«Deberían subvencionar a la nobleza»

Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, esta semana, en el Archivo Histórico, que tiene su sede en la antigua cárcel de Oviedo./
Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, esta semana, en el Archivo Histórico, que tiene su sede en la antigua cárcel de Oviedo.

es director de la Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía | «Hacemos una labor social y cultural acorde con los tiempos, además de promocionar Asturias en el exterior»

AZAHARA VILLACORTAGijón

Es el Conde de Alba. Así lo acredita, cuenta, la sentencia de un tribunal italiano, y así lo pone en la tarjeta de visita de este historiador que es el director de la Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía, además de pertenecer al Cuerpo de la Nobleza del Principado y ejercer como patrono de la Fundación Foro Jovellanos. Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila (56 años) se siente asturiano pese a que lo nacieron en Madrid. De hecho, toda su familia paterna es asturiana y su bisabuelo, un avilesino de Villalegre que emigró a Cuba, donde fundó la Banca Maribona. El conde de Alba, que no tiene hijos, calcula que el título lo heredará uno de sus sobrinos mientras observa el mar en Salinas, donde ha veraneado desde niño. Y, aunque vive en la capital del reino, es raro el mes que no anda por aquí.

¿Cuándo desapareció exactamente la banca familiar?

En el 34 fue cuando quebró. Aunque, en realidad, antes había habido un robo en su sede de la calle de la Cámara, en Avilés, y se quedó tocada. Al final, ya se declaró la quiebra y, al llegar la revolución y la guerra, mi abuelo estaba perseguido, se tuvo que ir a Francia...

¿Cuba se quedó con algo suyo?

Había cosas. Porque, aunque la familia Maribona se arruinó con la quiebra de la banca, conservaban algo. Sobre todo, por parte de mi abuela. Cuando los expropiaron, ella dejó escrito en su testamento que lo que se recuperase fuese para mi padre y para sus hermanos, pero, desgraciadamente, ya es una cosa que damos por perdida.

¿Sabe que hay, al menos, 35 familias asturianas dando esa batalla?

Sí, pero es tan difícil ya... Si fuese más reciente, pero la tercera generación... Tenemos datos por los testamentos, pero ya mi padre lo veía muy difícil. Él nunca quiso ir a Cuba por lo que le habían hecho a la familia.

¿Y usted?

Yo sí que he tenido la oportunidad de ir. Me invitaron a dar una conferencia en Cienfuegos por el fundador de la ciudad, que era un asturiano. Estuve por allí hace poco, aunque siempre había tenido la misma sensación que mi padre: que, hasta que no cambiara el régimen, no iría. No sé si cambiará, pero, en cualquier caso, me parece un país maravilloso. Los cubanos todavía tienen muchos problemas, pero es un pueblo que, a pesar de todo, es feliz y muy positivo. Eso es lo curioso.

Hubo quien aseguró que, aunque la dignidad que usted ostenta hubiera existido alguna vez, no tenía reconocido su uso en España.

Es un título de la familia de mi madre, con antepasados italianos, que es de donde viene ese título, y tengo la sentencia española que, después de que lo hiciese la justicia italiana, me da la razón. Tengo perfecto derecho a utilizar ese título porque es homologable en ambos países. No lo digo mucho, de todas maneras. Lo he recuperado porque es historia de mi familia y por eso lo quiero mantener. En mi casa tengo un árbol genealógico en el que aparece el primer conde de Alba, que es de 1400 y pico, con una línea directa de sucesión hacia mí. Forma parte también de la historia de España y de Italia porque es un título de Nápoles y Nápoles pertenecía a la Corona española, algo que me parece importante como historiador que soy.

Conlleva el tratamiento de 'ilustrísimo señor'.

Sí. Lo que pasa es que también lo otorga tener ciertas condecoraciones. Yo tengo la Orden de Isabel La Católica, concedida por el Rey Juan Carlos, la Orden del Mérito Civil y la Orden de Alfonso X El Sabio. Fundamentalmente, por mis publicaciones.

Mucha gente se preguntará si hay parentesco con la difunta duquesa de Alba y sus descendientes...

Nada. En absoluto. De hecho, hay varios títulos Alba. El mío es italiano, pero, en España, hay al menos cuatro con esa misma denominación. El de la duquesa es Alba de Tormes.

Una vez fallecida la matriarca, han empezado los problemas.

Sí. A pesar de que ella lo había dejado todo muy arreglado para que no los hubiera, siempre queda una parte de libre disposición. Y eso que tener una fundación hace más fácil que se pueda mantener el patrimonio y más difícil que se pueda repartir.

Doña Letizia y la sangre azul

Vaya chollo lo de nacer noble...

En Asturias, hay muchos hidalgos, que es un tipo de nobleza de sangre que se transmite por línea de varón. Hay muchos asturianos que son hidalgos y no lo saben. Ese elevado porcentaje de nobles es una de las peculiaridades del Principado, junto con Cantabria y, a lo sumo, el País Vasco. En otras zonas de España, había «pecheros, los que no podrían demostrar esa hidalguía de sangre y tenía que pagar unos impuestos que se llamaban «pechos», pero no tantos hidalgos.

La Reina Letizia no es de sangre azul. ¿Le gusta el papel que están jugando los nuevos monarcas?

Don Felipe está haciendo una labor magnífica, como antes lo hizo su padre. Está modernizando la monarquía dentro de lo que se puede modernizar. Y doña Letizia está haciendo un papel perfecto como reina consorte. En cuanto a la sangre azul, hoy en día, en la mayor parte de las casas reales europeas, por no decir en todas, los matrimonios de los herederos son así.

También es usted reservista.

Sí. Soy oficial de la Armada. Ya llevo casi diez años, así que parte del año estoy activado y me toca estar en el Instituto de Historia Naval, en Madrid.

¿Todo esto no es un anacronismo?

Pertenecer al Cuerpo de la Nobleza, hoy en día, no conlleva ningún privilegio. El único valor que tiene es conservar la historia de la familia y, al fin y al cabo, de España. El de Asturias, que agrupa a más de 200 personas, lo organizamos un grupo de asturianos (el conde de Toreno, el conde de la Vega del Sella, el conde de Revillagigedo y yo) y lo que queríamos era recuperar el sentido de la antigua hidalguía asturiana, su valor histórico, y que sirviera para cosas más actuales. De hecho, damos un premio todos los años. Como no tenemos muchos fondos, damos una placa de plata en las artes, en investigación histórica, en el campo social y en el económico. Y, al mismo tiempo, promocionamos Asturias en el exterior. Queremos que se conozca. Por ejemplo, trayendo embajadores. La última que vino fue la de los Emiratos Árabes. Hacemos una labor cultural y social acorde con los tiempos. Y ahora vendrá el de Rusia.

¿Para ser noble hay que ser de derechas? Se lo digo porque después de la duquesa roja no se conocen casos.

Hay de todo. Hace años, hubo alguien que no quiso ingresar en el Cuerpo de la Nobleza de Asturias porque había que jurar fidelidad al Rey. Dijo que le parecía muy bien lo que hacemos, pero que era republicano. No hay nada sobre eso en nuestros estatutos. Podría serlo, incluso, alguien de Podemos.

Ha dicho usted que es mucho peor lo de los ERES que lo de Bárcenas.

Sí. Y lo sigo manteniendo. Bárcenas es un delincuente que se fue con lo que pudo, pero me parece mucho más grave irse con el dinero de los parados que con el dinero de unos señores que se lo donan al partido.

Y se ha quejado de que, aunque cada vez hay más aficionados a la genealogía, no tienen ustedes ayudas.

Sí. Efectivamente. Nosotros tenemos un local que nos cede el Ayuntamiento de Oviedo en Villa Magdalena, con un archivo y una biblioteca muy importantes. Lo que no tenemos son subvenciones que nos permitan contratar a una persona para recibir visitas.

Así como lo pinta, a la nobleza la tendría que subvencionar el Principado...

Pues yo creo que sí deberían subvencionarnos. Entre otras cosas, porque, además de dar a conocer Asturias, también tenemos una delegación en Madrid que organiza actos. En mayo, por ejemplo, celebramos la fiesta de la Virgen de Covadonga. Ya sé que es en septiembre, pero en Madrid son muy malas fechas. No hay nadie.

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