«Prohibiría las aplicaciones del tiempo, estamos obsesionados»

Conchi González bromea al borde de la piscina. / OMAR ANTUÑA
Conchi González bromea al borde de la piscina. / OMAR ANTUÑA

Más de piscina que de playa, ella ve los toros (y torea) desde la barrera en su bar de las piscinas fluviales de Caizuela

C. DEL RÍOAVILÉS.

Nació en Avilés porque no quedaba más remedio y aquí estaba (y sigue estando) el hospital de referencia en el área, pero Conchi González Álvarez (Avilés, 1967) se reivindica como 'peraliega', de La Peral, en Illas. Peluquera, también canina, emprendedora y hostelera, regenta un servicio de recados y desde hace cuatro años el bar de la piscina del área recreativa de Sollovio, en Caizuela. Y tan bien.

-¿Playa o piscina?

-Piscina, por supuesto.

-¿La de Illas?

-¿Cuál si no? Está en un entorno rural y con un ambiente muy familiar.

-Pero la gente metería el coche hasta la puerta misma del bar si pudiera y aquí es imposible...

-No me negará que cuesta bañarse aquí... ¡El agua está helada!

-Sí (concede). Pero, claro, es porque es del río. Te estás bañando en un río, pero sin corriente. Son todo ventajas.

-¿Incluso pagar es una ventaja?

-El precio lo pone el Ayuntamiento y está muy ajustado. Pero cuando vas cumpliendo años, tus prioridades cambian y primas la calidad sobre la economía. Y no lo digo porque yo trabaje aquí. Si no lo hiciera, seguro que vendría como cliente. El plan es perfecto.

-¿Y cómo va el verano?

-Prohibiría las aplicaciones del tiempo.

-¿Perdone?

-Sí, está todo el mundo obsesionado. Si ven una nube ya no vienen, y a lo mejor hace un día espléndido.

-¿De paso nos cargamos a los meteorólogos?

-No, no, los que tenemos que cambiar somos nosotros y no dejarnos intimidar si vemos anunciada una nube.

-Para algo somos asturianos, ¿no?

-Pues para serlo estamos todos pendientísimos del tiempo. Obsesionados.

-¿Entonces el verano?

-Raro. Con el tiempo cambiante el mismo día. En los cuatro años que llevo aquí, este está siendo diferente.

-¿Puede hacer un ranking?

-El de hace tres años (2016) fue muy bueno. En 2017 fue al contrario. El del año pasado se concentró en agosto. Y este... diferente.

-Confiese: ¿Quién da más la lata, los padres o los chiquillos?

-Los padres.

-¿Y la bebida estrella?

-Cerveza rubia de caña.

-¿Somos de piñón fijo?

-Es que la servimos muy fría y entra muy bien. También funciona la sidra y la sangría. Para los niños, refrescos, claro.

-¿Y de comer?

-Hamburguesas y una empanada casera de cecina y queso de cabra que hemos incluido este año en la carta y que está para chuparse los dedos. La hacemos aquí y se nota que es casera.

-Pero tiene un competidor muy fuerte a unos metros (La Tenada)...

-No somos competencia, somos buenos vecinos. Somos negocios diferentes. De hecho, una de nuestras especialidades es la organización de cumpleaños de niños. Son como antes: con sandwiches, tortillas, tarta, juegos clásicos y todo en este entorno maravilloso. Mucho más económico que en cualquier otro sitio.

-¿Sigue siendo el camarero un psicólogo o un paño de lágrimas?

-Sí, un poco. Bueno, mucho, la verdad. La gente tiene ganas de hablar y compartir sus cosas.

-¿A pesar de Facebook, WhatsApp y todo el resto de hiperconectividad?

-Sí, a pesar de ello. O tal vez por ello. El cara a cara es distinto.

-¿Está Illas está de moda?

-Yo creo que sí. Está cogiendo mucho auge. Deportivamente es muy atractivo, con muchos eventos cada poco, y el pico Gorfolí es un gran imán. Viene mucha gente a entrenar tanto corriendo como en bicicleta. Además está el colegio, el Centro Rural Agrupado Castrillón-Illas, que funciona muy bien. Se están asentando muchas parejas jóvenes, algunas incluso llegadas desde Madrid, con proyectos muy chulos.

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