El Bellas Artes reivindica el arte de Nicolás Soria

El crítico Ramón Rodríguez habla de 'El Campeón'. A su espalda, de izquierda a derecha, Alfonso Palacio, Marino, Fernando y Antonio Soria, Luis Feás, María Amor y Ramón Soria. /  PABLO LORENZANA
El crítico Ramón Rodríguez habla de 'El Campeón'. A su espalda, de izquierda a derecha, Alfonso Palacio, Marino, Fernando y Antonio Soria, Luis Feás, María Amor y Ramón Soria. / PABLO LORENZANA

El museo exhibe la obra 'El campeón' del pintor avilesino como «una muestra de la primera modernidad del siglo XX»

PACHÉ MERAYO OVIEDO.

El retrato hablaba, sin duda, de la persona interpretada. Si le acompaña el oficio, describe el estatus tanto como la belleza, el exterior tanto como el alma. También el tiempo y el lugar en el que vivió el retratado y porsu puesto habla alto y claro de quien le llevó al lienzo. Todo eso cuenta el cliclista del avilesino Nicolás Soria. La obra que titula 'El campeón', y en la que recrea a su hermano pequeño Manuel Soria, que desde ayer cuelga en la sala 20 del Museo de Bellas Artes de Asturias, como la 'Obra invitada' de este trimestre. Y, en palabras de Alfonso Palacio, director de la pinacoteca, «como una de las mejores representaciones de la iconografía del deporte que empieza a aparecer en la pintura en el periodo de entresiglos. Tiempo en que la burguesía local, a la que pertenecían numerosos artistas, introducía nuevas prácticas recreativas y deportivas en sus vidas y en la región». Precisamente a esos inicios viaja el cuadro de Soria, pintado en 1910, hecho que le confiere «una modernidad extraordinaria» y que le define como «un abanderado de la renovación del arte asturiano».

Colgado justo al lado de 'La huelga', fruto de los mismos pinceles, y acompañado de otros creadores asturianos como Paulino Vicente, Casariego o Luis Pardo, en la misma sala que se alimenta de Piñole y Evaristo Valle, 'El campeón' llama la atención justo en el fondo de la estancia. Y lo hace gracias a un préstamo de la familia del artista, que ya hizo una donación de retratos años atrás al museo. A la presentación de la obra, que permanecerá en Oviedo hasta el 5 de agosto, acudieron los hijos, pero no del pintor, sino del retratado. Antonio, «de parecido impresionante con el ciclista», según sus hermanos, María Amor, Ramón y Marino. Cuatro de los diez hijos que el deportista, «un ser extraordinario», trajo al mundo. Con ellos, además del crítico Ramón Rodríguez, que ofrecerá una conferencia sobre su historia (17 de mayo), uno de los nietos del retratista y hasta una recién nacida bisnieta.

 

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