«No queremos que se lleven el archivo de los trabajadores de Ensidesa»

Gabriel Alzola, en el balcón de la sede de la Asociación de Vecinos Santa Bárbara. / MARIETA
Gabriel Alzola, en el balcón de la sede de la Asociación de Vecinos Santa Bárbara. / MARIETA

«Todo el barrio se movilizó contra el cierre de Cofivacasa. Queremos seguir pudiendo consultar nuestros expedientes»

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Gabriel Alzola (Buelles, Peñamellera Baja; 1942) ha vivido esta semana el susto de la amenaza del cierre de las oficinas de Cofivacasa en Llaranes. Resuelto el problema, el presidente de la Asociación de Vecinos aborda la situación del barrio y los retos que deben afrontar en los próximos meses. Y fiel a su estilo, sin pelos en la lengua.

-Van a seguir abiertas las oficinas de Cofivacasa. ¿Qué representa para el barrio?

-Es un alivio. Estábamos todos movilizados contra el cierre. Más que el número de trabajadores que tengan, lo que nos interesa es que se conserve el archivo de todos los trabajadores que pasaron por Ensidesa y que no se lo lleven no se sabe donde. Así, cuando yo quiera consultar mi expediente, puedo saber donde ir.

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-¿Qué servicio prestan esas oficinas a Llaranes?

-Aún hay juicios por temas labores y hay que venir a buscar documentación. Otro tema es relativo al economato. Cuando se transfirió, había una serie de beneficios que tenían unos 4.000 trabajadores de la empresa. Eran unos descuentos que se hacían y no vamos a permitir que se pierdan. Benefician a muchos trabajadores y a sus viudas. En esta oficina es a donde vienen a reclamar.

-Ha hablado del antiguo economato, que también corre peligro. ¿En qué situación se encuentra?

-Sobre todo estoy en contacto con el comité de empresa. No lo tienen muy claro. Llevan muchos años luchando. Ellos lo que piden es que la empresa que venga respete sus condiciones y los asuma. Todo indica que la empresa que los asumirá es Vegalsa, que no pone problemas en mantener la plantilla, pero no quiere mantener las condiciones. Tampoco ven muy posible las recolocaciones y que los manden a otros puntos de Asturias.

-¿Por qué Llaranes no se puede permitir perder el supermercado?

-Es una de las ventajas que tenemos en el barrio. Sobre todo por la cantidad de gente mayor que vive aquí. Es un lujo tenerlo aquí, sobre todo porque es un servicio cercano.

-Describe Llaranes como un barrio envejecido, pero también se está rejuveneciendo en los últimos años.

-Sí, es cierto. Lo que pasa es que ese rejuvenecimiento es con gente de fuera, que no se implica mucho en las cosas del barrio. Estamos intentando lograrlo. Tienen otra educación y estamos viendo como logramos que se impliquen.

-Ya se cumplieron los 25 años de la cesión del barrio al Ayuntamiento. Usted vivió ese proceso, ¿qué balance hace de este tiempo?

-Hubo algunas lagunas para organizar las comunidades de propietarios. La Ley de Propiedad Horizontal dice que un techo es común a una comunidades y tenemos comunidades que comparten el techo. La mayoría de los bloques se repararon con una serie de ayudas que hubo, pero alguno no acudió en su momento. Lo más complicado es por el tema de los tejados. Ahora, con las inspecciones a los edificios, se ve que algunos bloques tienen los techos hundidos y deben arreglarlos. La convivencia sigue siendo buena, aunque ha cambiado.

-¿En qué sentido?

-En un principio, la gente salía con la silla, se sentaba en los patios, charlaba y había una convivencia. Hoy en día la gente no vería bien eso de salir con la silla al patio. No me explico la causa, tal vez por la vida ajetreada. Pero hay buena convivencia.

-Volviendo a la convivencia, hay problemas con algunos grupos que han ido llegando.

-Poco a poco, las personas conflictivas se han ido marchando. Entre la Fundación San Martín, la Policía y nosotros logramos trasladar a los que creaban conflictividad aquí. Aunque no se soluciona el problema, porque va a otro lado. La mayoría de los que crean problemas son de etnia gitana. El resto de grupos, africanos, hispanoamericanos, no crean ningún problema. Viven en su casa tranquilamente y si les pedimos colaboración, ayudan. Pero estos dicen que tienen su ley y no hay forma. Y no entiendo que tengan tanto apoyo. Si les paga para que vivan aquí, hay que decirles que no creen problemas.

-Esto que dice no es políticamente correcto.

-Ya sé que no es políticamente correcto, pero está existiendo. Hoy en día ese problema bajó mucho gracias a la implicación de las entidades vecinales. Protestamos y tuvieron que tomar medidas. Pero no quiere decir que no les queramos. Lo que se trata es que se les da una cantidad de apoyos que no concuerdan luego con la convivencia que tienen.

-También fue políticamente incorrecto con la marquesina de El Pozón. ¿Sigue pensando lo mismo ahora que está instalada?

-No quiero opinar más. Se creó una discusión bastante antagónica. Hay grupos políticos que están echando contra la marquesina y quiero recordarles que ellos fueron los que la indultaron y se gastaron esa cantidad de dinero para traerla a donde está. Se instaló en un lugar consensuado con la asociación de vecinos.

-Se acercan las elecciones municipales. ¿Qué pediría?

-Algunas cosas hay que pedirles. Sobre todo para la plaza Mayor. Es el centro neurálgico del barrio y tiene deficiencias: las escalinatas, en las escaleras están rotos los peldaños. Hablé con la alcaldesa y me dijo que tomarían medidas, pero no creo que dé tiempo antes de las elecciones.

-¿Y algo más?

-El barrio está bastante bien. Lo único que necesitamos es mantenimiento y se va haciendo paulatinamente, según se pide. En este mandato se han hecho varias obras importantes en el barrio, como la urbanización de la calle El Roble. Es una petición histórica de la asociación. No se había tocado en la vida y estaba hecha un desastre. Ahora se puede ir a ver. Quedó muy bien. También se hizo la urbanización de la calle de Santa Apolonia, que resuelve un problema de seguridad en la calle Avilés muy importante.

-En este mandato, se ha planteado la declaración de Bien de Interés Cultural. ¿Es necesaria?

-Llaranes ya se encuentra protegido por el Ayuntamiento. Yo siempre apoyaré todo lo que sea bueno para el barrio. Es cierto que se cambiaron muchos elementos sin permiso y sin respetar la imagen tradicional de Llaranes. José Ángel del Río hizo un informe sobre todas las cosas que hay mal hechas, que son muchas.

-¿Quitamos el PVC y ponemos de nuevo madera?

-No. Hay que ir con la modernidad, pero manteniendo una imagen de conjunto en el barrio. Ahora es imposible cambiar todo lo que se hizo mal.

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