El Museo Barjola prepara 'El rincón feliz'

1. Obra del gijonés  Federido Granell  titulada 'Desván  abandonado'. 2. Foto del esloveno Primoz Bizjak.  Titulada 'Calle  Amparo n.19 Madrid', perteneciente a la  serie 'Interiores'. 3. Imagen de la  asturiana Mónica Dixon titulada  'Cottonwood',  100 x 150 cm.4. Obra de César  Lacalle, titulada  'Banlieue IV',  70 X 100 cm. /
1. Obra del gijonés Federido Granell titulada 'Desván abandonado'. 2. Foto del esloveno Primoz Bizjak. Titulada 'Calle Amparo n.19 Madrid', perteneciente a la serie 'Interiores'. 3. Imagen de la asturiana Mónica Dixon titulada 'Cottonwood', 100 x 150 cm.4. Obra de César Lacalle, titulada 'Banlieue IV', 70 X 100 cm.

Comisariada por Natalia Alonso, la muestra, que abrirá sus puertas en mayo, reúne, «sin una sola presencia de la figura humana», pintura y fotos

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El pasado viernes abría sus puertas en el Museo Barjola la 'Resistencia', dramática, bella y potente de Soledad Córdoba, como un discurso sobre el poder de cada uno frente al mundo y las circunstancias. Sobre sus trazos, a metros de las tres pantallas que cuentan su historia y de las guerreras doradas que la apuntalan, se abrirá dentro de unas semanas 'El rincón feliz'. Una exposición, comisariada por Natalia Alonso, que recupera la esencia del viejo texto homónimo de Henry James, con la fuerza de ocho creadores. Cuatro asturianos, Federico Granell, Mónica Dixón, Christian Domínguez y Kela Coto, y cuatro de fuera de Asturias, José Quintanilla, Rosell Meseguer, César Lacalle y el esloveno Primoz Bizjak.

Entre todos compondrán una colección de pinturas y fotografías, que ocupará toda la primera planta del museo. No hay cabida esta vez para la escultura, aunque alguno de los seleccionados sea esencialmente escultor, como es el caso de Granell, porque una de las máximas de la muestra es la ausencia total de la figura humana, aun siendo esta una parte esencial de la cita, ya que lo que ofrecerá 'El rincón feliz' será una mirada hacia la relación del hombre y la mujer con su entorno habitable. «Lo que queremos contar es cómo el lugar que ocupamos puede condicionarnos totalmente», dice la comisaria, que ayer mismo montaba, junto a Cristina Ferrández, la exposición que la artista abre esta tarde en el Centro de Cultura Antiguo Instituto.

Según Natalia Alonso, lo que los ocho creadores harán en el Barjola es dar cuenta de la «antropización del hábitat». Es decir, hablarán con sus piezas de la transformación que ejerce el ser humano sobre el medio. «Por eso recurren a James» y a su cuento de fantasmas», porque Spencer Brydon, su protagonista, se encuentra con un desdoblamiento de su propio yo cuando, después de años viviendo y viajando por Europa, regresa a su casa en su Nueva York natal. El querido rincón que fue su hogar está ocupado por quien él mismo hubiese llegado a ser de no haberse alejado nunca de su ciudad y de su casa. Y esa es la aventura, mitad teoría de la existencia, mitad disculpa para hablar del mundo, que se podrá vivir en el Barjola a partir de mayo.

Todo el verano

La exposición, que abrirá sus puertas el día 19 de ese mes y para la que aún están trabajando los ocho invitados, permanecerá en las paredes del conjunto arquitectónico de la Trinidad durante todo el próximo verano, coincidiendo en parte con el proyecto de Soledad Córdoba, que se muestra hasta junio y con la propia obra del pintor que da nombre al museo, del que serán descolgadas solo las piezas que habitualmente ocupan la primera planta.

 

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