El trabajador herido en una cantera murió por un cáncer, según el forense

Imagen de archivo de la primera sesión del juicio. / MARIETA
Imagen de archivo de la primera sesión del juicio. / MARIETA

La acusación particular, atribuye su muerte a una infección por las 26 intervenciones a las que fue sometido tras el accidente, y pide medio millón de indemnización

C. DEL RÍO AVILÉS.

La segunda y última vista del juicio por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores, otro de lesiones leves y un tercero de homicidio imprudente contra el director facultativo de una cantera en el Alto del Praviano por un accidente laboral grave ocurrido en octubre de 2007, celebrado ayer en el Juzgado de lo Penal Número 2, se centró en desentrañar si el fallecimiento de la víctima, siete años más tarde, fue debido a aquel siniestro o no. Francisco González Coro estuvo hospitalizado 467 días, sufrió la amputación de su pierna derecha, quedó malherido de la izquierda, obligado a desplazarse en sillas de ruedas y fue sometido a veintiséis operaciones quirúrgicas.

Según el informe forense del médico del juzgado, la causa de la muerte fue un tumor. En concreto, un cáncer de pulmón con metástasis hepática. Preguntado sobre la supuesta infección que el médico de la acusación había anotado como causa del fallecimiento, precisó que efectivamente había sido una infección, «pero no procedente de un foso séptico, sino provocada por un cáncer». «Un tumor produce un deterioro general y mata por infección», añadió.

Señalaron que la algunas de las bacterias señaladas en la autopsia «eran originarias del foco traumático y otras contraídas en la propia hospitalización». El informe médico contratado por la defensa fue más categórico al indicar que «todas» eran propias de un ingreso hospitalario.

Asimismo, la defensa incidió en los antecedentes médicos del finado. Al parecer, bebía, fumaba y tenía altos niveles de colesterol. «Su sistema defensivo estaba muy deteriorado e impidió que su organismo respondiera ante un cáncer de una agresividad enorme, con metástasis».

Al igual que en la primera vista del juicio, se volvió a hablar sobre las disposiciones internas de seguridad que la empresa no presentó cuando el Instituto de Prevención de Riesgos Laborales y la Dirección General de Minas las solicitaron para elaborar sus respectivos informes sobre el accidente y sobre la falta de autorización de ambos trabajadores por parte de Minas para manejar ambos vehículos. Francisco González Coro circulaba en un camión que acababa de efectuar una operación de descarga de zahorra en una explotación del Alto del Praviano. Su compañero palista conducía un dúmper que al dar marcha atrás en la zona de carga y descarga colisionó con el camión y provocó que la caja del mismo cayera sobre las piernas de la víctima cuando esta se encontraba limpiando una de las bisagras.

«La confianza mata»

Para la defensa del palista, a cargo de María Jesús Suárez, «la confianza mata», puesto que el trabajador había realizado cerca de dos mil operaciones la misma operación en la zona de mantenimiento y no en la de carga y descarga.

La letrada del director facultativo señaló que la existencia de disposiciones internas no habría evitado el accidente y, en cualquier caso, esta había sido descrita como una falta «leve» y de «carácter formal» en los informes sobre el accidente.

Los abogados de las empresas y las aseguradoras afirmaron que habían ingresado las indemnizaciones conforme al baremo establecido, en torno a 168.000 euros en total.

Rafael Felgueroso, abogado de la familia de la víctima, mostró su discrepancia con los baremos aplicados en este caso puesto que la víctima «tardó 883 días en curar y tuvo como secuelas una gran invalidez que causó un perjuicio a la familia», por lo que solicita elevarla hasta los 570.000 euros. La Fiscalía reclama 350.000 y dos años y medio de cárcel para el director facultativo de la obra, que la acusación particular eleva a tres.

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