La colección Cajastur se destapa en Gijón

Lydia Santamarina habla ante Carlos Siñeriz y César Menéndez Claverol junto a una fotografía de Isabel Muñoz y una imagen iluminada en plexiglás. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA
Lydia Santamarina habla ante Carlos Siñeriz y César Menéndez Claverol junto a una fotografía de Isabel Muñoz y una imagen iluminada en plexiglás. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA

48 obras de otros tantos artistas contemporáneos nacionales e internacionales se exhiben en el Barjola | Se organizará una segunda exposición a partir de los fondos de la fundación bancaria dedicada en exclusiva a los creadores asturianos

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Un bronce de Pablo Serrano, una fotografía flamenca de Isabel Muñoz, grabados de Mimmo Paladino, un 'hemograma' en papel de Joan Fontcuberta, una impresionante obra en técnica mixta de Lucio Muñoz, una pieza en fotografía y plexiglás de Ciuco Gutiérrez o los enormes grabados de Pedro Cabrita Reis son algunas de las piezas elegidas por Lydia Santamarina para poner luz sobre el arte contemporáneo nacional e internacional que atesora la Fundación Cajastur, y que componen la exposición que ocupa desde ayer la primera y la segunda planta del Museo Barjola de Gijón. Es la tercera muestra que se produce con fondos de esta colección, la última de ellas hace cinco años.

'Una cierta mirada a la colección Cajastur-Liberbank' es el título de la muestra, que reúne 48 obras de otros tantos artistas nacionales e internacionales. Los primeros, 30, ocupan la segunda planta; los segundos, 18, la primera, dando muestra de la hibridación artística que se dio entre finales del siglo XX y principios del XXI y componer un heterogéno crisol con nombres tan señeros del paso del arte moderno a la postmodernidad como los de Sol LeWitt, Josep Kosuth, John Hilliard, Jan Hendrix, Markus Oehlen, Georg Herold, Cabrita Reis, Paladino, Elisabeth Vary, Cveto Marsic, Eva Lootz, Fernando Sinaga, Darío Villlalva, Ferrán García Sevilla, Rogelio López Cuenca o Paloma Navares. Pero hay también presencias anteriores de creadores más cercanos a las vanguardias como las de Oteiza, Pablo Serrano, Lucio Muñoz, Rafols Casamada, Roberto Matta o Juana Francés.

No fue fácil para Lydia Santamarina elegir entre las más de dos mil obras que atesora la entidad bancaria y que se encuentran en sus sedes centrales en Gijón y Oviedo, en algunas oficinas y en depósitos como el que se encuentra en el Palacio de Revillagigedo. Y optó la comisaria de la muestra y directora del Barjola por dejar para otra ocasión una nueva cita dedicada en exclusiva a los artistas asturianos. Ese afán, en el ánimo también de darle más visibilidad a la colección, se hará realidad en el plazo aproximado de un año. Carlos Siñeriz, director general de la fundación bancaria, garantizó que los fondos artísticos están disponibles para poder organizarla. Mientras, el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, se felicitó de que estas obras puedas ponerse ante los ojos del público.

La exposición que ayer abrió sus puertas se gestó a raíz de la renovación del acuerdo de cesión del edificio del Barjola, propiedad de Cajastur, al Principado, que gestiona el museo, por un periodo de diez años, después de que venciera el anterior acuerdo, firmado en 1988, cuando comenzó a funcionar el espacio que lleva el nombre del pintor extremeño. La idea de la comisaria fue apostar por la contemporaneidad, por la hibridación artística, con hueco para todas las disciplinas, de la pintura a la escultura, pasando por la fotografía, las artes gráficas y la instalación.

Las piezas más antiguas son una escultura de Oteiza de 1958 y una pintura de Juana Francés de 1961, mientras que las más modernas se corresponden con una pintura de Gordillo de 2008 y una pieza mixta sobre caja de cartón de Esther Rutenfranz de 2005.