La Compañía Nacional de Teatro Clásico regresa, por fin, a casa

Interior del Teatro de la Comedia,/
Interior del Teatro de la Comedia,

El Teatro de la Comedia reabre sus puertas tras trece años de obras de rehabilitación y modernización

CARLOS BUENOmadrid

Trece años ha tenido que esperar la Compañía Nacional de Teatro Clásico para regresar a la que es su sede, el Teatro de la Comedia, en Madrid.

El edificio cerró sus puertas al público en 2002 para dar comienzo a las obras de rehabilitación y modernización. Pero no fue hasta dos años más tarde que se celebró el concurso de adjudicación. Un nuevo retraso en los plazos, que el secretario de estado de Cultura actual, José María Lassalle, ha achacado a "una serie de vicisitudes y contratiempos", hizo que no fuese hasta 2010 que la constructora OHL comenzase las obras, con un plazo inicial de ejecución de 24 meses. Plazo que nuevamente se demoró, tres años esta vez. Y, por fin, el 14 de julio de 2015 finalizaron los trabajos.

La directora teatral, Helena Pimenta, tendrá el privilegio de inaugurar el mítico edificio y, a la sazón, la temporada 2015/2016 de la Compañía con El alcalde de Zalamea, obra de Calderón de la Barca. Será el próximo octubre. Pimenta ha reconocido agradecida "el gran trabajo de todas las partes -constructora, administración pública y arquitectos- para hacer posible la reapertura" de su sede y ha señalado la ilusión con la que el mundo de la cultura acoge la noticia. "La vocación de nuestros actores es tal que actuarían en cualquier sitio, pero este es verdaderamente un lugar especial hay una motivación extra para el estreno", ha destacado Pimenta.

Nueva sala 'Tirso de Molina'

La gran novedad tras las obras es la sala 'Tirso de Molina', un espacio de ensayo muy amplio situado encima del escenario que Pimenta celebra efusivamente. Los actores de la compañía podrán inaugurar esta habitación a mediados de septiembre y tendrán un mes para preparar el estreno, previsto para octubre. No obstante, los ensayos comenzarán en agosto en el Teatro Pavón, que ha sido todo este tiempo la sede provisional de la Compañía.

Es la más importante, pero no es la única novedad. Se ha habilitado también un contra sótano, debajo del principal. No es realmente una instalación nueva, sino que ya existía, aunque había sido utilizada como escombrera tras el incendio de 1915. "Únicamente hemos tenido que limpiarlo", ha explicado el arquitecto Sebastián Araujo.

Más de 20 millones de euros

Una de las dificultades que han contribuido a la demora de las obras es la situación del Teatro, emplazado en la calle del Príncipe, una vía muy estrecha en pleno centro de la capital. El coste total de las obras ha sido de algo más de 20 millones de euros, una cifra por debajo de los 27 millones que se presupuestaron en 2002. No ha habido, por tanto, sobrecostes.

El estilo que presenta el Teatro de la Comedia es totalmente funcional, y no resulta en absoluto pretencioso. En cualquier caso y al margen de las contrariedades que han rodeado todo el proceso de remodelación, ya "podemos disfrutar -ha destacadao Lassalle- de un lugar que no es para obras, sino para representar a nuestros clásicos".