Gijón se queda sin su Salón del Cómic

Faustino Rodríguez Arbesú, alma mater del Salón Internacional del Cómic, con una de las páginas originales de su colección personal. /
Faustino Rodríguez Arbesú, alma mater del Salón Internacional del Cómic, con una de las páginas originales de su colección personal.

La «falta de apoyos» y de recursos obliga al equipo que dirige Rodríguez Arbesú a suspender la edición destinada a ser la 38

PACHÉ MERAYO GIJÓN.

Este año no habrá Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias. A punto de cumplir 38 ediciones, el certamen que nacía en 1972 y ha traído a Gijón a algunas de las mayores leyendas del género, vuelve a sufrir un batacazo en su veterana estructura. «Nos hemos quedado sin apoyos y sin recursos y así es imposible sacar adelante el certamen», dice su alma mater, Faustino Rodríguez Arbesú. Habla sin duda este experto historietista apenado, pero aún tirando la toalla de la cita que debía celebrarse el próximo mes de octubre, no dice que no a una recuperación en años venideros. «De nosotros no depende. Queremos mantener vivo el salón, pero necesitamos que las instituciones quieran respaldarlo», concluye.

Se queda así no Gijón sino Asturias, ya que en los últimos años la cita había abierto sus pretensiones geográficas a todo el Principado, sin uno de los clásicos del otoño. Pero no es la primera vez que el salón hace aguas. En realidad a sus 42 años de existencia se suman solo 37 ediciones consolidadas porque han sido varias las no celebradas.

Nacido en el contexto del Certamen de Cine para Niños, que guiaba Isaac del Rivero, la cita anual con el cómic tuvo su primera parada histórica en 1977. Ese año no hubo ni charlas, ni invitados, ni premios, pero sí reuniones de la cúpula que invirtió entonces sus esfuerzos en el intento de creación de un Museo de la Historieta, que no llegó a fructificar. Al año siguiente, en 1978, la historieta volvió a encontrarse con su público y el ritmo de la cita es bueno hasta 1980, en que, de nuevo se suspende. La anulación, que esta vez se prolonga hasta 1983, hace replantear el encuentro. Primera consecuencia, se desliga del festival de cine, además cambia su sede de Gijón a Oviedo y su nombre. En 1984 pasa a ser el Salón Internacional del Cómic Ciudad de Oviedo.

En la capital se celebra durante seis años, hasta 1989. En esa etapa el apoyo del Ayuntamiento y el trabajo de los componentes de la revista 'Wendigo', que toman las riendas de la organización, es esencial.

Fueron años fructíferos, pero los problemas económicos llegaron pronto. El Ayuntamiento de Oviedo se desentiende y el equipo que ya entonces dirige Rodríguez Arbesú encuentra en Gijón, su sede original, nuevos aliados. La Fundación Municipal de Cultura, dependiente de la Casa Consistorial, pone sobre la mesa los recursos necesarios y el certamen vuelve a la ciudad. De nuevo con otro nombre. Ya el definitivo, Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias.

A partir de ese momento, la intención es regionalizar las actividades y apostar definitivamente por la internacionalización de los invitados. De modo que se desarrollaron programaciones en todas las localidades en las que el interés por el cómic se hace patente.

Todo parecía ir como la seda hasta que la crisis empezó a afectar a las arcas públicas y las ayudas al certamen, que en un tiempo fueron millonarias pasaron a ser mileuristas.

Este año ni siquiera eso. Mañana el propio Faustino Rodríguez Arbesú convoca a los medios de comunicación para explicar los motivos del cese de actividades, insistiendo en la falta de los necesarios apoyos para la supervivencia del salón. Pero para no dejar un sabor de boca totalmente amargo, une a la comunicación del final de una larga etapa la presentación del segundo tomo de su trabajo sobre 'La historieta asturiana'. Se trata de un volumen que ya vio la luz meses atrás, pero que ha pasado de nuevo por la imprenta para ganar en contenidos.

 

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