Catálogo de tesoros asturianos

Casa del Cercáu, en Llanes, que acaba de comprar una empresa para darle nuevo uso. /
Casa del Cercáu, en Llanes, que acaba de comprar una empresa para darle nuevo uso.

La arquitecta recorre las torres, los palacios y las casonas que pueblan toda la geografía del Principado en una guía

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Dice la arquitecta Marta Llavona que lo que no se conoce no se puede querer. Y para que triunfe el amor mayúsculo a las casas y palacios que adornan el paisaje asturiano es necesario saber más de ellos. El próximo miércoles día 10 diciembre (librería Cervantes, Oviedo, 19 horas) se presenta 'Cien obras maestras de la arquitectura civil en Asturias' (Cruzial), una pequeña y manejable guía que rescata del olvido un buen número de edificaciones que merece la pena mirar con tiempo.

Marta Llavona se ha encargado de catalogar las construcciones; Ignacio González Riancho firma las fotos y asume la aventura de editar la publicación. «Es una guía físicamente chiquitita, sin grandes pretensiones», introduce Llavona. Se trata de una obra que propiciará a quien la tome en sus manos un buen número de descubrimientos. De ahí que precisamente el tamaño juegue a su favor. Lo que buscan autora y fotógrafo es ofrecer un volumen muy manejable que guarde en su interior ideas para varias semanas de excursiones. Abrirla propiciará abundantes sorpresas. «Hay un patrimonio fantástico que, en general, se desconoce», lamenta Marta Llavona.

El volumen, que ha prescindido de casonas de indianos y en general de construcciones levantadas en áreas urbanas precisamente en aras de desvelar lo más desconocido y recóndito, presenta torres, palacios y casonas rurales. La selección no ha sido fácil. Es más, los autores asumen que quedan aún edificaciones para una segunda guía. «Hemos seleccionado ciento y pico», detalla la autora. La idea ha sido llegar a todos los puntos de Asturias, buscar al tiempo los inmuebles más significativos y con algún tipo de protección o catalogación.

De ese centenar de edificios, un 80% aproximadamente está en manos privadas y su estado de conservación no es precisamente óptimo. «¿Qué quiere que le diga? No se pueden salvar ni un cincuenta por ciento», subraya Llavona, que compara la situación de Asturias con la de otras países europeos como Francia, donde este tipo de construcciones en el medio rural se cuidan con auténtico mimo. Son espacios vividos. «Aquí se cuentan con los dedos de las manos», dice la autora y pone como ejemplo a seguir al propietario del palacio de Labra, en Cangas de Onís, que además atesora una colección de arte. Pero la nota media que da la autora a esta arquitectura civil se queda en un escueto y puede que generoso seis. «Los que están mejor conservados son aquellos que han sufrido cambios de uso, es decir, que se han convertido en casas de cultura, en institutos...», revela.

No es fácil hallar soluciones para estos casos de abandono de un patrimonio que habla amplio y tendido de torres medievales, de palacios con una o dos torres, de casas con varios patios, de edificaciones auxiliares. Muchos de ellos son auténticamente sorprendentes. Un ejemplo es el palacio de Mon, en San Martín de Oscos, con sus tres patios y su escudo, solo en mitad de ninguna parte. Otro podría ser el palacio de Francisco Sánchez de Caso, en Cerébanes, en Peñamellera Baja, que sobrevive a la ruina sin cubierta y que aún conserva un buen número de inscripciones grabadas en los dinteles de puertas y ventanas.

Cuatro años ha llevado hacer realidad esta guía que viene a llenar un hueco inédito y que servirá para guiar esa ruta a través de lo que está ahí y a veces se ignora y para lo que conviene buscar soluciones para frenar futuras ruinas. «Yo sé que la situación está complicada, pero a mí siempre me ha parecido que quizá se podría buscar alguna fórmula para llegar a acuerdos entre los ayuntamientos y los propietarios para rebajar el IBI, por ejemplo, y enseñar el palacio algunos días a la semana. Eso fomentaría que la gente los conociese y al mismo tiempo contribuye a que el propietario tenga una pequeña ayuda». No hay muchas más opciones, más allá de la transformación de estas propiedades en hoteles u otro tipo de instalaciones hosteleras.

Una selección de 108

Ciento ocho son las construcciones que ya han tomado forma de guía. Entre ellas, el palacio de Cienfuegos, en Allande; la Casa de los Ordóñez, en Caborana; la casa del cardenal Cienfuegos, en Belmonte de Miranda; el palacio de Estrada y Capilla, en Martimporra; el palacio y ermita de los Miranda, en Boal; la Casa de los Arenas y Cossío, en Arenas de Cabrales; el palacio de Valdés-Bazán, en San Román de Candamo; el de Omaña, en Cangas del Narcea; la torre de Pendás, en Labra, Cangas de Onís; el palacio de los Valledor, en Castropol; el palacio de Gobiendes, en Colunga; el de los Menéndez Pola en Luanco; el de Tormaleo, en Ibias; la Casa de la Buelga, en Ciaño; el palacio de los Faes de Miranda, en Carabanzo; la casa palacio de los condes de la Vega del Sella, en Nueva, Llanes; la casa Duro, en Mieres; el palacio de Anleo, en Navia; el de Rebollín, en Noreña; la torre de Sirviella, en Onís; la casa de La Prida, en Ribadedeva; la torre de Salas; el palacio de El Llano, en San Tirso de Abres; la casa del general Riego, en Tuña, o el palacio de la Torre de la Pedrera, en Villaviciosa.

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