Voluntarios del cariño a los mayores

Los siete voluntarios y sus dos monitores con el regalo que se llevan de los ancianos, un mural confeccionado por ellos mismos. / MARIETA
Los siete voluntarios y sus dos monitores con el regalo que se llevan de los ancianos, un mural confeccionado por ellos mismos. / MARIETA

Siete jóvenes del Grupo Scouts Caph de Avilés dedican parte de su tiempo libre a visitar a los residentes del CPR El Nodo

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

En unos tiempos de noticias escandalosas relacionadas con nuestros jóvenes, de malos ejemplos cada vez más extendidos, reconforta saber que no todo es lo que vemos a diario en los informativos. Que muchos de nuestros adolescentes practican otros valores, como los de la solidaridad pronunciada y ejercida con quienes la necesitan. Encontramos un ejemplo en el grupo Scout Caph de Avilés, que a sus actividades propias añade otras puramente altruistas.

Siete integrantes del colectivo, con edades comprendidas entre los 15 y los 17 años, y dos monitores, han dedicado desde febrero dos sábados al mes a compartir su tiempo libre con los ancianos del CPR El Nodo. Anteayer fue el último... hasta el próximo curso. «Estaban tristes porque era la despedida y te cogen cariño», dicen los jóvenes. Cristina Vidales, que nos puso en la pista de esta historia, Enma García, María Suárez, Elsa González, Alejandra Félix, Marcos García y Javier Santos, son los scouts que se apuntaron a la actividad con sus monitores, Inés Blanco e Iván del Val: «De lunes a viernes tienen una animadora y nos propusieron ir dos sábados al mes para estar con ellos, pero no solo acompañarlos. Hicimos distintas manualidades, cosas sencillas porque les lleva mucho tiempo. Y les hemos puesto alguna película, de género musical, unas modernas y otras antiguas, como cantando bajo la lluvia», dice Cristina.

La experiencia para estos jóvenes ha sido «muy enriquecedora. Al principio estábamos un poco cortados, pero enseguida son ellos los que toman la iniciativa. Además de las actividades, hablamos con ellos, preguntan por nuestros estudios, cuentan cosas interesantes y también te dan buenos consejos». Y sobre todo necesitan cariño: «No todos tienen familia, están solos y agradecen mucho que vayamos a verlos».

El último sábado del curso fue especial, con alguna lagrimilla e intercambio de regalos en el hasta pronto. Los mayores se esmeraron en la realización de un mural con fotografías de las visitas de los jóvenes, que por su parte confeccionaron la pañoleta representativa del Grupo Scout Caph de Avilés, que los residentes de El Nodo se colgaron del cuello con la mejor de sus sonrisas.