De la crítica más pura a la observación más objetiva

Un fotógrafo, ante un tríptico de la serie 'Trauma', de Joan Fontcuberta. /  FOTOS: DAMIÁN ARIENZA
Un fotógrafo, ante un tríptico de la serie 'Trauma', de Joan Fontcuberta. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

Oviedo abre una destacada exposición de medio centenar de fotos, algunas de formato casi monumental Un total de 22 creadores muestran su visión de la realidad desde todos los ámbitos y con todos los estilos. Sus obras pertenecen a la colección SabadellHerrero

PACHÉ MERAYO GIJÓN.

Una fotografía es «una ficción que se presenta como verdadera», dice Joan Fontcuberta, que preside claramente la exposición inaugurada ayer en la sala SabadellHerrero, en Oviedo, con un tríptico gigante incluido en su serie 'Trauma', recién salida del taller y en la que vuelve a subrayar la degradación de las imágenes debido a su incorrecta conservación. Fontcuberta, que recurre aquí a varios negativos del Archivo Nacional para mantener su discurso crítico, gobierna claramente la muestra, pero es solo uno de los 23 invitados en el espacio de la calle Suárez de la Riva, que tiene en el primer requiebro otra de las presencias gobernantes, dos piezas de Chema Madoz que remiten a su mejor etapa creativa. De un lado, un libro pariendo desde el centro de sus páginas hojas nuevas, pequeñas y también escritas, y de otro, un viejo, pero brillante aeroplano que parece perdido en un bosque irreal construido en grises. Entre unas y otras creaciones, bellezas de todos los formatos, soportes y estilos. Obras como la de Isabel Muñoz, que hace de un día cualquiera un encuentro con la magia, o como las del asturiano Chema Alvargonzález, que saluda en la primera zona de la sala con dos fotografías monumentales. A la derecha, 'Un sueño de ciudad' y a casi frente a ella, 'Reloj Milán', una obra en la que la fotografía convive con la plástica. Muy cerca, Jordi Bernadó retrata un rincón de Oviedo, en 2012, como lo hace él, sin más escenografía que la vida misma pasando ante su objetivo. Y ese es el hilo que cose toda la exposición titulada 'Alegorías de lo cotidiano'. Lo es en 'Las habitaciones', de Anna Malagrida; en las escenas familiares de Eulalia Valldosera, o en los autorretratos de Helena Almaida, que presenta un hermoso díptico en el que sus brazos son el elemento cotidiano y la mirada intenrior. Unos y otros integran la colección de arte del banco que da nombre al espacio expositivo y unos y otros se muestran juntos. Así estarán hasta el 16 de enero, gracias al convenio entre dicha institución y el Principado.

El montaje, diseñado por Ramón Isidoro, fue presentado ayer por Miquel Molins, presidente de la Fundación Banco Sabadell. Con él y atendiendo a sus explicaciones, Vicente Domínguez, viceconsejero de Cultura. Seguían sus pasos el director del Museo de Bellas Artes de Asturias, Alfonso Palacio; la directora del Museo Barjola, Lydia Santamarina; la directora de contenidos de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, Karin Ohlenschläge; y, entre otros, el director del Centro Niemeyer, Carlos Cuadros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos