La pública se promociona y los centros compiten en proyectos

R. A. AVILÉS.

El proceso de admisión de alumnado para el próximo curso ya está en marcha. Estos días se tramitan las reservas de plaza para los alumnos que ya tienen los centros y, en unas semanas, se publicarán las plazas vacantes que quedan en cada centro. A partir del 22 de abril, y hasta el 3 de mayo, las familias que deseen escolarizar a sus hijos o cambiarlos de centro podrán presentar sus solicitudes. Se viven, pues, unas fechas clave para tratar de atraer al nuevo alumnado.

El recurso principal son las jornadas de puertas abiertas. Casi todos los colegios han celebrado ya las suyas o las tienen al menos programadas. El reto es mantener unidades. Lo contrario conllevaría un recorte de personal y también de medios. Por eso, abrir sus puertas y permitir a los padres que conozcan las instalaciones no es suficiente. Hay que atraerles, y para ello se desborda la imaginación.

Este año, por primera vez, los catorce colegios públicos de Avilés se han unido para promover la matrícula en este tipo de enseñanza en la ciudad de Asturias en la que la fuerza de la concertada es el más patente, y representa cerca de la mitad del alumnado. Así, esta misma semana se ha grabado un vídeo en distintos centros que tendrá carácter promocional. Se podrá visualizar en las páginas web y redes sociales de los colegios y del Ayuntamiento y tiene el objetivo de convencer a los padres de que «la escuela pública promueve los valores necesarios para la vida y es el motor que genera innovación y progreso», según explica Javier Sarasola, director del Marcelo Gago y coordinador del grupo de trabajo.

Ellos promocionan la atención temprana en los centros, la actividad extraescolar, el servicio de comedor y, sobre todo, una metodología innovadora en las aulas. Ahí cada colegio hace sus apuestas. El de Llaranes, por ejemplo, estrenó este curso sus 'aulas dinámicas', un programa que transforma el espacio físico con el objetivo de que los pequeños aprendan de manera menos rígida y ayudados por la tecnología. Allí cuentan con un laboratorio digital que fue financiado por la Fundación Alcoa y que busca potenciar las competencias científicas, tecnológicas y matemáticas.

No son los únicos en apostar por la innovación. La tecnología también se refuerza en el Marcos del Torniello, que este curso incorporó nueva metodología de enseñanza de las matemáticas, mientras que el Marcelo Gago introdujo un taller de Lego.

Otros centros buscan mejorar la atención a la diversidad. El Enrique Alonso, por ejemplo, creó un aula CREEME, que atiende de manera personalizada a alumnos con trastornos del espectro autista, que también comparten espacios con el resto de los escolares y que, de momento, es la única de la ciudad, aunque este curso la experiencia se trasladó al colegio de El Vallín, en Piedras Blancas. En la Carriona se trabaja en los patios dinámicos, también para atender a este tipo de problemas y, en general, los colegios tratan de atender a dos de las principales demandas de las familias, que tienen un creciente interés porque sus hijos mejores sus competencias científicas, pensando ya en un futuro académico y laboral, y la atención a los problemas de aprendizaje que empiezan a detectarse ya en esas edades tempranas.

El respeto por el medio ambiente y los proyectos relacionados con la naturaleza y la alimentación saludable también puntúan al alza, como también lo hace el método Montessori, pero la competencia es dura y todos los esfuerzos necesarios.

En los concertados sucede lo mismo. Allí se apuesta por los idiomas, con bachilleratos internacionales y duales que tratan de ser ya un reclamo desde las primeras etapas educativas, pero también robótica o una potente oferta de extraescolares, pasando por horarios ampliados. El resultado se conocerá en unas pocas semanas.