Un divertido seductor en apuros

José Luis Alcobendas y Eduardo Santamaría, en el primer cuadro de la obra. /
José Luis Alcobendas y Eduardo Santamaría, en el primer cuadro de la obra.

Risas y aplausos para la primera función de 'El terrible Pérez' en el Campoamor

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

Pérez puede ser terrible, sin embargo, la fama que le precede, con el Premio Lírico Campoamor a la mejor producción de ópera española a sus espaldas, es excelente. Ayer este divertido y terrible Pérez llegó a un Teatro Campoamor abarrotado de un público expectante y con ganas de divertirse. Y a la vista de los aplausos, no salió defraudado de este sainete cómico con aires de vodevil o café cantante. 'El terrible Pérez', humorada tragicómica en un acto y dos cuadros, con música de Tomas López Torregrosa y Quinito Valverde, y texto de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez, es una obra que busca entretener y divertir con una música variada y alegre, y un texto lleno de equívocos y chistes. La ampliación llevada a cabo por Nacho de Paz incluye diferencias especialmente en la música, mucho más elaborada, pero manteniendo el espíritu y la comicidad original de la obra.

El director de escena Paco Mir es fiel a esta comicidad radical. La escena es muy funcional y ágil, lo que permite una gran rapidez en el cambio de los dos cuadros. En general da un aspecto de espontaneidad e improvisación, aunque sin duda es una obra muy trabajada. Se introducen algunas 'morcillas' asturianas, para acercarla al público local. Destacó el 'bis entre aplausos', que consistió en la interpretación del 'Himno a la sidra' de la zarzuela 'El gaitero de Gijón', de Jesús Romo.

El alma de esta versión de 'El terrible Pérez' es el director asturiano Nacho de Paz. Aspectos de dinámica, matices y articulaciones estuvieron muy bien cuidados por una Oviedo Filarmonía que ya interpretó esta obra en su estreno en Cuenca, en 2014. Estas cualidades de sutileza en las dinámicas y flexibilidad en los ritmos están presentes en toda la obra. Desde un preludio inicial brillante, con aspiración sinfónica, hasta las músicas, muy delicadas, sobre los hablados de los intérpretes. Fue muy aplaudido el director y también Oviedo Filarmonía. Precisamente las indicaciones sobre la cuerda de la partitura las realizó Andrei Meijlin, concertino de la orquesta ovetense. Entre los cantantes y actores, el peso de la obra lo lleva el tenor Eduardo Santamaría como Pérez. Entre los personajes característicos de Arniches, este representa lo que se ha llamado 'el sinvergüenza miedoso'. El pícaro engreído que acaba siendo el burlador burlado. Eduardo Santamaría posee vis cómica y también una buena voz de tenor. Su interpretación de 'La habanera del cojo' reúne esas dos cualidades.

Ruth Iniesta representa a Teresita, la mujer de Don Fidel a la que trata de conquistar Pérez. Es una soprano con una voz preciosa, que por desgracia no luce por lo reducido de su papel. Gustó mucho el 'Cuplé del maniquí' cantado con un color bellísimo. El barítono asturiano David Menéndez es un don Fidel, el celoso marido, muy seguro, tanto en las partes vocales como en la escena. Fue muy aplaudido, sobre todo en la propina final de la sidra. Un papel característico es el de la vedette Cocotero, sin duda trasunto de La bella Otero, interpretada por Pilar Jurado. Esta cantante y compositora tiene una gran capacidad de agudos que emplea en los finales de sus actuaciones. Voz un poco corta, pero sube como un cohete hasta esos registros. Francisco José Sánchez, por su parte, es el celestino de Pérez. Buen actor, cumplió perfectamente. Y entre los secundarios, destacó José Luis Alcobendas, que representaba varios papeles. Tuvo mucha gracia su habanera inicial, alusiva a una España que está sin gobernar. De plena actualidad.

No es esta una obra que pretenda grandes cosas, más bien ofrecer un rato agradable y divertido. Esto, que no es nada fácil de conseguir, Pérez nos lo da. El auditorio, que llenaba el Campoamor, aplaudió. Quizás a algunos les supo a poco.