La reforma de la estación depuradora de Maqua supera la tramitación ambiental

Vista general de las instalaciones de la depuradora de Maqua. / MARIETA
Vista general de las instalaciones de la depuradora de Maqua. / MARIETA

La previsión es que a finales de año salga a concurso la redacción del proyecto y la ejecución de la obra, que costará 40 millones de euros

RUTH ARIASAVILÉS.

El anteproyecto para la mejora de las instalaciones de la estación depuradora de aguas residuales de Maqua ha superado satisfactoriamente el informe de impacto ambiental. La Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental ha emitido una resolución favorable y considera que no es necesario someter este asunto a una evaluación ambiental ordinaria, un proceso más complejo y que se demoraría más en el tiempo. La Confederación Hidrográfica, promotora de la obra tiene, por tanto, vía libre para levar a cabo los trabajos previstos, destinados a poner en marcha un tratamiento biológico más avanzado y evitar la generación de los malos olores actuales, resolver los problemas de infiltración de agua salina y las concentraciones elevadas de gas sulfhídrico.

El Ministerio de Transición Ecológica no prevé que durante los trabajos se vayan a producir efectos significativos en el medio ambiente, aunque sí estipula una serie de medidas y condiciones que los adjudicatarios deberán seguir cuando se realicen los trabajos, que pasan por evitar la dispersión de polvo mediante riegos y acopios adecuados, extremar la precaución en el manejo de aceites carburantes o respetar los nidos de aquellas especies protegidas que se detecten en el transcurso de las obras.

Preocupa especialmente una posible dispersión de penachos de los ejemplares del plumero de La Pampa que abundan en la zona, ya que puede contribuir a una expansión de esta especie invasora, para lo que el ministerio impone la desinfección de la maquinaria y de los equipos que se utilicen para evitar la propagación de los granos.

Olores

Tanto el impacto sobre la calidad del aire, como sobre el suelo, la fauna y la flora se considera compatible y, aunque se prevén molestias durante la obra, se considera que esta, una vez finalizada, contribuirá a la mejora de la calidad ambiental de la zona. No se garantiza, sin embargo, que la mejora de la depuradora vaya a poner fin a los malos olores que denuncian reiteradamente los vecinos. El documento especifica que existe un «cierto riesgo» de que este problema siga generándose, aunque se considera un impacto compatible, «ya que la depuradora dispondrá de un sistema de captación de gases y tratamiento de olores».

Durante la obrase contemplan afecciones la calidad del agua y un aumento de la turbidez, sobre todo por posibles contaminaciones por hidrocarburos y aceites, además de un riesgo temporal en la charca de Zeluán, aunque cuando las mejoras se pongan en marcha el agua, tanto de la ría como del mar, estará más limpia, ya que estará mejor depurada. Como medida preventiva, se balizará la charca.

La Confederación Hidrográfica ha superado sin mayores problemas la tramitación ambiental de una obra muy demandada por los vecinos de la zona y que reparará una serie de deficiencias de la construcción original de la depuradora de Maqua, una infraestructura que tiene problemas desde su apertura. El principal es que existe una infiltración de agua salina a través del alcantarillado, «lo que hace que las características del agua residual que llega a la depuradora tengan una salinidad muy elevada, lo que dificulta el cumplimiento de los objetivos de depuración previstos en el proyecto original», según reconoce el propio ministerio.

Además, existen concentraciones muy elevadas de gas sulfhídrico en varios puntos de las instalaciones, en especial en el pozo de bombeo principal, lo que ha provocado un «deterioro grave» en la cúpula que cubre las instalaciones, en las guías de elevación de las bombas y en los zócalos de apoyo, lo que dificulta su mantenimiento.

El anteproyecto de reforma busca además mejorar otras cuestiones, como las líneas de pretratamiento o el tratamiento de fangos, necesarias por las nuevas exigencias sobre la calidad de los vertidos que se realizan a las aguas litorales por parte del Principado.

El anteproyecto sirvió para constatar el mal estado actual de las instalaciones, y planteaba una reforma estructural completa de los edificios. En primer lugar, habría que afrontar el rediseño del edificio de bombeo, desmantelar la cúpula y construir un nuevo edificio de planta hexagonal que se apoye sobre las pantallas del pozo, «con la finalidad de evitar la ejecución de un pilotaje nuevo, con el coste económico que ello supone, y aprovechar el existente».

En cuanto al estudio del bombeo de cabecera, el anteproyecto recoge que «requiere un rediseño para convertir el pozo de bombeo actual de cámara húmeda a cámara seca, con el objetivo de mejorar la flexibilidad y accesibilidad del mismo».

En la reparación del edificio de control y reforma interna se consideran la colocación de un sistema de drenaje perimetral al edificio para evitar la aparición de humedades en el interior, así como la reforma del interior con la modificación de baños y vestuarios.

Se presentaban varias alternativas con muchos puntos en común, y ahora resta escoger una de ellas y dotarla de presupuesto para poder sacar a concurso la obra y ejecutarla.

Más información