Arte cuántico y visual de Chema Madoz

Obra de Chema Madoz que interpreta la física cuántica/Chema Madoz para CNIO Arte
Obra de Chema Madoz que interpreta la física cuántica / Chema Madoz para CNIO Arte

El fotógrafo realiza una colaboración artística con el físico Ignacio Cirac para crear una obra que recaudará fondos para luchar contra el cáncer

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Cuando a Chema Madoz le pidieron que convirtiera las teorías de la física cuántica en una obra fotográfica, con el benéfico fin de colaborar en la lucha contra el cáncer, comenzó ese inenarrable proceso mental de todo creador. El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) le invitó a reunirse con Ignacio Cirac, un reconocido investigador que dirige la División Teórica del Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica (Alemania). El científico le habló de mecánica cuántica, algoritmos que resuelven problemas imposibles y novedosos sistemas atómicos y ópticos. Con el reforzamiento de las nociones básicas que tiene cualquier neófito en los misterios de lo invisible, Madoz comenzó a dejar que le impregnaran las ideas. «El desafío era seguir trabajando con objetos cotidianos», recuerda Madoz, cuya obra siempre 'domestica' los objetos que recoge o elabora.

Elementos que 'doblega' para que sean captadas con doblez, con una apariencia conferida por el autor, gracias a emparejamientos y contextos impensables. Ahí está la magia de Madoz, el por qué cautiva al espectador, al establecer con él un juego de interpretaciones. El reto era, entonces, crear con cosas corrientes una imagen que concretara la abstracción. «A partir de ese día le doy vueltas a desde dónde lo puedo abordar», prosigue Madoz. «Te colocas una especie de obsesión en tu cabeza y aunque no estés siempre con ello en mente sí te obliga a percibir todo a tu alrededor con ese prisma, hasta que en algún momento entrevés que hay una posible asociación y ya lo abordas de una forma determinada».

«Territorio cuántico»

Al buscar el «eco» que le condujera hasta el territorio cuántico, apareció el billar, que combina azar y técnica, como el cáncer y su tratamiento, a la vez que la «estructura molecular que podían formar las bolas a mitad de una partida, con la posibilidad de deshacerla en la jugada siguiente» con un golpe del taco.

El cuadro fotográfico resultante está ocupado casi en su totalidad por el claroscuro del tapete de la mesa de pol, rodeada de una oscuridad que podría interpretarse como la materia negra del universo, y trece bolas. Nueve unidas por varillas, que forman una ecuación típica de partículas, y cuatro libres como electrones. Una obra con el sello de Madoz que se ha replicado en 30 fotograbados numerados y firmados, cuya venta –2.000 euros por ejemplar– servirá para financiar proyectos de investigación de los Amigos del CNIO. Ésta es la segunda colaboración entre artistas y científicos que realiza el centro de referencia contra el cáncer, bajo el nombre de 'CNIO Arte' y con la colaboración de Fundación Banco Santander. La primera sucedió el año pasado, cuando Eva Lootz llevó a un lenguaje visual la biología molecular de Margarita Salas.

En esa ocasión, que contó con el comisariado de Mireia Puigventós, Lootz recreó el pensamiento de Salas en una pieza audiovisual y una serie de 59 dibujos, a los que resumió como «iluminaciones», una reflexión acerca de las investigaciones de la científica. La muestra de este año está comisariada por Amparo Garrido.

La imagen de Madoz y su significado abierto genera inquietud y preguntas, algo que, dice Cirac, generan los científicos como él, más que dar respuestas. Así, las bolas de billar se han convertido en ángulos de vectores químicos que sirven de metáfora al comportamiento de lo más pequeño. Este juego fotográfico casi surrealista podrá verse en las ferias de arte Arco y Justmad, que se celebrarán próximamente en Madrid. «La mesa de billar contiene la idea del orden y el desorden, de algo que no se va a mantener en el tiempo, cambiando todo el panorama otra vez», explica Madoz. «Es un espacio atractivo porque cabe todo tipo de probabilidades y geometrías». A partir de su contemplación, el espectador puede dejarse llevar por la poesía visual de Chema Madoz.