El sexo vuelve a Avilés en verano

Jornada inaugural del curso celebrada ayer en el Centro de Servicios Universitarios. / OMAR ANTUÑA
Jornada inaugural del curso celebrada ayer en el Centro de Servicios Universitarios. / OMAR ANTUÑA

La Universidad de Oviedo repite curso de extensión educación sexual en su sede avilesina

MARINA MARTÍNAVILÉS.

'Sexología. Más de un siglo de ciencia para la sociedad, la educación y el amor'. Ese es el título del curso sobre educación sexual que se imparte en el edificio de servicios universitarios desde ayer y que durará hasta el viernes.

El ciclo está dirigido por Joaquín Arrieta, profesor de la Universidad de Oviedo y Ana Fernández, de Astursex. Las treinta personas que se inscribieron de las cincuenta plazas ofertadas comenzaron ayer su formación sobre erotismo y sexualidad. El curso se desarrollará por las mañanas y por las tardes durante los cuatro días, y tiene un precio de 141 euros.

A la presentación del ciclo asistió ayer Yolanda Alonso, concejala de Cultura, que aprovechó la ocasión para reivindicar «una educación sexual impartida por profesionales» para que así sea «de rigor». «En Avilés llevamos quince años haciendo programas de educación sexual y llevándolos por los colegios, aunque es cierto que siempre han tenido más éxito en los públicos que en los concertados» comentó, «y eso que lo intentamos, ¿eh Iván?, que les llevas el folleto explicando lo importante que es la educación sexual pero nada» rió mirando a Iván Rotella, sexólogo de Astursex.

Tras la concejala cogió el turno de palabra Joaquín Arrieta, director académico de estos cursos. Comentó que cuando se comenzaron a realizar estos ciclos, en 2007, «en la Universidad no podías ni nombrar la educación sexual» porque todos los responsables eran «como de Vox, pero aún peor». Por lo que, cuando en 2008 se le dio la oportunidad de codirigir la actividad «lo hice encantado, es una propuesta muy necesaria». Quiso aprovechar también para dar las gracias al Ayuntamiento de Avilés «que está asumiendo tareas que la propia Universidad no quiere asumir, como apoyar estos cursos de educación sexual». Arrieta, profesor en la facultad de Magisterio, afirma que no entiende «que no sea disciplina obligatoria en todas las facultades de formación» pues «a los futuros profesores, que van a tratar con niños o con chavales, se les debería enseñar educación sexual».

No en vano, uno de los objetivos del curso es «argumentar la necesidad de implementar la figura del sexólogo en los diferentes ámbitos de la administración pública». Otros también serán «acercar al alumnado a la disciplina sexológica, analizar la historia de la sexología o reflexionar sobre cómo se abordan a nivel conceptual y vivencial los discursos en torno al amor, a la pareja, las identidades sexuales y las orientaciones». Para hablar de todos estos temas a lo largo de los cuatro días, el ciclo contará con ponentes como Guillermo González Antón, de la Federación Española de Planificación Familiar, Cía Brasero Salomé, de la Asociación Asturiana para la Educación Sexual, Agustín Malón Marco, profesor de la Universidad de Zaragoza, entre otros como los sexólogos avilesinos Iván Rotella y la propia codirectora del curso, Ana Fernández.

«En ausencia de la disciplina sexológica en la Universidad de Oviedo, consideramos enriquecedor para el alumnado esta propuesta, de cara a quienes quieran formarse o profundizar en este campo del conocimiento», explicaron desde la organización. Los asistentes, sin embargo, no son sólo alumnos de la Universidad. Algunos repiten de otros años, y otros vienen desde León o País Vasco. Profesionales de la sexología que buscan profundizar o personas ajenas que quieren introducirse en la sexología encuentran en este ciclo esa oportunidad. Además, Yolanda Alonso incidió en le idea de que «la conversación más interesante no será la de las jornadas, sino la que tengáis los alumnos después, tomando una caña con los ponentes y comentando todo lo que se ha hablado durante el día. De hecho, nada más presentar el curso se ofreció a los asistentes ya desde el primer día «un pinchoteo al acabar».