerdos y defendió que la Unión Europea siempre negociaba manteniendo la protección hacia los sectores sensibles, el empresario Francisco Rodríguez, fundador de Industrias Lácteas Asturianas, levantó la voz de alerta. «No siempre liberalizar es lo más sensato, a veces puede ser insensato», avanzó. Y es que, más allá del debate sobre liberalizar o no, Rodríguez que defendió mejorar los mecanismos de comunicación dentro de la Unión Europea. «Se debe hablar con los sectores afectados y no se ha hecho, pedir información sobre las posibles consecuencias porque, de lo contrario se negociará sólo desde datos estadísticos», apuntó.

No es que el empresario asturiano cuestionase la importancia de la estadística, pero quiso subrayar la necesidad del diálogo con el terreno «ante una realidad tan compleja como el campo español, donde los intereses de los cítricos igual no casan con el sector lácteo o el vinícola». En resumen, lo que defendió es «aplicar el sentido común; en otros momentos había mecanismos de diálogo que se aplicaban y eran útiles».

En el caso concreto del acuerdo Unión Europea-Mercosur, «no sabemos lo que se ha negociado». Y a partir de ahí saltan todas las alarmas. Por ejemplo, un buen paquete de medidas con Argentina afectan al comercio de productos cárnicos. «Pero la producción de carne de vacuno en Argentina implica que tiene el potencial para multiplicar por tres o cuatro su producción láctea. Eso es un riesgo y debemos saber todo lo que se ha negociado», apuntó.

Desde su experiencia, Zorrilla destacó el potencial de «los mecanismos de participación civil que existen en la Unión Europea», que incluso no gustan a otras naciones como los Estados Unidos.