El Bellas Artes, a por tres millones de presupuesto

El 'Retablo de la flagelación de Leonor de Velasco', de la colección Arango, en el atrio de la ampliación, es un imán./FOTOS: PABLO LORENZANA
El 'Retablo de la flagelación de Leonor de Velasco', de la colección Arango, en el atrio de la ampliación, es un imán. / FOTOS: PABLO LORENZANA

«Ha habido varios días en los que hemos superado el millar de visitantes», cuenta Alfonso Palacio, que reclama más dotación económica

AZAHARA VILLACORTAOVIEDO.

Domingo de tormenta a mediodía. Los paraguas se acumulan a la entrada del Museo de Bellas Artes de Asturias, donde decenas de visitantes buscan refugio artístico frente a las inclemencias meteorológicas y el trabajo de la única vigilante que custodia las salas de la ampliación se complica.

Hay niños, mayores, turistas de cerca y de lejos, locales y grupos organizados de los que siguen fielmente a su guía. Aquello está de bote en bote. Y no es casualidad, porque la gran pinacoteca asturiana, enclavada en el corazón de Oviedo, a solo unos pasos de la Catedral, está viviendo un verano de récord, con un total de 21.214 visitantes solo entre junio y julio. O lo que es igual: 2.571 más que durante los mismos meses del año anterior. Más de 350 diarios.

Pero es que, a falta de cerrar las cifras correspondientes a agosto, su director, Alfonso Palacio, confirma que «ha habido varios días en los que se ha rebasado el millar de visitas», confirmando de paso lo que ya cuentan los números: «Están siendo unos meses muy buenos».

Con ellos en la mano y con un encuentro con la nueva consejera de Cultura, Berta Piñán, marcado en rojo en su agenda para principios de septiembre, Palacio recuerda que ya el pasado año lograron «romper la barrera psicológica» de los 100.000 visitantes. «Y eso, en buena medida, gracias a la ampliación, que nos ha dado una proyección enorme».

Así que, mientras ultima «los platos fuertes» de la programación del último cuatrimestre del año, que deberán contar con el visto bueno del Patronato que se conforme a la vuelta de vacaciones, pone tres peticiones sobre la mesa. Deberes de cara al arranque de curso para el flamante Ejecutivo regional y el bipartito del Consistorio ovetense.

El primero de ellos, el que ocupa el lugar preeminente en su lista de prioridades, su reto más importante, es «la conclusión de la ampliación», apunta Palacio, quien se inclina por la demolición del edificio de oficinas y la construcción de un nuevo pabellón 'ex novo' frente a la rehabilitación, las dos opciones que tendrá sobre la mesa el Patronato.

La construcción de esta segunda fase supondría contar con un salón de actos y la mejora de las conexiones entre los diferentes edificios. Pero, sobre todo, permitiría poner en funcionamiento los almacenes de los fondos artísticos en el segundo sótano con la instalación de un montacargas. «Dado que la ampliación ha funcionado tan bien, el museo merece que se finalice. Lo necesita y costará una cuarta parte de lo que costó lo que ya está hecho», alega Palacio.

Pero, si de crecer hablamos, la dirección del Bellas Artes también considera prioritario adquirir nueva obra. «Y, para eso, necesitamos más presupuesto, que técnicamente, iría para el capítulo VI, el de inversiones, congelado desde hace años».

Al respecto, la petición de Alfonso Palacio es muy clara: «Tres millones de euros es un presupuesto realista para los tiempos que corren, teniendo en cuenta que ahora es de 1,8 millones más los 350.000 del contrato de vigilancia que nos fue transferido y que el museo llegó a tener 4,3 millones antes de la ampliación, cuando los gastos corrientes ascendían a la mitad de lo que suponen ahora. Eso nos permitiría destinar 400.000 euros a la adquisición de obra».

Palacio se mira en el espejo del vecino Bellas Artes de Bilbao, «al que todos los museos de Bellas Artes quieren parecerse. Una pinacoteca con nueve millones de euros anuales de presupuesto».

Y la tríada se completa con la ampliación de su organigrama: «Necesitamos un conservador de arte contemporáneo e incrementar el personal de vigilancia», imprescindibles para que el buque insignia de la cultura pegue el estirón definitivo.