«El Santo Sudario es un fraude. Un fraude antiguo, pero un fraude»

Andrea Nicolotti. /
Andrea Nicolotti.

A. VILLACORTA OVIEDO.

Andrea Nicolotti (Turín, 1974), investigador de la Università degli Studi di Torino, ha estado vetado en algunos medios italianos y se ha granjeado «no muchos amigos» por hablar, alto y claro, sobre la Sábana Santa de Turín, en la que es especialista. Ahora, ha estudiado el lienzo que se conserva en la catedral de Oviedo. Y estas son sus conclusiones.

¿Qué es el Sudario de Oviedo?

Es un objeto muy interesante desde el punto de vista histórico, pero, lamentablemente, hay una postura pseudocientífica y pseudohistórica que tiene la intención de demostrar su autenticidad.

¿Y cuál es la evidencia científica?

Obviamente, la autenticidad del Sudario es insostenible. Es un tejido que ha sido estudiado muchas veces y radiodatado con el Carbono 14 en cuatro ocasiones en tres laboratorios diferentes y es del siglo VIII. El de Turín lo dataron doce veces y es del siglo XIV. Pero el Carbono 14 no sirve porque hay gente que no lo acepta, aunque casi nunca tiene errores y, si los tiene, no son tan grandes como para equivocarse tantos siglos. Sería más interesante estudiar por qué la Iglesia de Oviedo y las autoridades políticas tuvieron la necesidad de crear esta reliquia con una motivación de política eclesiástica y de política de la ciudad. Más que inventar relatos sobre la llegada de esta reliquia desde Jerusalén a Oviedo.

¿Estamos ante un gran fraude?

Sí. Estamos hablando de un fraude. Un fraude antiguo, pero un fraude. Los primeros testimonios sobre él son del siglo XI y lo curioso es que hasta los años 70 u 80 del siglo pasado a poca gente le interesaba el Sudario de Oviedo. Fue un descubrimiento de un sindonólogo italiano que vino aquí.

¿Quién está detrás de la falsedad?

La historia de la santificación del Sudario es la misma que la de la Sábana de Turín. La Sindonología es una pseudociencia que va buscando motivaciones extrañas para convencer a los demás de que hay pruebas científicas de la autenticidad de ambos. Con forenses, superposiciones de imágenes... Te dicen hasta en qué posición estuvo Cristo en la cruz, cuántos minutos, quién lo tocó... Ellos ya tienen un resultado previo y lo que hacen es intentar respaldarlo. Si yo tengo una tela con manchas, porque ni siquiera se sabe si es sangre, y quiero decir que en ella estuvo en la cara de alguien que sangraba puedo imaginar cómo lo pusieron y reproducir esas manchas. Eso es lo que hacen: pruebas con maniquíes, para que coincidan con sus teorías, nada científico. Acumulan pruebas que no son pruebas y que parece que son verdad, pero no lo son.

¿Qué le preocupa más de todo esto?

El problema podría ser que la Iglesia dejase el Sudario en sus manos exclusivamente, porque eso excluiría del círculo a los investigadores. Y otro problema añadido es que hay mucha gente con una visión paranormal de la realidad: ovnis, pirámides, el Santo Grial... Y eso es algo más de los laicos que de los curas.

 

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