El Puerto reclama al Ministerio que le exima de aportar arena a la playa de Salinas

Una draga trabaja en el canal de entrada de la ría. La operación se realiza periódicamente para mantener el actual calado y no afecta a las aguas interiores /  MARIETA
Una draga trabaja en el canal de entrada de la ría. La operación se realiza periódicamente para mantener el actual calado y no afecta a las aguas interiores / MARIETA

Rodríguez Vega incide en que es «inviable» y tiene previsto reunirse el miércoles con el secretario de Estado de Medio Ambiente

J. F. GALÁN AVILÉS.

La cúpula directiva de la Autoridad Portuaria de Avilés tiene previsto reunirse el próximo miércoles con la secretaría general de Biodiversidad y Calidad Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica para expresarle sus «discrepancias» con la decisión que le obliga a aportar a las playas de Salinas y San Juan tanta arena como se extraiga del cada uno de los dragados que regularmente, casi con periodicidad anual, lleva a cabo en el canal de entrada a la ría. El coste de cada uno de los aportes se estima en unos 2,9 millones de euros, cantidad que «supera las posibilidades económicas de la Autoridad Portuaria», por lo que de mantenerse en pie tal decisión, adoptada recientemente por el Gobierno de Pedro Sánchez, «el puerto sería inviable», reiteró ayer Rodríguez Vega.

La Autoridad Portuaria argumentará su rechazo en la «falta de proporcionalidad entre los efectos del dragado y las medidas impuestas» en la Declaración de Impacto Ambiental que regula los dragados , en la «falta de justificación» de algunas de ellas y fundamentalmente en su «inviabilidad técnica y económica». Hay que tener presente que la mayor parte de la arena habría que extraerla de bancos situados en aguas exteriores, cuestión que además de disparar los costes suscita el firme rechazo del sector pesquero y los colectivos ecologistas.

Pese a que la Declaración de Impacto Ambiental recoge que la afección ambiental del dragado de mantenimiento del canal de acceso al puerto es «mínima o no significativa», las medidas que establece «tienen un enorme alcance y afectan al proyecto hasta hacerlo técnica y económicamente inviable», afirma la Autoridad Portuaria.

Un nuevo dragado del canal de entrada está programado para los próximos meses

El dragado, sostiene, «es una actuación de veinte días de duración con un impacto ambiental mínimo que viene realizándose año tras año desde hace un siglo sin haber modificado los parámetros de calidad ni ambientales del entorno, y supone un coste máximo de unos 250.000 euros anuales», precio que en el caso de que el puerto tenga que aportar arena a Salinas se multiplicaría por doce.

Medidas preventivas

La Autoridad Portuaria también señala que «se cargan sobre el dragado de mantenimiento medidas preventivas que no corresponden desde el ámbito competencial de la Autoridad Portuaria y que además no están ligadas ni directa ni indirectamente con el proyecto objeto de la Declaración de Impacto Ambiental, tales como en análisis de la evolución de las dunas de El Espartal y de la playa seca así como la búsqueda de yacimiento y el aporte de arena externa al sistema».

La decisión ministerial persigue compensar la pérdida de arena que, como tantas otras playas del Cantábrico y de otras muchas partes de Europa y del resto del mundo, padecen desde hace décadas tanto Salinas como San Juan. Según concluye un informe elaborado años atrás por el Entonces Ministerio de Medio Ambiente, ahora de Transición Ecológica, en este caso concreto inciden multitud de factores y únicamente un 14% de la pérdida serían atribuible a los dragados que se llevan a cabo en el canal de entrada a la ría.

En este sentido, la Autoridad Portuaria rebate que la Declaración de Impacto Ambiental «impone cautelas con excesivo celo» en relación al peso que tienen dichos dragados en la pérdida de arena «que no se soportan en ninguna justificación técnica, obligando al puerto a asumir sobrecostes que superan las posibilidades económicas de la propia Autoridad Portuaria».

La conclusión es que «sin tener intención de dejar de asumir las medidas preventivas, correctoras y compensatorias que correspondan al proyecto de dragado», las que recoge la Declaración Ambiental Integrada «exceden con mucho las exigencias que se deben imponer a un proyecto de esta naturaleza tanto por su complejidad técnica y de evaluación como por su elevadísimo coste».

En la reunión estará presente Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente desde el pasado mes de junio. «Esperamos conseguir algún avance. Las actuaciones medioambientales que nos exigen están fuera de rango. No tienen sentido, y los costes son tremendos», manifestó ayer Rodríguez Vega.

En 2004

El único aporte artificial de arena que recibió la playa de Salinas se remonta al año 2004 y corrió a cuenta del Ministerio de Medio Ambiente. Entonces se vertieron medio millón de metros cúbicos de arena extraída de un banco situado a la altura de Cabo Vidio y los resultados se quedaron muy lejos de las previsiones. Apenas unos meses después el nivel de arena era similar al que había antes de realizar el aporte.

El informe anteriormente referido concluye que la granulometría de la arena aportada, el tamaño del grano, era muy inferior a lo necesario y, además de nuevos aportes, contempla que se duplique la actual longitud del espigón de San Juan para frenar así el trasvase de arena de Salinas al canal de entrada a la ría. Tal medida aún no se ha ejecutado ni está prevista en el corto plazo.

Los dragados en el canal de entrada se llevan a cabo para mantener el actual calado, doce metros y medio, y el próximo está programado para finales del presente año o principios del venidero. No han de confundirse con los dragados en aguas interiores, que se llevan a cabo de forma ocasional. El último a finales de 2015 y principios de 2016 en el círculo de maniobra y del canal de acceso a los muelles de la margen derecha.

Entonces se ganó un metro de profundidad, hasta llegar a los 12,6, para facilitar así el acceso a los referidos muelles, de catorce metros de calado, de buques de gran porte que hasta entonces tenían que esperar a pleamar para tener bajo la quilla el agua necesaria para realizar la maniobra con seguridad.

El proyecto se adjudicó a la empresa Rhode Nielsen Sucursal España, la misma que tiene el contrato del dragado de mantenimiento de los puertos de Avilés y Santander hasta el próximo año.

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