«Cohen se reía de todo sin perder su magnetismo»

Alberto Manzano, ayer, en Oviedo. /
Alberto Manzano, ayer, en Oviedo.

«'Omega' fue un milagro y, como tal, irrepetible. Está escrito en letras de oro en la historia de la música española»

PABLO A. MARÍN ESTRADA OVIEDO.

Alberto Manzano (Barcelona, 1955) estuvo ayer en la Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo (SACO) presentando el documental 'Omega' de José Sánchez Montes y Gervasio Iglesias. Traductor de Leonard Cohen y su amigo desde 1980, ideó el disco que protagoniza el documental y que se convertiría en icono de la música contemporánea española, gracias a la fusión de Enrique Morente con la banda de punk rock Lagartija Nick. De todo ello habló en Oviedo, el lugar de su último encuentro con el músico y escritor canadiense.

HOY, EN SACO

A las 12 horas. El Teatro Campoamor acoge proyecciones destinadas a público de 8 a 12 años.

A las 18 horas. En el Teatro Filarmónica se presenta 'La plomada', una cinta sustentada sobre recuerdos de los emigrantes asturianos. Encuentro con el director Luis Argeo.

A las 20 horas. José Luis Cienfuegos presenta en el Filarmónica 'La bahía', película en la que las vacaciones de una familia burguesa se convierten en una disparatada historia policiaca.

El disco que acabaría siendo 'Omega' fue, en parte, idea suya, ¿no?

La raíz del grito fue el sesenta cumpleaños de Leonard Cohen en 1994. Después de años de amistad le quise hacer un buen regalo con el que agradecerle todo lo que él había significado para mí como amigo, guía espiritual, maestro. Entonces, conociendo la devoción que él tenía por el flamenco y Lorca, pensé en la descabellada idea de llevar algunas de sus canciones al flamenco. Entré en contacto con Enrique Morente a través del Taller de Musics de Cataluña y empezamos a escuchar canciones de Cohen y de ahí salió ya una selección.

¿Cómo entra Lagartija Nick en el proyecto?

En eso no tuve nada que ver, fue una idea de Morente, conocía a los Lagartija Nick de Granada y decidió hacer este disco acompañado de ellos.

¿No estaba entonces entre sus planes unir flamenco y rock?

Mi idea era un disco de flamenco puro y duro, en la estela de los álbumes habituales de Enrique, acompañado a la guitarra por Pepe Habichuela. En Granada Morente empieza a trabajar con Raúl Alcover en tres temas: 'Pequeño vals vienés', 'Oye, esta no es manera de decir adiós' y 'Winter Lady' (que titulé 'Dama errante'). Luego, tanto Alcover como yo fuimos apartados del proyecto: en mi caso no estaba de acuerdo con algunas adaptaciones de mis textos y por eso aparecen firmadas con Enrique. No sigo el proceso de grabación y dos años después Borja Casani, productor del disco, me lo enseña. Vi que Morente había incluido también poemas de Lorca y el resultado para mí fue toda una sorpresa.

A pesar de esos avatares, ¿cómo valora hoy 'Omega'?

Consiguieron una obra maestra y el tiempo lo ha demostrado. Es un disco que está escrito con letras de oro en la historia de la música de este país. El resultado final de 'Omega' es único, un milagro y, como tal, irrepetible.

Y usted pudo, por fin, ofrecerle a su amigo Cohen ese regalo. ¿Cómo lo recibió él?

Cuando le envío 'Omega' a Los Ángeles, el corazón le da un vuelco. En una entrevista que recoge el documental, él expresa su emoción al saber que Morente ha encontrado la base de flamenco que tienen algunas de sus canciones, algo que Cohen siempre ha reconocido. Recuerdo que me dijo: «Sé que querías hacer un disco de flamenco con canciones mías, pero me habría sentido muy solo. Ahora gracias a Lorca me siento en muy buena compañía».

Su amistad venía de tiempo atrás, cuando usted se presenta en su hotel en Barcelona para entregarle sus poemas... ¿Cómo lo recuerda?

Fue así. Me voy con mi cargamento de libros al hotel donde está alojado y él me invita a comer, esa misma noche lo acompaño al concierto en el Palacio de Deportes y luego a Toulouse. Desde entonces nuestra relación fue muy intensa, siempre le consultaba las dudas que tenía al traducir sus textos y cuando él venía a España me llamaba para vernos.

¿Cómo era en la cercanía?

Muy humilde y sencillo. Una persona generosa, con un gran sentido del humor. Le encantaba darle la vuelta a todo, se reía de todo y sin desprenderse nunca de ese magnetismo y energía que hacía que todos bailasen a su son.

Su último encuentro fue en Oviedo, cuando Cohen recogió el Premio Príncipe de las Letras. ¿Qué siente al volver aquí para hablar de su amigo y de 'Omega'?

Una profunda emoción, como es lógico. En Oviedo compartimos ese momento especial en el que sabíamos que su hora estaba próxima, aunque luego seguimos en contacto. Fue una sorpresa su disco 'You Want It Darker', porque llevaba dos años bastante mal y gracias a su hijo Adam el proyecto pudo terminarse. Afortunadamente, ya había llegado a un estado de serenidad interior que buscó toda su vida y Leonard se fue con una gran paz, se disolvió en el universo, aunque Cohen, su música, sigue con nosotros.