Una reforma necesaria por la salinidad imprevista del agua
F. DEL BUSTO
AVILÉS.
Sábado, 1 de febrero 2020, 02:12
La reforma de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Maqua se ha hecho inevitable al surgir un problema imprevisto en el diseño original de la instalación: la salinidad de las aguas.
Y es que, según se recoge en algunos momentos, a través del alcantarillado se ha filtrado agua marina hasta el punto que, en determinados momentos de la jornada, en la EDAR se recibe prácticamente «agua de mar», lo que hace en la práctica imposible su tratamiento.
A partir de ahí, surgen parte de los problemas de malos olores hacia los vecinos de Maqua. Además, al no poder tratarse el agua, no se alcanzan los contenidos de depuración fijados por la normativa europea y que en su momento motivaron la construcción de la EDAR.
La contaminación de las aguas residuales por agua salada fue un efecto imprevisto en la construcción de la EDAR. Sin embargo, provocará la renovación de todos los equipos. De hecho, la zona menos afectada serán las conducciones de llegada de las aguas, además de las conexiones para expulsar el agua tratada hacia el emisario submarino de Xagó.
La reforma tendrá un efecto mínimo para evitar los efectos de las inundaciones. El análisis previo concluye que al aumentar la capacidad de tratamiento de EDAR en los episodios de lluvia torrenciales se podrá evacuar más agua de los aliviaderos, pero no de una manera significativa.
La propuesta mantiene sin cambios el sistema del tratamiento de las aguas tratadas antes de su vertido al Cantábrico, donde se considera que sus condiciones naturales permiten que el agua tratada terminará su proceso de depuración de manera natural.