Carmen Figaredo convierte Avilés en un puzle

Tres de los collages de la muestra 'Re-constructed memories'. / E. C.
Tres de los collages de la muestra 'Re-constructed memories'. / E. C.

La artista inaugura hoy en el Palacio de Valdecarzana 'Re-constructed memories', en la que reinterpreta una ciudad que es clave en su vida

A. VILLACORTAGIJÓN.

Carmen Figaredo ha convertido Avilés -una ciudad muy ligada a su vida en distintos momentos y también muy querida- en un gigantesco puzle, en el sujeto del experimento de su último trabajo, 'Re-constructed memories', que esta tarde (19.30 horas) presenta en el avilesino Palacio de Valdecarzana. Allí, el observador se encontrará ante imágenes evocadoras, que le resultarán familiares y al tiempo extrañas, porque Avilés es protagonista de las escenas representadas en los collages de la artista, que ha partido de fotos nuevas y antiguas, de instantes capturados por ella misma y por gentes cercanas.

Así que el público se situará ante perfiles, paisajes, ambientes detenidos en el tiempo que ya son pasado (de la ría al puerto o a la industria) que se convierten en un lienzo sobre el que surgen instantes pasados por el tamiz del ojo de quien fotografía, pero también de quien recompone, recoloca, rehace la realidad, la ensambla. Y, en suma, la reconstruye, como reza el título de la exposición. Son, en total, dieciocho piezas alumbradas por esta creadora ovetense de fecunda trayectoria que siempre ha creído «que no hay nada menos 'real' que una fotografía». Y es que -según explica Figaredo- «todo en torno a ella es subjetivo, sujeto al criterio de un juez nada imparcial, la persona que está tras el aparato, el fotógrafo».

En su caso, el impulso natural es «pensar en qué hay detrás de las imágenes, ajenas o propias». Y, aunque a veces el mensaje es claro, en otras ocasiones necesita «reorganizarlas para contar las otras posibles realidades». Y, para eso, encuentra su herramienta creativa en el acto de cortar y pegar: «El collage me permite ensamblar diferentes piezas en un todo único. Realizo un examen casi científico de las imágenes, disecciono e inspecciono diferentes escenarios, y después los ensamblo en una misma pieza física. A veces, el acto de cortar es lo necesario. La manipulación de las imágenes, como objeto, es algo inherente en mi proceso creativo».

O lo que es lo mismo: la artista se ha centrado en el aspecto físico de la fotografía como objeto para analizar la información que contiene. «Alterándola la pongo a prueba, intentando encontrar otros aspectos, otras historias y otras composiciones de sí misma». Cada foto -mucho más que una simple reacción química-, como «un gatillo que es capaz de disparar toda clase de emociones» en quien la ve.

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