«Me duele más la bofetada de los jueces que la paliza que me dio él»

La víctima de la agresión sexual, ayer en su vivienda de Bustiello. / MARIETA
La víctima de la agresión sexual, ayer en su vivienda de Bustiello. / MARIETA

«La Audiencia le acaba de decir a ese energúmeno que esas cosas no se pagan, que puede hacerlo», lamenta la víctima del intento de violación en Bustiello

ALBERTO SANTOSAVILÉS.

M. C. Z. C. intentaba digerir ayer entre lágrimas la sentencia de la sección tercera de la Audiencia Provincial que rebaja de cinco años y siete meses a dos años de cárcel la condena a J. D. Z. J., el joven de origen colombiano que intentó violarla y le dio una paliza en la calle de El Roble de Bustiello en febrero de 2018. Aún tiene secuelas físicas de la agresión y la mejoría de las psicológicas había quedado supeditada en buena parte al resultado del recurso de la sentencia condenatoria que había emitido en su día el Juzgado de lo Penal número 2 de Avilés. La decisión de los magistrados de la Audiencia ha caído como un jarro de agua fría en su entorno, hasta el punto de declarar a LA VOZ DE AVILÉS que «me duele más la bofetada que me dan los jueces que la paliza que me dio ese energúmeno».

M. C. Z. C. está «más que enfadada, decepcionada con la justicia». Considera la sentencia de la Audiencia Provincial «la cosa más surrealista e injusta del mundo. Yo no tengo abogados de pago, él sí, y dio con uno listo para buscar un resquicio. Esperaba que la Justicia haría su parte, pero veo que no, que no puedes esperar nada».

La víctima de la agresión sexual en Bustiello mientras paseaba a su perro siente «indefensión, es una sensación de impunidad claramente». También recuerda que el joven de origen colombiano «no solo hizo lo que hizo, sino que luego se encontró a mi hija y la amenazó. Es un personaje, un individuo de lo más bajo y rastrero, pero ahora gracias a esa sentencia estará en la calle y le confirman que esas cosas no se pagan. La Audiencia Provincial le acaba de decir que puede hacerlo, que no pasa nada. Le dicen: 'Tira, que no pasa nada'».

En los meses que han transcurrido desde la agresión sexual tanto ella como su familia han tenido varios encuentros con el agresor, que llegó a encararse con su hija. Ahora, esta vecina de Bustiello lamenta que «encima vamos a ser nosotros los que tengamos que agachar la cabeza cuando pase el señorito». De hecho, según relata la víctima, ya tuvo que sufrir el «descaro» del joven colombiano en un bar. «Entró después de mí y se quedó sentado, tan tranquilo. Esperé un rato, me levanté y me marché».

J. D. Z. J. debería indemnizar a su víctima por los daños causados, pero ni ese consuelo parece tener asegurado la mujer de Bustiello. «Él se declara insolvente, pero si yo ese día que me lo encontré le hago algo, si cojo una botella y se la estrello en la boca, lo que no me va a pagar él en la vida yo sí tengo que pagárselo, porque yo sí pago mis impuestos y me embargarían la nómina».

El aspecto económico también echa atrás a la víctima a la hora de presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo. «No puedo afrontarlo, tendría que estar muy segura de que va a salir adelante», lamenta. Los antecedentes no le invitan al optimismo, ya que en el recurso sentenciado por la Audiencia Provincial se rebaja de robo a hurto la sustracción de su teléfono móvil cuando yacía herida en el suelo tras recibir la paliza y el intento de violación del joven colombiano, «a pesar de que mi abogada presentó jurisprudencia en ese sentido. No sé qué pensar, ¿qué más se puede hacer?».

Aparte de superar el trago emocional de la sentencia de la Audiencia Provincial, la mujer tiene también por delante la ardua tarea de volver a disuadir a su familia para que no se tomen la justicia por su cuenta. «Es volver otra vez a controlarlos, mantener la calma... Te puedes imaginar a mi hijo cómo estaba cuando sucedió todo. Mi familia no es de esa calaña y los mantenemos pidiendo calma, porque aunque él no vaya a la cárcel, ellos seguro que sí. Vuelves a decirles que no hagan nada».

La Audiencia Provincial de Oviedo da en parte la razón a la defensa del acusado, al entender que no pueden, como hace la sentencia recurrida, «penarse las lesiones separadamente, sino en concurso, porque no se causaron con anterioridad o posterioridad a doblegar la voluntad contraria de la víctima a la relación sexual, desvinculadas de la misma, sino para vencer su resistencia a ella, tal y como se recoge en los hechos que se declaran probados». Añade el tribunal que «el delito de lesiones y de agresión sexual estarían, por lo dicho, en relación de concurso medial, no ideal». El fallo deja la pena en dos años de cárcel por ambos delitos, que es la misma condena inicial en Avilés solo por el delito de agresión sexual.

La Audiencia Provincial también da la razón a la defensa del joven colombiano al mostrar su disconformidad con su condena como autor de un delito de robo con violencia, «debiendo serlo, en su caso, como autor de un delito leve de hurto».