La entrega de los premios anuales de la Cámara de Comercio de Avilés tuvo ayer, sobre todo, sabor. Lo pusieron sus tres premiados, que el jurado quiso que estuvieran relacionados con la gastronomía. Era conocido ya que el galardón a la industria era para Embutidos Vallina, una empresa más que centenaria y un emblema de la ciudad, y ayer se hicieron públicos los nombres de los premiados en las categorías de Comercio y Servicios: Quesos La Peral y el Real Balneario de Salinas.

La gala de entrega se celebró ayer en el auditorio del pabellón de exposiciones de La Magdalena y contó con la presencia de numerosas autoridades y una amplia representación del empresariado de la comarca. El acto repitió el mismo esquema de otros años, imitando un dinámico programa de televisión con David Fernández Prada como presentador. Él fue el encargado de desvelar los dos premios que faltaba por conocer, y que recayeron en dos empresas de larga tradición en la comarca.

Los tres premiados de este año tiene muchos nexos en común. Se trata de empresas de carácter familiar, que han superado el paso a las siguientes generaciones y que tienen el trabajo y el sacrificio de sus responsables como mayor valor. Embutidos Vallina, premio Industria, nació en 1902 de la mano de José Vallina y Josefa Infiesta, que llegaron desde Siero para montar una carnicería en La Laguna y despachar también en el puesto número 2 de la plaza de abastos. Desde allí fueron creciendo hasta convertirse en una industria chacinera con un centenar de empleados y una amplia gama de productos que distribuyen tanto en pequeños comercios como en grandes superficies.

«El sector está difícil, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando»

«El premio es un orgullo y un reconocimiento a los fundadores», señaló ayer Carlos Miguel García Vallina, director de compras de la firma. Tuvo palabras de recuerdo para todos sus antepasados, y también para ratificar su compromiso con la empresa y con el entorno.

En esta misma línea están también Esther Álvarez y José Luis López, de Quesos La Peral, premio Comercio, que confesaron algunos de sus secretos para mantener una empresa que no ha dejado de crecer en los últimos tiempos. El principal: «No quedarse con los brazos cruzados esperando a que vengan a comprarte a la puerta». Ellos, además de por elaborar unos quesos diferentes y con personalidad, han apostado por ampliar su presencia en ferias y eventos y por un precio competitivo. Y así han logrado llevar sus productos hasta Estados Unidos o Inglaterra.

El Real Balneario de Salinas recibió el premio Servicios por otra larga trayectoria de excelencia desde su nacimiento en los años 50. Isaac Loya, reconocido por su cocina, destacó que tan importante como esta son «el servicio en sala o la gestión», todo patas de un banco en el que se busca que el cliente se sienta «feliz».

Alcoa

Con todo, en la gala de entrega de los premios de la Cámara hubo un fantasma: Alcoa. Pocos fueron los que se olvidaron de la problemática de la aluminera. La propia alcaldesa aseguró que «estamos todos confabulados, desde las administraciones a los empresarios, los sindicatos y los gobiernos para hacer que esa decisión de cierre sea revocable», y el presidente de la Cámara, Luis Noguera, aseguró una «unidad de acción» con la Federación Asturiana de Empresarios en los temas importantes. Los premiados se acordaron de los trabajadores de la multinacional, un drama que sobrevoló la fiesta.