«El Bellas Artes tiene que crecer en personal y a través de la segunda fase de ampliación»

«El Bellas Artes tiene que crecer en personal y a través de la segunda fase de ampliación»
Alfonso Palacio, con un Anglada Camarasa al fondo, en el Museo de Bellas Artes de Asturias. / ALEX PIÑA

La pinacoteca asturiana cierra un año histórico en el que las grandes exposiciones multiplicaron las visitas hasta sobrepasar las 106.000

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

2018 es un año histórico para el Museo de Bellas Artes de Asturias. El ejercicio se cerrará por encima de los 106.000 visitantes, se ha conseguido que el año próximo esté prevista la incorporación de tres personas a la plantilla de la pinacoteca y se han sentado las bases para la asociación de amigos del museo. Alfonso Palacio, su director, hace un balance mucho más que positivo, pero sabe que hay que seguir luchando.

-106.424 visitantes a día 20 de diciembre. ¿Feliz?

-Ha sido un año bastante bueno para el museo en muchos sentidos, y eso se refleja en el número de visitantes con que vamos a cerrarlo. Es el resultado de todo el trabajo que se ha venido haciendo a lo largo de este año, sobre todo sustanciado en la programación, que hemos sistematizado, hemos hecho continua en el tiempo, y que ha tenido un especial interés por las exposiciones que hemos conseguido hacer y que han atraído a muchísimo público. Empezando por la de la donación de Plácido Arango, siguiendo con 'Arte y mito, los dioses del Prado', las de viñetas de 'Revista de Occidente', y en la última parte del año, las grandes figuras de la vanguardia internacional, una exposición limitada a ocho obras, pero de una calidad extraordinaria. Todo eso unido a las obras invitadas, en especial con la que hemos cerrado el año, el retrato de Luis Fernández que nos ha dejado el Reina Sofía, los ciclos de conferencias, conciertos y en particular la programación educativa, uno de los pilares de nuestra actividad, ha hecho que hayamos podido superar esa cifra de la que siempre se hablaba de los cien mil visitantes. No cabe duda de que la ampliación y toda la visibilidad y proyección que le ha dado al museo sigue funcionando como una palanca de atracción.

-Después de un año histórico, ¿cómo se afronta 2019?

-Tanto la donación de Plácido Arango como la exposición de sus obras son dos acontecimientos históricos. A 2019 miramos con la misma fórmula que hemos ido desarrollando en los últimos años, con trabajo, con nuevos proyectos, y con un deseo de que el museo siga creciendo en dos frentes: la configuración de un organigrama que pasa por la provisión de nuevas plazas, para que se puedan incorporar un conservador de arte antiguo y al menos dos plazas más, de técnico de programas educativos y de ayudante de conservador de artes industriales y artes gráficas, que van a entrar en 2019. Luego otro frente de actuación es el horizontes de la fase dos de la ampliación, nos gustaría que a corto o medio plazo pudiera acometerse. Y, por supuesto, seguiremos trabajando en una programación lo más atractiva posible.

-¿Habrá más personal de vigilancia en las salas?

-Estamos justos, el museo se duplicó de tamaño, y como sabemos no hubo el necesario incremento de personal de vigilancia, así que seguimos en el límite. Esperemos que en el futuro se puedan crear nuevas plazas; de momento no va a ser, seguimos como en 2015.

-¿Temen que se detenga aquí el crecimiento continuado de las visitas desde la inauguración de la ampliación?

-No es miedo, a lo largo de estos años hemos ido creciendo y sabemos que tenemos un techo. Puede que en 2019 sea inferior y luego en 2020 puede repuntar, no lo sabemos. Los visitantes son un indicador de que las cosas se han venido haciendo más o menos bien, han tenido ese pico que ha sido producto de un año especial. Si en 2019 siguen aumentado, bien, y si no, no nos va a preocupar.

-¿En qué programa expositivo están trabajando?

-Estamos cerrando ahora acuerdos con un par de museos para poder hacer una buena exposición en los meses de verano. Es una producción nuestra con otros museos españoles vinculada a arte contemporáneo, artistas importantes de nuestro siglo XX.

-¿Cuáles son esas colaboraciones con otros museos?

-Nos gustaría colaborar con otros museos afines, como con el Bellas Artes de Santander, y con otras instituciones regionales. También seguiremos trabajando con artistas contemporáneos que hagan proyectos específicos para el museo.

-¿La asociación de amigos del museo cuando será una realidad?

-Estamos ultimando los estatutos. Tendremos un borrador a lo largo del primer semestre de 2019 y hacia el verano nos gustaría hacer una presentación pública de la misma y comenzar a captar socios y afiliados. Queremos que sea una asociación anclada en la ciudadanía, que parta de ella y que debe acabar en ella. Hasta ahora está habiendo grupos de trabajo muy centrados en redactar esos estatutos, para los que hemos utilizado como modelos los de otras asociones, como las de Sevilla, Santander o Bilbao. Cuando tengamos el borrador, se articulará una directiva.

-Al margen de la donación de Plácido Arango, ¿cómo ha sido 2018 para el museo en cuanto a donaciones y depósitos?

-Muy bueno. El museo durante toda su existencia ha trabajando mucho la línea de depósitos y donaciones, y el gesto de Plácido Arango ha originado un efecto positivo que ha generado una cascada de donaciones de diferentes particulares. Han sido muy importantes las donaciones que en 2017 y 2018 ha hecho la familia de Aurelio Suárez, que nos ha convertido en epicentro de lo que deben ser los estudios en torno a este artista. Estas han sido especialmente relevantes, pero seguimos trabajando en otras donaciones y depósitos que, ante la falta de presupuesto para compras, siguen siendo las dos vías de aprovisionamiento de obras de arte.