El arte asturiano del XIX emerge en Madrid

Javier Barón observa 'Guiñol en la aldea', de Luis Menéndez Pidal. / FOTOS: IÑAKI MARTÍNEZ
Javier Barón observa 'Guiñol en la aldea', de Luis Menéndez Pidal. / FOTOS: IÑAKI MARTÍNEZ

La exposición de la Fundación Cristina Masaveu incluye obras de Valle, Regoyos, Fierros, Menéndez Pidal, León y Escosura y Martínez Abades

M. F. ANTUÑAMADRID.

Es una magna exposición que recorre el siglo XIX de la pintura española acudiendo a auténticas obras maestras, pero es también una oportunidad única para ver en el mismo espacio a un nutrido grupo de pintores asturianos de ese periodo conviviendo en armonía con Goya, Madrazo, Anglada Camarasa, Fortuny, Zuloaga, Romero de Torres o Sorolla, por citar sobro algunos de los genios del óleo que partir de hoy se podrán ver en la nueva sede en Madrid de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, que también muestra alguna que otra sorpresa de esta tierra, como una hermosa escultura de Pablo Maojo en uno de sus patios y fotografías de Chema Madoz y José Manuel Ballester captadas en el marco del programa 'Miradas de Asturias'.

El bello continente de la calle de Alcalá Galiano engrandecido por el arte mayúsculo de Jaume Plensa en forma de gigantesco relieve en uno sus patios propone ese camino por 117 obras agrupadas bajo el título 'Colección Masaveu. La pintura española del siglo XIX. De Goya al modernismo', la mayoría de los fondos de la corporación y algunas adquiridas por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson y permite mirar a todo el arte con sello asturiano. Cronológicamente hablando, el primero de ellos es Dionisio Fierros (Ballota, 1827-Madrid,1894), del que se exhibe un retrato 1874 que lleva por título 'Aldeana de Mahía'. Luis Álvarez Catalá, aunque nacido en Madrid en 1836, donde falleció en 1901, tiene sus orígenes en Asturias, en la localidad canguesa de Monasterio de Hermo y de él se exhibe un óleo sobre tabla que es una vista de Nápoles. También un paisaje de Juan Martínez Abades (Gijón, 1862-Madrid, 1920) presenta un paisaje costero de su ciudad natal en la muestra, un óleo sobre lienzo datado en 1869. Le sigue Ignacio León y Escosura (Oviedo, 1834-Toledo, 1901), del que se exponen dos obras. Una de ellas, la 'Partida de cartas' sobre tabla, y 'Las marquesas limosneras en la Edad Media', obra de en torno a 1880 que permite ver, tal y como explicaba ayer el comisario de la exposición, Javier Barón, todo el colorido del pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela.

Hay un magnífico paisaje del puerto de Cudillero hacia 1908 obra del madrileño Enrique Martínez-Cubells, pero no haymuchos autores de la tierra entre los representados. Sí ocurrre cuando llega el turno del costumbrismo. Ahí Luis Menéndez Pidal (Pajares, 1861-Madrid, 1932) adquire protagonismo mayúsculo y cuelga cuatro obras: un estudio para 'El Lazarillo de Tormes', 'En el molino', 'El templo de Baco' y el maravilloso 'Guiñol en la aldea'.

Darío de Regoyos (Ribadesella, 1857-Barcelona, 1913) tiene una presencia más que notable. Son tres los óleos que de él se muestran, 'Una calle de Toledo', 'Plaza granadina' y por último una estampa de 'Ginebra', que fue precisamente, según detalló Barón, el último lienzo que pintó antes de morir.

Cuatro óleos de Evaristo Valle (Gijón, 1873-1951) cuelgan de las paredes del rehabilitado palacete madrileño de principios del siglo XX. Se trata de 'El niño de las cerezas', 'La señora mayorazga en la romería', 'Viejo marinero' y 'Faena carbonera'.

Más información