«Yo toqué hasta pachanga y en el parque del Piles»

Óliver Díaz e Iván Cuervo mantuvieron una charla ante alumnos del Conservatorio. / OMAR ANTUÑA
Óliver Díaz e Iván Cuervo mantuvieron una charla ante alumnos del Conservatorio. / OMAR ANTUÑA

Un encuentro de alumnos con Óliver Díaz, director musical del Teatro de la Zarzuela, cierra la tercera Semana Cultural del Conservatorio

J. F. GALÁN AVILÉS.

«Yo toqué hasta pachanga. Es muy importante tocar todos los lenguajes musicales. Todos son buenos», subrayó Óliver Díaz, director musical del Teatro de la Zarzuela de Madrid, durante el encuentro que mantuvo ayer en el salón municipal de recepciones con un grupo de alumnos y padres del Conservatorio Municipal Julián Orbón, el último acto de la semana cultural organizada por el centro.

Fue una charla en formato diálogo con Iván Cuervo, profesor de clarinete y director de la Orquesta Sinfónica de Avilés. Díaz se remontó a su infancia, en Gijón. «Mi padre tenía un grupo. A los nueve años empecé a tocar en bodas, y a las doce en salas y discotecas. También toqué en una big band, y en el parque del Piles. A veces me daba un poco de vergüenza y hasta me escondía, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que esas experiencias me han servido para mucho»

Fundador de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Gijón y de la Barbiere Symphony Orchestra, su carrera le ha llevado a dirigir orquestas de primera línea, como las orquestas sinfónicas de Casilla y León y del Gran Teatro del Liceu, la Orquesta de la Comunidad Valenciana o la Sinfónica de Madrid, entre muchas otras. También ha colaborado en teatros de ópera, como el Palau de Les Arts, el Teatro Campoamor, el Real, el Liceu o el de la Maestranza, y fue el primer español en ser premiado con la beca 'Bruno Walter', que le permitió estudiar en la Juilliard School of Música de Nueva York, y en dirigir desde el foso del prestigioso teatro Helikon de Moscú.

Durante la distendida charla, Díaz transmitió a los asistentes la importancia del estudio en el aprendizaje de la música. «Dicen que el 2% es talento y el 98% restante esfuerzo. No sé si será exactamente así, pero no hay otra manera. Lo importante es trabajar, trabajar y trabajar ya desde temprana edad. A mí no me cuesta, es cuestión de adquirir el hábito y de organizarse bien». En este punto, hizo un símil entre los músicos y los deportistas de elite. En ambos casos, aseguró, «la técnica se aprende de pequeño. Una vez se llega a cierta edad, quizá dieciocho o diecinueve años, el cuerpo deja de ser tan flexible. Por eso es importante empezar joven, cuanto antes mejor. Con dos horas diarias ya adquieres ciertos medios, pero como todo en la vida también es necesario tener un poco de suerte».

Además de director también es pianista y compositor, faceta esta última en la que no se siente especialmente cómodo.

«Hacía cosas que daban el pego, pero siempre he sentido que no tengo nada que contar», concluyó. Óliver Díaz ocupa el cargo de director musical del Teatro de la Zarzuela desde 2015, es miembro fundador y vicepresidente de la Asociación Española de Directores de Orquesta (AESDO) y tiene en su haber más de una docena de grabaciones.

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