«Para uno solo es mucho trabajo y no tenía tiempo, pero no es para tanto»

«Para uno solo es mucho trabajo y no tenía tiempo, pero no es para tanto»
El propietario conversaba ayer con la veterinaria en el exterior de la granja junto a un hórreo en ruinas y varias gallinas en la quintana. / BREGÓN

El propietario de la 'granja del horror' de Cancienes defiende que «mantenerla era imposible» a causa de la larga hospitalización de su hermano

J. F. GALÁN AVILÉS.

Uno de los propietarios de la 'granja del horror' de Cancienes atribuye el deplorable estado de los animales a que a raíz de la larga hospitalización de su hermano y su posterior convalencia tuvo que hacerse cargo en solitaro de la explotación durante meses. «Para uno solo es mucho trabajo, y como iba a ver a mi hermano al hospital todos los días tampoco tenía mucho tiempo para atenderla. En estas condiciones mantenerla en perfecto estado es imposible, aunque tampoco es para tanto», manifestó durante la nueva visita que realizaron ayer a la finca miembros de la Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad, Anadel, y la veterinaria Ana Bances, de la Clínica Principado, en Colloto.

El objetivo era rescatar a los dos perros que aún permanecen en ella, tarea que resultó imposible. «Están sueltos y en cuanto nos oyen venir se escapan. Son muy listos», manifestó la portavoz de Anadel, Elena López. Los diez que han sido rescatados estaban famélicos, desnutridos, sarnosos y algunos quizá también con anemia u otras enfermedades. Seis eran cachorros, uno de los cuales ha fallecido, y los otros cuatro adultos. Todos evolucionan favorablemente, cinco bajo los cuidados de la veterinaria y el resto en protectoras o casas de acogida.

El propietario que ayer accedió a hablar, tiene unos 65 años, nueve menos que su hermano, y también se refirió a la sarna y al cadáver del toro que fue hallado en la inspección que llevó a cabo el Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. La sarna la habrían contraído por contagio. «La trajo el raposo, los rebecos y los jabalíes que vienen por aquí. Para eso los teníamos, para que los espanten», dijo durante la conversación que mantuvo con Anadel y con la veterinaria.

El toro no habría fallecido por causas naturales. Según el hombre, «vino a sacrificarlo un veterinario». Anadel subraya que en caso de ser así, «habría incumplido sus obligaciones. No se puede dejar un cádaver tirado en una finca». Elena López también hizo alusión a los dos hermanos que atienden la granja, su vivienda. «Es evidente que no puden mantener como es debido a tantos animales, y da la impresión de que no son plenamente conscientes de lo que está sucediendo. Creemos que necesitan ayuda».

Autorización

El rescate de los perros se lleva a cabo con autorización del Ayuntamiento y el consentimiento de los propietarios que, eso sí, esperan recuperar algún día al menos a dos de ellos, dos 'border collie', por lo que según el propietario «pagamos un buen dinero». No así a los cachorros, que cede sin reparos.

Anadel también quiere hacerse cargo del ganado, cuatro vacas y dos yeguas en condiciones que tacha de «lamentables». Las reses estaban atadas con cadenas en una cuadra que amenaza derrumbe y sumergidas en un mar de excrementos que les llegaba hasta las ubres mientras que los equinos pastan en el exterior igualmente atados con cadenas. La decisión está en manos de la consejería de Agroaganadería y de las que pudiese adoptar la autoridad judicial a raíz de la denuncia del Seprona, que atribuye a los propietarios un presunto delito de maltrato y abandono animal.

La consejería, por su parte, ha concedido a la propiedad diez días naturales para subsanar las deficiencias, extremo que según Anadel resulta «imposible. Solo uno está en condiciones físicas de trabajar, y aunque pone voluntad la tarea es ingente. No podría dejar aquello en condiciones ni en diez días ni en un mes», señaló su portavoz. Una vez concluya el plazo se realizará un nueva inspección que determinará los pasos a seguir y también las posibles sanciones administrativas.

Problema de salud

Anadel pone el acento en que «también estamos ante un posible problema de salud», dado que «nada impediría comercializar la carne de las vacas». Sus críticas se dirigen contra la consejería y el Ayuntamiento. Si ambas administraciones mantienen que desconocían lo que sucedía en la granja, la asociación rebate que «tenían que saberlo o al menos sospecharlo. Indicios había más que de sobra, y no hicieron nada hasta que actuó el Seprona». Tal sensación coincide con los testimonios recogidos por este periódico entre vecinos de la zona. Afirman que la degradación de la finca se inició «hace años, y todo el mundo lo sabía, también las administraciones».

Aunque la granja no fue objeto de inspección como tal, sí se sometió a la obligatoria visita anual por parte de la empresa subcontratada para llevar a cabo el saneamiento, centrado en la tuberculina. En su caso fue en septiembre, y la superó con éxito. El Sindicato Veterinario Profesional de Asturias (Sivepa) asegura que «no se detectó anomalía alguna que fuera comunicada», por lo que deduce que «con toda probabilidad, el estado de abandono en que se encuentran se ha ido produciendo progresivamente desde entonces.

Anadel entiende por contra que los veterinarios que efectuaron el saneamiento «tuvieron que ver cómo está aquello, y están obligados a comunicar cualquier indicio de incumplimiento de la normativa higiénico sanitaria y de protección animal. Y a la vista está que no lo hicieron».

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