«Mi psicólogo siempre ha sido el escenario»

«Mi psicólogo siempre ha sido el escenario»
El cantante de rock Ramoncín, en una imagen de archivo. / EFE

Tras casi dos décadas sin pisar Avilés, regresa para ofrecer mañana en La Mar de Ruido un repaso a sus '40 años de rock & roll'

EVA FANJULAVILÉS.

Han pasado cerca de dos décadas desde la última vez que Ramón j. Márquez, conocido por todos como Ramoncín, vino a Avilés por última vez. El polifacético rockero se muestra especialmente ilusionado con la actuación que ofrecerá mañana viernes en el parque de El Muelle de la ciudad, dentro del cartel que este año abre el Festival La Mar de Ruido.

-Hace tiempo que no visitaba Avilés. ¿Con qué energía llega a La Mar de Ruido?

-Pues hace muchísimo tiempo que no estaba en Avilés, yo creo que desde principios de los 90, y estamos encantados. Ahora venimos de Torrelavega de dar un concierto en la línea de los que ofrecemos siempre y con las ganas de dejar a la gente tan feliz como se quedó allí el otro día.

-¿Cómo está resultando su gira '40 años de rock & roll?

-Es muy gracioso porque veo a tanta gente joven que empezó mucho después que yo conmemorando los cuarenta años que no acabo de entenderlo bien (risas). Yo creo que el problema está en que la industria, tal y como está, busca estar celebrando efemérides todo el tiempo. Y esto es un no parar con una carrera tan larga. En febrero hizo cuarenta años que yo saqué mi primer disco con W.C. Lo que hemos hecho es sacar una reedición espectacular con todas las fotos que se censuraron en aquel momento, un cd con conciertos en directo de esa época y un libreto que es increíble.

-¿Satisfecho entonces?

-Yo no he dejado nunca de tocar. Y la sensación que tengo con el tiempo es curiosa porque vas cambiando de escenarios y de lugares y a veces llego a sitios donde digo: yo aquí estuve y lo llenamos hasta arriba. Está siendo muy emocionante. Llega un momento que lo más importante es el nivel de emoción que tu puedas generar y que te genere a ti la gente sin eso es mejor retirarse.

-¿Qué destaca de su carrera?

-Pues yo creo que ha sido mi terapia, mi psicólogo ha sido el escenario. Todos necesitamos en algún momento que alguien nos oriente cuando hay problemas ¿no? El bálsamo que yo he recibido es cuando subido en un escenario ves que alguien se emociona o que se han tatuado una frase de una canción tuya o el famoso del diablo de la 'n' de Ramoncín, resulta terapéutico. Y luego, como ha sido una carrera muy larga me he podido parar para hacer otras cosas que me ha divertido.

-¿Por ejemplo?

-Lo que es cierto es que cuando miro hacia atrás de las cosas que más orgulloso estoy es de mis canciones, de mis discos y de los libros de poesía y ensayo que he escrito. También estoy muy contento de haber hecho teatro y algunas películas y luego veo cosas que pienso: ¿en qué momento se me ocurrió hacer esto?

-¿De qué se arrepiente?

-Queda muy bonito, muy duro y muy rockero decir yo no me arrepiento de nada, pero eso es mentira. El arrepentimiento es un sentimiento y yo hay cosas de las que me arrepiento sinceramente porque a veces eliges bien y otras no tanto.

-¿En concreto?

-A mí muchas veces me dicen «oye lo de la tele» y yo digo lo de la tele qué, no te referirás al programa de Hermida, que era una maravilla, o al Lingo, ¿no? Aunque luego me he visto en algún sitio que dices: ¿pero qué narices hago yo aquí?

-¿Le ocurre eso ahora?

-En este momento, en el que posiblemente tenga una opinión formada mucho más contundente y radical en algunos aspectos, pues me cuesta más trabajo ir a darla en un plató de televisión, la verdad. Prefiero decírsela a la gente en un escenario o expresarla en una canción, no me apetece tanta exposición. Tendrá algo que ver con el cansancio y con la edad, y con un montón de cosas más.

-Noto cierto tono de hastío en sus palabras .¿Me equivoco?

-¿Tú has visto cómo está ahora la televisión? Mira, el otro día todavía encontré una cinta de un programa de Hermida en el que se hablaba temas de actualidad, como puede ser ahora el del Aquarius o el aniversario de los atentados de Cataluña, y paro un momento la imagen y estaban como invitados Camilo José Cela, Adolfo Marsillac, Sánchez Dragó, Victoria Prego. Vamos, el plantel de ciudadanos, la mayoría libres y cada uno con su pensamiento, que estábamos allí para decir cosas era tremendo y yo a eso no renunciaré jamás aunque me critiquen. Para mí es un patrimonio intelectual y emocional brutal. Ahora ves el mejor de los programas de debate, donde participan periodistas y políticos, y los periodistas que van dicen lo que dicen sus periódicos y los políticos las cosas de sus partidos. Ojo, que no lo estoy desdeñando, solo lo analizo y digo que a mí como ciudadano eso no me va a servir de nada. Sin embargo, aquel grupo de personas en el que yo estaba pues no sabías por dónde iba salir cada uno porque éramos todos librepensadores.

-¿De qué temas sociales le interesaría hablar si se diese la ocasión?

-Mira, me aterra como está el mundo, los conflictos que hay que son horrorosos, pero últimamente lo que más me preocupa es España porque yo creo que está muy mal psicológica y políticamente. Mira que me han criticado, incluso diciendo que me meaba en los conciertos, cosa que es absolutamente falsa. Pues aquel chaval que cantaba 'Maricas de terciopelo', cuando veía a una anciano cruzar la calle le ayudaba, o le cogía las bolsas de la compra a mis vecinas y respetaba a mis mayores a tope. Luego ver como no se cuida la ciudad, lo sucia y maleducada que es la gente, como Madrid es ahora mismo un enorme mingitorio, con meadas, papeles y cacas de perro por todos lados.

-¿Cuál es la alternativa?

-La educación, solo eso. Hay que salir educado de casa pero se confunde instrucción con educación. Se mandan los niños salvajes al colegio y allí sin la autoridad de los profesor la educación es imposible. Es una cuestión de cultura, pero qué vas a esperar con todo ese debate de cómo se consume la cultura ahora.

-¿Cree que debería ser una cuestión de Estado?

-Esa es la clave del asunto. La política de educativa, la cultural y exterior deberían ser cuestiones de Estado y respetarse por encima de partidos. Un país que quiere ser grande no puede cambiar ciertas cuestiones vitales cada cuatro años.

-¿Se conseguirá algún día?

-Pues no lo sé. Los mimbres están ahí solo hay que darle un empujón. Si se dedicara el porcentaje de atención y tiempo a cualquier libro, disco, obra de teatro, película que se dedica a toda la mierda que sale en los medios de masa no tendríamos de qué preocuparnos. En este país la peor censura es la falta de difusión, no te difunden y ya está.

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