El Seprona ya ha detenido este año a cinco personas por delitos ambientales

La unidad motorizada del Seprona es uno de sus elementos más característicos. / MARIETA
La unidad motorizada del Seprona es uno de sus elementos más característicos. / MARIETA

La reforma del Código Penal ha incrementado labor de vigilancia y la persecución de los atentados contra la naturaleza

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.

Con treinta años recién cumplidos (la efeméride se celebró durante 2018) como primera policía medio ambiental del mundo, el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil ha crecido en sus responsabilidades de modo paralelo al aumento de exigencias medioambientales de la sociedad.

De esta manera, algunos comportamientos que en el pasado se consideraban faltas administrativas, que se resolvían con una multa, se han incorporado al Código Penal e implican penas de cárcel. La reforma se aprobó en 2015, y los cinco efectivos del Seprona en Avilés vigilan por el cumplimiento de la ley en los nueve concejos que tienen asignados: Avilés, Castrillón, Corvera, Illas, Gozón, Llanera, Pravia, Soto del Barco y Muros de Nalón.

«Cada vez hay una mayor concienciación en la sociedad de la necesidad de respetar la naturaleza y el medio ambiente y eso se traduce en las leyes», explica el sargento primero Luis Martino, responsable del equipo en Avilés.

Así, este año se han registrado ya cinco detenciones, con lo que se mantiene en la línea de años anteriores. En 2018 hubo nueve imputaciones y hace dos ejercicios, su balance de actividad incluyó quince arrestos. «Existen delitos que las personas no conocen, pero que están ahí: el maltrato animal, el vertido de purines... La pena por un vertido de purines es inferior a dos años, con lo que la persona que la comete la primera vez no irá a prisión, pero sí tendrá una inhabilitación por seis meses, lo que puede resultar una contrariedad si es un ganadero», comenta Martino.

De hecho, una de las líneas de trabajo del Seprona son las charlas divulgativas que imparten a lo largo de todo el año por su demarcación, «Acudimos a donde nos reclaman», asegura el sargento.

La tipología de delitos que persiguen es muy variada. En 2016, una detención suya acabó siendo el primer caso en Asturias de ingreso en prisión por abandono de animales. Sucedió en Llanera, donde un ganadero dejó morir a dos terneros. Tras la decisión judicial, no entró en la cárcel, pero a los pocos meses una vaca suya apareció muerta después de pasar bastantes horas bajo el sol y sin recibir los cuidados necesarios. La repetición de ambos comportamientos llevó al responsable a la cárcel durante nueve meses.

La vigilancia de la ordenación del territorio es otro de sus campos de actuación. «Al principio, había cierto recelo en algunos ayuntamientos, ya que pensaban que investigábamos delitos de corrupción urbanística, su propia actuación. Sin embargo, al comprobar que vigilamos por el respeto a los planes generales, su colaboración es total», explica Martino.

Para esta labor, el equipo de Seprona moderniza sus recursos. Sus vehículos todoterreno y las patrullas en moto por la demarcación son símbolos de su actividad, pero también cuenta con el apoyo del helicóptero de la Guardia Civil en Asturias que le facilita fotografías aéreas del territorio para su trabajo policial. «Los atestado que hacemos son de una gran complejidad. Siempre levantamos acta de los hechos, hacemos reportajes fotográficos, se asegura una custodia correcta de las pruebas. Buena parte del trabajo es de oficina para elaborar correctamente los atestados», asevera Luis Martino. En su despacho, un armario almacena cuarenta archivos A-Z donde pueden consultar toda la legislación que les afecta. «Debemos actualizarnos de manera constante», destaca.

El abandono de animales o la detección de especies protegidas en la comarca es otro de sus campos de trabajo. La presencia del Aeropuerto de Asturias en su demarcación genera más de una llamada al año, cuando se detectan especies protegidas que se intentan introducir en Asturias.

También comienzan a notar la presencia de grandes mafias, interesadas en negocios que cada vez son más lucrativos para estos grupos criminales. «Contamos con una Unidad Central de Medio Ambiente, con una división específica de especies. Si fuese necesario, solicitamos su apoyo. En otros casos, desde Madrid se realizan investigaciones de gran complejidad, como una trama internacional de tráfico de angula que incluyó investigaciones en Bajo Nalón», concluye Martino.