El TSJA verá el miércoles la apelación por el asesinato de Ascensión Amores

Julio Pardo durante el juicio. /  ALEX PIÑA
Julio Pardo durante el juicio. / ALEX PIÑA

El confitero, condenado a veinticuatro años de cárcel, seguirá la vista por videoconferencia desde la prisión de Villabona

C. R. AVILÉS.

La Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias verá el próximo miércoles, 11 de julio, el recurso de apelación a la sentencia que el pasado mes de marzo condenó al confitero avilesino Julio Pardo a veinticuatro años de prisión por el asesinato de su mujer, Ascensión 'Susi' Amores, en enero de 2016. Fue dictada por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial conforme al veredicto del jurado que lo consideró autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, con agravante de paren- tesco y desprecio de género. Además, le condenó también al abono de una indemnización de 420.000 euros a la familia (100.000 a cada progenitor, 50.000 a dos de sus hermanos y 40.000 a los otros tres), a la vez que decretó diez años de libertad vigilada.

La defensa de Julio Pardo solicitará a los magistrados de la sala la revisión del delito por el que fue condenado su cliente (asesinato y no homicidio) y los agravantes, puesto que los hechos considerados probados por la sentencia no se pueden tocar. Esto implica que el confitero no podrá ser absuelto, como solicitó su abogado durante el juicio, porque quedó demostrado que Pardo mató a su mujer. Pero en el análisis jurídico de los detalles sí cabe la posibilidad de que la pena sea rebajada. «Intentaremos tocar todos los temas, puesto que el jurado no tiene capacidad para definir los tipos de delito de la misma manera que un tribunal, que sí conoce la jurisprudencia y las características que debe cumplir cada agravante», explicó ayer el letrado Félix Guisasola.

Julio Pardo seguirá la vista del próximo miércoles por videoconferencia desde el centro penitenciario de Villabona, donde cumple condena.

Hechos probados

La sentencia consideró probado que el 25 de enero de 2016, tras cenar en un restaurante de la calle San Francisco, el matrimonio regresó a a su domicilio de El Carbayedo en torno a las once de la noche. Cinco horas después, sobre las cuatro de la madrugada, el acusado, «guiado por el ánimo de acabar con la vida de su esposa, sirviéndose de una llave inglesa marca 'Diamond' del calibre 10, le propinó numerosos golpes en la cabeza, continuando golpeándola de manera reiterada, fundamentalmente en la cara, provocándole un politraumatismo cráneo encefálico severo que determinó su fallecimiento».

«La atacó sin mediar palabra, de forma súbita, decidido a acabar con su vida y ejerciendo una violencia brutal e indiscriminada con el propósito de matarla», recoge la sentencia que, además de realizar una exhaustiva descripción del crimen que en enero de 2016 conmocionó a la sociedad asturiana, narra cómo en los años anteriores el asesino fue «anulando la capacidad de decisión» de la víctima, de 46 años, hasta el punto de que su vida fue «transformándose paulatinamente, haciéndose más introvertida y menos social». La conclusión a la que llega el juez es que Ascensión Amores «se planteó la posibilidad de separarse. El acusado, temiendo que pusiera fin a su matrimonio, no aceptando que ella pudiera tomar esa decisión, decidió acabar con su vida».

Julio Pardo Cimiano pretendía «de manera consciente y deliberada producirle un extraordinario y desmedido dolor, provocándole males innecesarios para conseguir dicho resultado». Le golpeó al menos en treinta ocasiones y antes de que falleciera «le colocó un almohadón sobre la cara ejerciendo presión para tratar de provocar su asfixia». Aquella madrugada Pardo Cimiano «tenía sus facultades conservadas con ocasión de los hechos», aunque «para no asumir sus consecuencias ingirió alcohol y medicamentos, hallándose semiinconsciente cuando fue encontrado por la policía y los familiares de Ascensión a última hora de la mañana del día 27 de enero», es decir, unas treinta horas después del crimen.

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