El teatro Nuevo Apolo de Madrid recurre su cierre municipal

Patio de butacas del Teatro Nuevo Apolo./
Patio de butacas del Teatro Nuevo Apolo.

Una vecina los denunció por incumplir una norma anti-ruido que "no cumple ningún otro teatro", según la empresa

MIGUEL LORENCIMadrid

El Teatro Nuevo Apolo recurrirá el precinto practicado el jueves por el Ayuntamiento de Madrid por orden judicial. Una vecina denunció hace dos años que el teatro incumple la normativa municipal contra el ruido de 2011, que exige un aislamiento sonoro de 80 decibelios. «No hay un solo teatro en España que cumpla esa norma, ni desde luego en Madrid, incluidos los de titularidad municipal como el Circo Price o el Español» denuncian los gestores del Apolo. Cuentan con informes favorables a su actividad en todos los demás ámbitos y los vecinos de todos los inmuebles colindantes aseguran por escrito que no sufren molestias por ruido.

"Es una situación rocambolesca, por que la norma es de cumplimiento imposible", lamenta Carlos López, director de la empresa Summum Music que gestiona el histórico teatro madrileño. Han recurrido ante el juez la medida y, a la espera del pronunciamiento, han suspendido las funciones y devolverán el importe de las entradas.

El cierre se produce a consecuencia de las denuncias por problemas de ruido interpuestas por la vecina de un inmueble colindante. La vecina no habita su casa, que tiene alquilada. El teatro ofreció a la denunciante "aislar su casa, pero también se negó". Al faltarle al teatro la licencia de funcionamiento y con la denuncia en marcha, el Ayuntamiento pidió una orden de cese de actividad. Al no acatarse, el juzgado decidido el precinto.

El cierre se produce a consecuencia de las denuncias por problemas de ruido interpuestas por la vecina de un inmueble colindante. La vecina no habita su casa, que tiene alquilada. El teatro ofreció a la denunciante "aislar su casa, pero también se negó". Al faltarle al teatro la licencia de funcionamiento y con la denuncia en marcha, el Ayuntamiento pidió una orden de cese de actividad. Al no acatarse, el juzgado decidido el precinto.

El Apolo tiene licencia de actividad desde 1988. "La licencia de funcionamiento está solicitada y contamos con el informe favorable de los Bomberos y Patrimonio, aunque estábamos a la espera del de la concejalía de Medio Ambiente" aclara López. "Todo está en orden, el teatro está 'niquelado' y cumple con las normas, menos con la de aislamiento sonoro, que es de aplicación imposible" insiste López recordado que "las ventanillas de los aviones tienen un aislamiento de 60 decibelios".

La concejalía de Medio Ambiente certificó el incumplimiento del aislamiento de 80 decibelios. "Pero se da la paradoja de que no podemos hacer obras de mejora, porque el edificio tiene protección especial". "Los técnicos nos dicen que, en caso de hacerlas, no se superaría el aislamiento de 65 decibelios" explica López. Asegura que no generan sonidos superiores a los 35 decibelios, límite legal de transmisión sonora, ya que adecuaron sus equipos hace dos años.

Injusticia

Acusan al Ayuntamiento de "irresponsabilidad, de falta de sensibilidad y de cometer un injusticia". "Lograr esa aislamiento de 80 decibelios sería técnicamente imposible y no se alcanza ni en los teatros de nueva construcción, en los que según los técnicos, el máximo de aislamiento es de 72 decibelios". "Además de innecesaria, es un norma que no tiene ninguna otra ciudad en España" arguye.

Su tabla de salvación sería la inclusión del teatro en un censo de locales que constituyen el patrimonio cultural de la ciudad de Madrid, "gracias al que podríamos beneficiarnos de una normativa transitoria y diferente que permitiría agilizar los trámites de la licencia". El empresario asegura que el cierre supondría "la ruina de 40 familias y de varias empresas".

Situado en la plaza de Tirso de Molina, el Apolo comenzó como cine en 1932 y como teatro en 1987. El año pasado recibió 180.000 espectadores. Tiene en cartel la obra 'Por Humor al Arte', protagonizada por Bertín Osborne y Paco Arévalo, y un espectáculo del mentalista Anthony Blake. Si no se levanta el precinto, tendrá que suspender todos los espectáculos que tiene en cartel, como la recién estrenada 'Gilipollas sin fronteras', montajes infantiles como 'El gato con botas', 'El mago de Oz' o 'La bella durmiente', la versión escénica de 'La Soga', de Alfred Hitchcock que debía estrenar la próxima semana y 'Lo que vio el mayordomo'.