Arte a través de un espejo

Juan Carlos Bracho y Óscar Alonso, en la inauguración en el Museo Barjola. /  LUIS SANTIAGO
Juan Carlos Bracho y Óscar Alonso, en la inauguración en el Museo Barjola. / LUIS SANTIAGO

Juan Carlos Bracho, comisariado por Óscar Alonso Molina, inauguró ayer su nuevo proyecto llamado 'Florencia/Venecia' en el Museo Barjola

IRENE DÍAZGIJÓN.

El artista Juan Carlos Bracho presentó ayer su nuevo trabajo llamado 'Florencia/Venecia', comisariado por Óscar Alonso Molina, en la Capilla de la Trinidad del Museo Barjola, en Gijón. Se trata de un proyecto que suma vídeo, fotografía e instalación artística en el que el principal protagonista es el paisaje.

La muestra está compuesta por varias partes. Una de ellas es un vídeo donde se aprecia un espejo de grandes dimensiones que ocupa toda la escena, en el que se puede ver reflejado el paisaje de los Jardines de Aranjuez. Poco a poco se comienza a ver al artista al otro lado, eliminando el aluminio del fondo del espejo hasta convertirlo en un cristal, en una ventana. En el propio museo, frente a la proyección, se encuentra el marco del espejo a modo de umbral, pues nos permite ver a través de él el vídeo comentado. Otra de las piezas es un libro, y en él se descubre el proceso de otro vídeo similar al primero, pero en un paisaje diferente, casi desértico. La intención es hacer reflexionar sobre las diferentes formas en las que se puede leer una imagen.

Para finalizar, hay cinco muestras de espejos utilizadas en los ensayos que tuvo que realizar el artista, y gracias a las cuales se puede llegar a comprender la complejidad de este vídeo por su carácter espontáneo, ya que está grabado en tiempo real y no podían cometerse fallos durante la grabación. Los Jardines de Aranjuez fueron cerrados expresamente para que el artista y su equipo pudieran trabajar en la obra y lograr su objetivo, un hecho que también magnifica la complejidad del proyecto. Para que Bracho y los suyos pudieran filmar las imágenes era necesario que no aparecieran distracciones ni ruidos, solo el paisaje. Todo debía estar ensayado a la perfección: el ácido para eliminar la capa de aluminio, la presión del difusor y la certeza de que el espejo quedase completamente limpio.

No es casual que el espacio elegido sea la Capilla de la Trinidad del Museo Barjola, ya que es un espacio de estilo barroco y esta obra hace reflexionar sobre la idea de duplicidad, de reflejo y de escenografía, tal y como hacían los artistas que trabajaban este movimiento. La presentación contó con la presencia del viceconsejero de Cultura y Deporte, Vicente Domínguez, y la directora del Museo Barjola, Lydia Santamarina. La exposición estará abierta al público hasta el 25 de agosto.