La producción de las baterías se reduce en un 30% y la planta de benzol ya se ha parado

Las instalaciones de las baterías de cok de Arcelor Mittal en Avilés. / OMAR ANTUÑA
Las instalaciones de las baterías de cok de Arcelor Mittal en Avilés. / OMAR ANTUÑA

Tres de las ocho ya están inactivas si bien se mantienen en caliente y Arcelor asegura que el cierre «seguro» marcha por el cauce previsto

J. F. GALÁNAVILÉS.

El proceso de cierre de las baterías de cok marcha por el cauce previsto. Tres de ellas, las número ocho, siete y seis, ya están paradas, si bien se mantienen en caliente a la espera de que también se detenga la cinco, al conformar las cuatro un bloque. Una vez se complete el proceso se repetirá en el que forman las baterías uno a cuatro, con la salvedad de que no se acometerá en orden inverso. La producción se ha reducido en un 30%, la planta de benzol ha parado y la de ácidos iniciará el proceso la próxima semana. Por contra, la de sulfato amónico se mantendrá hasta el final, según detalló ayer la compañía en una reunión del Consejos de Relaciones con la Comunidad, unos encuentros periódicos que mantiene con las administraciones y las asociaciones vecinales.

El objetivo es que la producción llegue a cero el 1 de octubre para iniciar entonces el definitivo proceso de apagado e inertización de las ocho baterías. La fecha tope es el 31 de diciembre, día en que ArcelorMittal devolverá el suelo que ocupa la instalación en régimen de alquiler a su propietario, Sepides, la división empresarial de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).

El desmantelamiento y achatarramiento de la instalación así como la descontaminación del suelo también correrán a su cargo de Sepides. Se trata de transformar esos 350.000 metros en suelo capaz de atraer nueva actividad económica vinculado al Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA) y a la Isla de la Innovación. Una empresa, Química del Nalón, ya ha presentado un proyecto en firme.

La planta de ácidos iniciará el proceso la próxima semana y la de sulfato amónico se mantendrá hasta el final

En cuanto al cok, la producción se centrará en las baterías que la siderúrgica construye en Gijón. El encendido de la primera está previsto para el 15 de noviembre y el de la segunda para mediados de abril de 2020. Hasta que el conjunto alcance su pleno rendimiento el cok, combustible de los hornos altos, se importará vía marítima, con El Musel como puerto de entrada.

Arcelor subraya que el proceso de cierre de las baterías se realiza de forma «ordenada y segura» e incluye el de recogida de aguas pluviales que puedan estar parcialmente contaminadas. Así se lo trasladó ayer al consejo de relaciones con la comunidad de la factoría de Avilés, integrado por representantes los ayuntamientos de Avilés, Corvera, Castrillón y Gozón y de asociaciones vecinales del entorno así como por un experto en materia medio ambiental de la Universidad de Oviedo. Instaurado en marzo del año pasado, desde entonces se reúne trimestralmente y su actividad también incluye visitas a dependencias fabriles, como la realizada a la propias baterías.

El definitivo cierre de la obsoleta instalación, en servicio desde 1956, no conllevará despidos en el personal fijo de la multinacional. Unos 250 trabajadores serán trasladados a las nuevas instalaciones de Gijón, aproximadamente cien se destinarán a otras tareas dentro de la factoría y en torno a veinte, los nacidos en los años 1958 y 1959, serán prejubilados mediante un expediente de regulación de empleo. Por contra los eventuales, unos cuarenta, en su mayoría con contratos temporales por sustitución de vacaciones o por obra y servicio, algunos desde hace más de un año, no serán renovados.

Queda por despejar el futuro del personal de las subcontratas. Daorje, la principal, afirma que su intención es recolocar al máximo de personal, a la espera de que Arcelor haga públicos sus planes para las auxiliares. Anuncia una reorganización que conllevará recolocaciones, «pero no de todo el personal». También están en el aire los empleos indirectos que generan las baterías en sectores como el transporte.

Mejoría medioambiental

Como es habitual durante la reunión de ayer también se abordó la situación medioambiental. Arcelor sostiene que las conocidas como nubes rojas «prácticamente han desparecido gracias a las medidas adoptadas en los últimos años», con el matiz de que al margen de su vistosidad «no afectan al medio ambiente».

La empresa subraya igualmente que las mediciones que registran las estaciones de control de calidad del aire «demuestran claramente que las emisiones de agentes contaminantes han disminuido significativamente en los últimos años y que continúan a la baja». En todo caso, añade, «siempre se han mantenido por debajo» de los límites establecidos en las autorizaciones medioambientales integradas que regulan la actividad.

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