Rubín culmina una inversión de tres millones para crear una nueva empresa de congelados en Tabaza

Rubín culmina una inversión de tres millones para crear una nueva empresa de congelados en Tabaza
Javier Rubín muestra unos bloques de xarda ya congelada y almacenada en la cámara que ya está operativa. / MARIETA

La empresa, que hasta ahora se encargaba de la distribución de productos de alimentación se muda del PEPA a la antigua nave de Namare en Tabaza

RUTH ARIAS AVILÉS.

20.000 toneladas de xarda pasarán cada año por las instalaciones de la nueva fábrica de congelados de Rubín en Tabaza. La compañía está en proceso de abandonar las instalaciones que ocupaba en el Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA) y finalizando las obras de ampliación de la antigua nave de Congelados Namare en Tabaza, que adquirió hace algo más de un año después de que esta quebrase durante la crisis. Desde allí distribuirá tanto los productos de alimentación orientales de los que ya es representante, y procesará tanto xarda como lubina.

En Tabaza ocupa alrededor de mil metros cuadrados de superficie, buena parte de ellos de cámaras frigoríficas. Una de ellas ya está llena de bloques de xarda, apilados en palés que suben hasta los once metros de altura, mientras que en la otra se seca estos días la solera de hormigón que se extendió la semana pasada. La previsión es que empiece a funcionar a lo largo del próximo mes de marzo.

El pescado que se almacene en ambas cámaras tiene idéntico destino: la granja de atún rojo de Balfegó, en Tarragona, que captura ejemplares en el mar y los engorda en sus instalaciones acuícolas durante un tiempo aproximado de un año hasta que están listos para su comercialización. Estos atunes se alimentan principalmente de xarda, y buena parte de ella pasará por las instalaciones de Rubín en Tabaza. Allí entrarán alrededor de novecientos trailers llenos de pescado cada año, llegará fresco, y la nave se lavará y se congelará en bloques para pasar después a las cámaras frigoríficas, donde se almacenará hasta su salida, nuevamente en camión, hasta Ametlla de Mar.

La compañía prevé generar alrededor de quince puestos de trabajo a partir de marzo

En la nave de Tabaza, donde se ha instalado el mayor túnel de congelación de Asturias y se preparan unas mesas para distribuirlo en bloques, que funcionarán las 24 horas del día. Para poner todo eso en marcha será necesario ampliar el personal. El Grupo Rubín pasará a doblar su actual plantilla, generando quince o dieciséis puestos de trabajo en varios turnos.

Procesarán peces provenientes de todo el norte de España y Portugal y de pequeño tamaño, mucho más reducidos que los que compran para consumo humano en las pescaderías. «Lo habitual son xardas de tres piezas por kilo, mientras que estas son de diez piezas por kilo», explica Javier Rubín, propietario del negocio. El mercado del atún rojo ha venido creciendo exponencialmente en los últimos años, y él mismo es distribuidor en la zona norte. La empresa para la que trabajan, Balfegó, ha duplicado su volumen de facturación en los últimos diez años, y las previsiones son halagüeñas, ya que distribuyen a noventa países en todo el mundo.

Confitería y distribución

Rubín fundó hace alrededor de 25 años la confitería que lleva su nombre en la calle Doctor Graíño, en los locales exteriores de El Atrio, antes de comenzar a operar en el sector de distribución de vinos primero y posteriormente de alimentación. Ahora, este empresario local culmina una inversión de alrededor de tres millones de euros gracias a la que dará un importante salto en el sector y se convertirá en uno de los principales operadores de España en determinados productos.

Es el caso de la xarda pero también de la lubina. En las mismas instalaciones de Tabaza comenzará a procesarse también lubina gracias a un acuerdo con el productor canario Aquanaria, con instalaciones también en la vecina Cantabria. El pescado llegará a Asturias y aquí se limpiará y se desescamará antes de ser congelado y preparado para su distribución a los cinco continentes, de lo que se encargará la propia Aquanaria.

Así, la nueva empresa de congelados nace con objetivos muy concretos y las ventas aseguradas gracias a acuerdos con grandes compañías del sector, a las que servirá como planta procesadora, de xarda en uno de los casos, y de lubina en otro, sin descartarse que pueda seguir creciendo en el caso de que surjan nuevas oportunidades en el futuro, ya que la maquinaria de lavado y la de congelación pueden aceptar otro tipo de pescados.

Ahora mismo solo falta rematar la instalación de las máquinas de congelación que se encargarán de hacer bloques de xarda. Serán seis y trabajarán de continuo, lo que obligará a implantar turnos, inicialmente cinco de tres personas cada uno.

Tres camiones al día

La iniciativa no solo servirá para generar nuevos puestos de trabajo en una comarca muy necesitada de ellos, sino que prevé generar un importante movimiento, sobre todo de transporte. De media, cada día llegarán tres camiones cargados de producto, y otros tantos deberán salir con las xardas y las lubinas ya congeladas. Supondrá un importante crecimiento con respecto al volumen de trabajo que se venía manteniendo hasta hace poco la compañía, y que se restringía a la distribución de productos de alimentación oriental envasados en diversos formatos y otra parte de ellos congelados.

Paralelamente se está terminando también de trasladar toda la mercancía desde la nave del PEPA hasta Tabaza, de forma que Rubín abandonará Avilés para trasladarse hasta el vecino concejo de Carreño, a escasos kilómetros, a unas instalaciones que le han permitido diversificar su negocio.

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