Rescatados otros cuatro perros de la 'granja del horror' de Cancienes

Rescatados otros cuatro perros de la 'granja del horror' de Cancienes
La finca de La Menudera, rodeada de vehículos durante el decomiso. La Policía Local cortó la única vía de acceso. / PATRICIA BREGÓN

La protectora Anadel está a la espera de recibir autorización para hacerse cargo del ganado, aunque advierte de que «en Asturias no hay dónde llevarlo»

J. F. GALÁN CANCIENES.

La Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad, Anadel, decomisó ayer otros cuatro perros de la 'granja del horror' de Cancienes. Son cuatro hembras, dos 'border collie', un mastín y un mestizo de 'terrier'. Según su portavoz, Elena López, todos estaban «desnutridos, posiblemente con sarna y quizá también con anemia», si bien el terrier «estaba un poco mejor, aunque igualmente famélico». Los cuatro fueron trasladados a la clínica veterinaria Principado, en Colloto, la misma que ha atendido a otros seis perros rescatados la semana pasada en similar estado. Todos son cachorros, hijos de uno de los 'border' rescatados ayer, y uno moriría al día siguiente. El resto evoluciona de forma satisfactoria.

Mientras, el plazo de diez días hábiles concedido por la Consejería de Agroganadería a los propietarios para subsanar las numerosas deficiencias detectadas por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) continúa su cuenta atrás. Una vez llegue a cero «se llevará a cabo una inspección y se abrirá el correspondiente expediente en base al cual se tomarían las medidas oportunas», manifestó ayer un portavoz de la referida consejería.

También se está a la espera de las posibles decisiones judiciales que podrían adoptarse en base a la denuncia del Seprona, que atribuye a los propietarios, dos hermanos de cierta edad, un presunto delito de maltrato y abandono animal, así como de la autorización necesaria para que Anadel, que así lo ha solicitado, se haga cargo de las cuatro vacas y de las dos yeguas que también fueron localizadas en la finca en condiciones «lamentables». Las reses estaban «en una cuadra que amenaza con venirse abajo en cualquier momento», atadas con cadenas y nadando en un mar de excrementos de un metro de profundidad», y los equinos en el exterior, igualmente atados con cadenas. También hallaron numerosas aves en parecidas circunstancias, algunas de ellas revoloteando por el interior de la vivienda, y dos cadáveres, el de un toro y el de un perro, este último en la vivienda. Estaba momificado.

Dicha autorización tiene que emanar de una orden judicial o de un permiso administrativo concedido por el Principado, y a día de ayer ni uno ni otro habían llegado. Hasta entonces Anadel solo puede hacerse cargo de los perros siempre. Cuenta con permiso del Ayuntamiento, que en el caso del ganado no está facultado para concedérsela, y también con el consentimiento de la propiedad.

Redes y lazos

El desalojo se llevó a cabo ayer en jornada de mañana y tarde. Miembros de Anadel y de la asociación SOS Pitbull acompañados de la titular de la referida clínica veterinaria, Ana María Bances, se personaron en la granja, la única habitada de forma permanente de las dos que conforman La Menudera, un apartado núcleo rural de la parroquia de Cancienes, situado ente Nuña y Bango. Les escoltaban varias unidades de la Policía Local, que cortaron «por seguridad» la única vía de acceso, así como agentes del Seprona, en este caso con el único cometido de certificar que los vehículos en los que se iban a transportar los perros guardaban las necesarias condiciones higiénicas y sanitarias.

Capturarlos no resultó sencillo. «Están asilvestrados y tienen miedo a los humanos», explicó la veterinaria. Haciendo uso de lazos y de redes y tras muchos esfuerzos, finalmente consiguieron atrapar a los cuatro perros, tres por la mañana y uno por la tarde. Anadel y el resto de los implicados en el decomiso tienen previsto regresar hoy con el fin de llevarse a los dos que, también sueltos, aún quedan en la granja.

La situación allí sigue «más o menos igual» que el día en que el Seprona realizó las dos inspecciones que certificaron el estado de los animales y dieron pie a la denuncia y a la intervención de Anadel. Según manifestó ayer la portavoz de la asociación, las vacas «están fatal» mientras que las yeguas «aparentemente no tan mal, aunque todavía no hemos podido comprobarlo. No dejan que nos acerquemos», matizó. Al margen de que aún carecen de la autorización necesaria para hacerse cargo de las reses y de los equinos, «que nosotras sepamos en Asturias no hay dónde llevarlos».

La Guardia Civil llevó a cabo su intervención el pasado día tres tras recibir una denuncia anónima que alertaba de la situación de la granja. Una vez trascendió a la opinión pública, Agroganadería y el Ayuntamiento aseguraron que hasta entonces desconocían lo que sucedía. El Sindicato Veterinario Profesional de Asturias (Sivepa) también defendió la actuación de los veterinarios. Sostiene que en la visita de saneamiento llevada a cabo el pasado septiembre « no se detectó anomalía alguna que fuera comunicada» y que, «con toda probabilidad, el estado de abandono en que se encuentran se ha ido produciendo progresivamente» desde entonces «hasta hoy».

Tales afirmaciones ha sido puesta en cuestión tanto por Anadel como por vecinos de la zona. Mantienen que «esto viene de años atrás y que todo el mundo lo sabía», también las referidas administraciones, y que «tal nivel de degradación no se consigue en menos de un año». El PP, por su parte, ha solicitado, la dimisión del director general de Ganadería, Ibo Álvarez, por su «inoperancia» en materia de bienestar animal y no haber evitado casos como el de la 'granja del horror'.

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