«El bicentenario del Prado llegará a Asturias, pero no al Bellas Artes»

Miguel Falomir, en la biblioteca de Vegadeo. /  DAMIÁN ARIENZA
Miguel Falomir, en la biblioteca de Vegadeo. / DAMIÁN ARIENZA

«Traeremos una obra maestra a Gijón o Avilés. Está sin decidir», dijo el historiador antes de abrir el X Foro Comunicación y Escuela en VegadeoMiguel Falomir Director del Museo del Prado

PACHÉ MERAYO VEGADEO.

Tenía 31 años cuando accedió al cuadro de mando del Museo del Prado como jefe del departamento de Pintura Italiana y Francesa. Nueve cuando puso por primera vez la mirada ante sus pinturas. Se puede decir que Miguel Falomir (valenciano del 66), historiador de arte por pura devoción y director de esa pinacoteca principal desde la pasada primavera, lleva no media vida, sino la vida entera entre sus paredes. Las conoce como nadie. Lo demostró ayer al abrir el X Foro Comunicación y Escuela en Vegadeo, donde narró, ante cientos da alumnos de ESO y Bachiller, su ya larga historia. Todo lo acontecido dentro del edificio Villanueva desde noviembre de 1819. Pero antes se detuvo en la biblioteca de la Casa de Cultura recordando las muchas mujeres de su familia que trabajaron entre libros. Allí, entre los más singulares de Vegadeo, habló de los deseos, las necesidades y los planes para el futuro del museo que está a punto de cumplir 200 años.

-Hay quien dice que el Prado no tiene parangón en el mundo. ¿Qué opina?

-Está claro que no es un museo enciclopédico al estilo del Louvre, que tienen obras del mundo entero. Nuestras colecciones son las de un museo occidental y concentramos nuestro trabajo en abarcar ese concepto con intensidad y grandes obras maestras. En eso, sí se puede decir que estamos dentro de los mejores del mundo. De todos modos creo que eso va por gustos.

-El bicentenario está a la vuelta de la esquina. ¿Qué están preparando?

-Muchísimas cosas. Entre ellas una gira de obras que refuercen la identidad nacional del Prado en todas las comunidades.

-¿Como participará Asturias?

-Todavía está sin decidir, pero traeremos una obra maestra de Velázquez, Goya o Sorolla. No lo sé. Lo que sí tengo claro es que no será en la capital. El Bicentenario llegará a Asturias, pero no al Bellas Artes. El destino será Gijón o Avilés. Además preparamos también grandes exposiciones, como una sobre la propia historia del museo. Otra sobre Velázquez y Rembrandt y los hilos de oro. También habrá una sobre Fra Angelico.

-¿En esa cita estará el cuadro recién adquirido a la Casa de Alba?

-'La virgen de la Granda', de Fra Angelico será, sin duda, la estrella de esa exposición.

-Tuvo que declarar ante el Tribunal de Cuentas para la compra de ese cuadro. Se enfadó mucho.

-El Tribunal de Cuentas que hace muchas cosas bien, también se inmiscuye en asuntos que ignora y del mercado del arte no sabe absolutamente nada. El informe que hicieron sobre esa transacción lo demuestra.

-Decía que había tasado el cuadro el vendedor sin una expertización.

-Y no es cierto. Se hizo todo como se hace siempre con el máximo rigor. La Casa de Alba no puso el precio, ni mucho menos. Pero bueno, todo se quedó en nada.

-¿No hubo repercusiones en la imagen del museo?

-Por suerte no, porque es verdad que nosotros vivimos de nuestro prestigio. Tenemos más de un setenta por ciento de autofinanciación, de colaboradores, mecenas, amigos del museo. Y nuestra imagen es trascendental. Pero por suerte no se resintió.

-En el tiempo que lleva en el cargo también ha tenido gratas noticias, como la donación de Alicia Koplowitz de un Madrazo.

-Tenemos la fortuna de llevar unos años muy buenos de flujo de donaciones. Esa fue espectacular, pero ha habido otras, como la de Óscar Alzaga y una de una profesora que no conocíamos, Carmen Sánchez, que nos dejó como herederos universales de sus bienes y al venderlos hemos logrado un millón de euros que destinaremos a compra de obras de arte.

-Entre sus donantes está uno de los benefactores del Bellas Artes de Asturias, Plácido Arango.

-Sí, tenemos la suerte de compartir su generosidad. Arango es un ejemplo de lo que es tener siempre presente la dimensión pública en la práctica privada.

-Por cierto, ¿cómo ve el museo de Asturias?

-Es de los mejores del país. Creo que es uno de los mejor gestionados y dirigidos. Y esa dirección ha logrado enriquecer sus colecciones de forma muy inteligente atrayendo fondos e importantes depósitos para el museo. El Prado tiene varios en sus paredes

-¿Hay dinero en el Prado?

-No mucho, pero hacemos lo posible con lo que tenemos y no dejamos de comprar. La hacemos constantemente.

-Hablando de recursos, creo que teme que no haya para las obras de remodelación que tiene que ejecutar Foster en el Salón de Reinos.

-La intención es inaugurar esa reforma en 2021, a finales, pero para que eso sea una realidad, deberían empezar como tarde en octubre y, efectivamente, no tenemos presupuesto.

-¿Ya se ha dejado de perseguir obra de Velázquez o es que realmente no hay en todo el mundo?

-Fue un pintor poco prolífico. Realmente lo que hay en manos privadas no nos interesa y lo bueno está en museos. De todos modos, nunca estamos cerrados. Si aparece algo, que lo dudo, ahí estaremos.

-¿Cómo ha cambiado el museo desde que usted llegó?

-Entonces salíamos en la prensa por las goteras. Hoy es un ejemplo a seguir. El Louvre vino a asesorarse sobre cómo abrir todos los días de la semana, algo en lo que el Prado fue pionero en Europa. Otros museos de otros países nos han copiado otras fórmulas.

-¿Su principal objetivo?

-Reforzar la identidad nacional. El Prado no es solo de Madrid.

 

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