Desvelar la verdad aunque no guste

Por la izquierda, Jesús Maraña, Cristina Tuero, David Orihuela, Eduardo Corrales y Álvaro Granda. /
Por la izquierda, Jesús Maraña, Cristina Tuero, David Orihuela, Eduardo Corrales y Álvaro Granda.

El Antiguo Instituto acoge un debate sobre el papel de los medios de comunicación

JESSICA M. PUGA GIJÓN.

«El periodismo es un servicio público y, como tal, se le debe exigir un nivel de calidad», aseveró Jesús Maraña, director de 'Infolibre' y analista político de La Sexta Noche, para iniciar el debate 'Del papel a la red. Los medios de comunicación en la era digital', celebrado en el Antiguo Instituto de Gijón.

Fue una mesa redonda para acotar los fundamentos de una profesión de «probada utilidad social», coincidieron en definir los participantes, y en la que se expusieron los mandamientos del «buen» profesional. Para describirlo, la jefa del área de Internet de EL COMERCIO, Cristina Tuero, recordó las palabras del periodista Ryszard Kapuscinski: «El trabajo del informador no consiste en pisar las cucarachas, sino en enceder la luz para que la gente vea cómo echan a correr para ocultarse». Al respecto, Jesús Maraña hizo hincapié en que «hacer periodismo es contar lo que el poder, bien sea económico, político o de cualquier otra índole, no quiere que se cuente», y como ejemplo, tanto el público -que dejó pequeña la sala del CCAI- como los periodistas participantes en la sesión, no dudaron en analizar el más reciente capítulo relativo al riesgo que corre ejercer la profesión: la petición del diputado regional del PP David González Medina de penas de cárcel e inhabilitación para dos periodistas de EL COMERCIO por publicar que fue condenado por tráfico de drogas en 2004 y sancionado por consumo de estupefacientes en 2011, informaciones cuya veracidad quedó demostrada.

Las vías más correctas de actuación de cara al futuro inmediato y los nuevos retos de una profesión en continua evolución fueron los temas que coparon después la mesa redonda, en la que también participaron Eduardo Corrales, director de la revista cultural 'Drugstore Magazine', y David Orihuela, de 'La Nueva España', y que estuvo moderada por el presidente del Conseyu de la Mocedá de Xixón, Álvaro Granda.

Todos los presentes coincidieron en augurar una larga vida al periódico, «un producto que dicen desde hace décadas que está amenazado», recordó Maraña. Para él, que primero vivió del papel y ahora lo hace de la web, la cuestión está en «dar a cada medio su tiempo y ajustarlo a sus virtudes más aplaudidas». Una lectura más relajada, el hecho de no tener que utilizar un dispositivo digital y una presentación de datos más completa son algunos de los ingredientes que configuran esta de 'receta periodística' para ganarse a los lectores en papel. «La web, en cambio, se aprovecha de la inmediatez, es más ágil y demanda la mediación del lector», explicó Tuero, para quien el secreto del mundo 'on line' está precisamente en lograr un correcto equilibrio entre la información como tal y la interacción con el público.

Los ponentes coincidieron también en señalar dos grandes problemas a los que deben hacer frente los profesionales con el desarrollo de internet. El primero, la tendencia «tan española» de buscar lo gratuito, aunque se peque de piratería, y relacionado con él, la posibilidad de ver en la web las noticias del periódico a golpe de 'click' y sin coste. «Un panadero cobra por la barra de pan que hace cada día en su horno mientras que nosotros hemos estado, los últimos años, regalando nuestro trabajo», apuntó Maraña. Por eso, la suscripción 'online' es la tendencia en muchos medios. Cristina Tuero recordó que EL COMERCIO comienza precisamente hoy a compartir también las noticias a través de WhatsApp, «un nuevo servicio para nuestros lectores».