El Rito del Beso se lleva en la sangre

Juan José Martínez ofrece a su novia, Leticia Coello, la leche presa que contiene el tradicional puchero, antes de romperlo contra el suelo. / MARIETA
Juan José Martínez ofrece a su novia, Leticia Coello, la leche presa que contiene el tradicional puchero, antes de romperlo contra el suelo. / MARIETA

Leticia Coello y Juan José Martínez se dieron 88 besos para cerrar las fiestas del Puchero de Villalegre | La hermana del novio ya participó en el rito y sus tíos se han prestado voluntarios para romper el puchero en la ermita de La Luz el año que viene

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

Leticia Coello y Juan José Martínez dieron en la mañana de ayer un total de 88 besos, uno por cada trozo del puchero que el novio rompió contra el crucero de la ermita de La Luz, tal y como marca la tradición del Rito del Beso que cierra las fiestas de El Puchero de Villalegre cada año desde hace tres décadas. No fueron capaces de superar el récord de besos que se dieron el año pasado sus antecesores, nada menos que 155, pero tampoco lo pretendían. «No era nuestro objetivo, nosotros hemos venido a disfrutar con la familia y los amigos y a mantener viva una tradición tan bonita», aseguraron los novios.

Desde la junta directiva de la Asociación de Vecinos El Marapico, entidad organizadora de las fiestas de Villalegre, celebraron enormemente la participación de la pareja «porque este año ha estado a punto de no celebrarse el evento por falta de novios comprometidos, menos mal que hemos logrado darlo a conocer la fiesta para que se rompa el puchero una vez más y continuar con una tradición que se celebra desde hace 31 años de forma ininterrumpida», destacaron.

A penas unos minutos antes tuvo lugar la tradicional misa en honor a la Virgen de La Luz, patrona de Avilés desde hace siete años. La ceremonia comenzó antes de la hora prevista, en torno a las doce menos cuarto del mediodía, por el riesgo de lluvias. Finalmente se pudo oficiar sin mayores problemas a pesar del fuerte viento y las nubes que obligaron a los asistentes a abrir algunos paraguas y a mirar constantemente al cielo.

A la ceremonia acudieron varios párrocos de la comarca, la alcaldesa de Avilés en funciones, Mariví Monteserín y la concejala de festejos en funciones, Ana Hevia. La misa estuvo presidida por el abad de Covadonga, Adolfo Mariño, al que se le impuso la medalla como Cofrade de Honor y que tuvo unas palabras de recuerdo con el recién fallecido obispo de Astorga, el avilesino Juan Antonio Menéndez , quien estaba previsto que oficiase el acto. Tras la misa solemne hubo una actuación del Coro del Casino de Villalegre y de la Banda de Gaitas de Corvera que interpretó el himno de Asturias acompañados de todos los presentes.

Una familia muy besucona

Tras el acto, la pareja de novios se reunió con sus familiares que les acompañaron en un día tan emotivo. Y debe ser que esto de darse besos en público se lleva en la sangre porque Leticia Coello y Juan José Martínez no son los únicos miembros de la familia que han participado en este rito. La hermana del novio, Estefanía Martínez, y su pareja, Abel Solís, fueron los protagonistas de este rito en 2008.

Y a sus tíos, Emilio Escario e Inocencia Villoria, parece que les ha entrado el gusanillo porque ya se han presentado como voluntarios para darse los besos el año que viene. A pesar de su edad, 57 y 61 años, les apetece demostrar su amor en público al igual que su sobrino lo hizo en la mañana de ayer. «Lo importante es que esta tradición no se pierda y seguir apoyando las fiestas del barrio, veremos si al año que viene podemos ser nosotros los protagonistas porque en un año pasan muchas cosas», destacó la pareja. El resto de la familia les animaban a ello insistentemente.

Aún queda todo un año para saber lo que pasa, pero esta edición ha sido todo un éxito y la amenaza de mal tiempo no impidió que subiesen a la ermita de La Luz en torno a cuatrocientos vecinos y feligreses que disfrutaron del último día de unas fiestas que arrancaron el pasado viernes.

La parada obligatoria para todos los ellos fue la carpa instalada por la Asociación de Vecinos El Marapico para comprar un puchero con leche presa que vendían Isabel Pérez, Conchita López y Pura Guerrero. «Hemos traído a la fiesta 280 pucheros y se han vendido todos, a la gente el encanta y es una tradición que se hace desde hace muchos años y no se debe perder», comentaban las tres vecinas que colaboran en la organización del evento. «Es una alegría que la Asociación de Vecinos esté formada por gente tan joven con ganas, pero nosotras siempre les vamos a prestar nuestra ayuda», confesaban las veteranas vendedoras. Lo que sí piden es la colaboración de todo el barrio por la «dificultad y los sacrificios que exige organizar una fiestas como estas».