«Los síntomas del alzheimer se pueden estudiar 20 años antes»

Juan Antonio Corbalán y Alberto Pérez Mediavilla. / OMAR ANTUÑA
Juan Antonio Corbalán y Alberto Pérez Mediavilla. / OMAR ANTUÑA

Alberto Pérez Mediavilla, Premio HDL Colesterol Bueno, explica los avances en investigación de la enfermedad y los hábitos que pueden prevenirla

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

Alberto Pérez Mediavilla (San Sebastián, 1964) es uno de los investigadores españoles sobre la enfermedad del alzheimer más reconocido. En el 2004 inició un grupo de investigación sobre neurobiología de la enfermedad en el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra, donde sigue desarrollando su trabajo.

Sobre ellas y sobre los hábitos que influyen en el desarrollo de la demencia charló ayer en el Centro de Servicios Universitarios con motivo del Premio HDL Colesterol Bueno que le ha otorgado este año la Cofradía del Colesterol de Avilés. Mediavilla prefirió centrarse en los mensajes positivos, huyendo de las malas noticias. Su charla, titulada 'Se puede prevenir la enfermedad del alzheimer', buscaba «provocar aunque no es un sarcasmo», afirmó el ponente.

Mediavilla aclaró que «cada vez sabemos más como funciona el cerebro». Explicó que «gran parte de los ensayos que hacemos con animales y que tienen resultados cuando se ha trasladado a los pacientes están siendo continuamente fracasos probablemente porque seleccionábamos mal a las personas». Apuntó que «estos avances nos ayudan a ver con mucha antelación que la persona está sufriendo el proceso aunque no tenga síntomas porque estos se pueden estudiar hasta veinte años antes».

«Los hábitos de vida pueden tener un efecto sobre lo que va a ocurrir. Lo que hacemos en la infancia y madurez puede tener un reflejo en edades más avanzadas. En el caso de las enfermedades neurodegenerativas también», señaló el experto, que también explicó que la enfermedad tiene «una consecuencia inicial que es que nuestras neuronas se van desconectando» si bien matizó que «en los enfermos de alzheimer esa pérdida es vertiginosa».

A los asistentes les trasladó parte de los resultados de las últimas investigaciones. «Sabemos que hay hábitos que si se llevan desde el inicio de nuestra vida van a hacer que ese reservorio cognitivo tenga una densidad muy grande de tal manera que como consecuencia del proceso natural o que genéticamente estemos predispuestos a la enfermedad la superación del filtro va a costar más», comentó Mediavilla, que hizo hincapié en que «el ejercicio, la nutrición y la vida social puede tener un efecto preventivo».

La parte más negativa es cuando ha de enfrentarse a las familias que ya están padeciendo el proceso, «es triste cuando te preguntan si hay algo que pueda curar a sus familiares, les tengo que decir que no y que probablemente en los próximos diez años tampoco lo haya, aunque se está avanzando mucho». Recalcó la importancia de entrenar el cerebro, «hay que mantenerlo activo para que esa tendencia de las neuronas a desconectarse no ocurra o que se compensen las pérdidas».

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